23 junio 2009

Cosas

Comunmente se dice que lo material no importa. Las cosas van y las cosas vienen. Yo misma creo que en muchos aspectos es cierto: lo material no da la felicidad; cada día cosas van y cosas vienen. Todo por usar se acaba.
I.-

También es cierto que día a día convivimos con las cosas y de cierta manera las convertimos en una extensión de nuestra persona; les impregnamos nuestra energía, por decirlo de una manera, los llenamos de nosotros. Si un objeto está lleno de uno, no es un objeto cualquiera. Es un objeto que se ha fundido con la misma escencia de la persona y podría decirse, es parte de uno.

Piensa en una persona que quieras mucho, y piensa en como es...casi seguramente pensaras en su carácter, en su modo de hablar, en sus rasgos físicos... pero también en su ropa, en sus libretas, en sus anteojos, en sus zapatos. La magia de los objetos se da cuando uno no puede pensar en Ricardo sin imaginarlo con sus lentes oscuros, o cuando una simple roca nos trae a la memoria el primer día que vivió en su nueva casa, cuando cualquier

Los objetos tienen vida, no propia, sino la que insuflamos en ellos cuando los llenamos de historias, significados, recuerdos...si ellos los objetos carecen de interés. He ahí la diferencia entre las cosas que le importan a uno, y las que no. "Citafraseando" a Férnandez Christlieb (La sociedad Mental. Anthropos Editorial, 2004)


"...Objetos que no importan porque, después de todo, si alguien viene a decir que en el cuarto de junto hay una silla, que el otro día un señor se sentó en una silla, que una vez una silla se descompuso, uno le cree a la primra porque, para empezar, uno no es silla, y para terminar, a uno qué le importa [...] la existencia o inexistencia de un objeto es algo que no tiene que ver con uno [...] porque, a fin de cuentas, no interfieren en la vida propia y, además, si una silla se rompe o está ocupada, uno va y se sienta en otra, porque tales objetos son intercambiables. Pero si la silla resulta ser la mecedora de la abuelita que vivía con nosotros y a quien Dios tenga en su gloria se hace difícil verla como un objeto de lejos –a la silla–, porque cada vez que se ve la mecedora vacía donde tomaba el sol la abuelita, la vista de una se confunde con la visión de la otra, al grado que no se puede saber bien a bien donde termina la silla y donde comienza la abuelita, de modo que los contornos del objeto ya no son tan definidos, sino queempiezan como a reblandecerse, y a mezclarse con otros objetos y a interferir con uno mismo. La silla se vuelve un objeto cercano, y así, la mecedora de la abuelita ya no es igual a las demás, porque ya sólo es intercambiable en la medida en que lo es una abuelita"




Yo no tengo una silla-abuelita, pero tengo muchas otras cosas que son insignificantes materialmente (muchos dirían que son basura: tickets, boletos, plumas, lápices...piedras, fotos) y creo que todos de hecho sabemos lo que es valorar un objeto por algo más que su sustancia, su utilidad o su belleza.


II.-


Hace dos años mi vida comenzó a cambiar vertiginosamente, muertes, peleas, y cambios de hogar. perdí todas mis cosas. Mi ropa, mis fotos, mis libros, mis libretas, mis discos, mis regalos, mi playera que dice "No sé nada de nadie", la manta que me regalaron en mi cumpleños 14, mi mochila con cientos de pins, mi gorra morada, los zapatos más bonitos del mundo. Son objetos, muchas veces inento decirme que sin importancia, pero no es así. La historia de uno está en gran parte escrita por los objetos que le rodean.


Cómo te cuento de mis aventuras a los 4 años y te platico de la foto donde estoy sentada en un riachuelo juntando piedrecitas si nisiquera yo la tengo. Los objetos duelen,y se extrañan, los objetos se funden con uno mismo y le dan significado y presencia a los recuerdos.
Yo puedo recordar ese día en el río, pero ver la foto, y sentirme de nuevo ahí es otra cosa. Yo sé que he leído "Las uvas de la Ira" un montón de veces, y que puedo volver a comprar el libro, pero jamás será el mismo libro que me regalo mi madre, y que leí en mi cama con una lámpara hasta la 1 o 2 de la madrugada y que cambió mi manera de pensar en y ver los libros.


Yo sé y estoy agradecida por todo lo que tengo, tengo nuevas cosas, tengo nuevos recuerdos, pero no puedo evitar necesitar ésa parte de mí. Mis cosas, mis pasado.