21 marzo 2010

¿Dónde diablos están todas mis cicatrices?





las debo haber olvidado en algún lugar, porque no las veo, no las siento, casi no las recuerdo: si acaso esas ganas de rascarme de vez en vez para verificar si siguen allí.

¿Realmente es tan difícil enterrar las cosas en el patio trasero y fingir que nunca pasaron? Muy a pesar de lo que digan los psicólogos, la respuesta es no. Tan sencillo como acurrucarte en el sillón a ver la pantalla cambiante del televisor, arrullarte con el sonsonete de las risas diarias y saciarte con las pláticas vacías que tan bien alimentan la desesperación.

No se trata de que se vayan, lo que necesito es ignorarlas un ratito. A ver si se contenta el alma o al menos se duermen las pesadillas. En lo que agarro fuerzas para seguirle luchando, y es que como siga así, no llego a ningún lado. Que vuelen momentáneamente las memorias al olvido, o volarme los sesos.

A veces me pregunto dónde he guardado a mis fantasmas, a mis muertos, y los miedos, y las pesadillas, pero solo cuando quiero verlos unos segundos, para recordarme que siguen allí. Porque como me deshaga de ellos dejo de existir. Y entonces a buscarlos en los cajones del subconsciente, a desempolvar y sacudir, que un poco de trauma siempre le da algo de emoción a la vida.

Anda: a llorar, a gritar, jálate un poco el cabello, revuélcate en el suelo, un poco de drama, alcohol para que se incorpore. Después de unos días de depresión uno siempre ve el mundo más bonito, como recién salidito de bañar: perfumado, limpio y suavecito.

Y a empezar de nuevo, hasta que vuelva a explotar.

1 comentarios:

B.L. dijo...

Sabes? con las cicatrices, creo que podemos integrarlas con nuestra pesonalidad y comar la nueva configuracion de la piel, como la piel que "siempre tuvimos".
Y es facil al mismo tiempo que doloroso, alguien me decia una vez andando lejos de casa: "No extrañas a tus familiares que estan lejos", y despues de reflexionar un poquito me di cuenta de que: "no los extraño, porque siempre estan conmigo".
Y es como si siempre hubiera estado alejado de ellos o como si tuviera la confisanza de que no estan tan lejos.
Podria pensarse como en un estado de "indiferencia", como aquellos enamorados que confian el uno en el otro y por el amor que se tienen no tienen necesidad de los celos para que el otro se entere de que es necesario por su amado.
Lo que si creo que es que hemos aprendido que "debemos" sentir que sufrimos y padecemos para hacernos a la idea de que vivimos. de que somos tomados encuenta... incluso por "dios"...
Omitiendo que para Dios con el estamos y nosotros con el. Estamos mal programados... pero es solo un punto de vista...
Dosnde estarian nuestras cicatrices? formando el ser que somos... creando nuevas perspectivas de esta vida que hoy "vivimos"...
Saludos!
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