19 abril 2010

Mientras duermes, respiro y siento que me gustaría


Enamorarte y acostumbrarte a este cascarón. Llenarte de mi inhóspita carne, y saciarte de mis besos vacíos de recuerdos. Eso quiero. Que aprendas a amar mis silencios; que aceptes las historias que no te contaré o las sombras de mis sueños que no conocerás.
No ves que no soy nada. No soy nadie, no vengo de ningún lado. Ya no hay olor a leche, casa del árbol y papá no ha llamado. ¿Cómo podrías amarme si yo misma siento que no existo, como que a veces me difumino?
¿Podrás vivir también con los tres fantasmas que comparten nuestra cama, el mounstro que me acecha en los rincones y mil cicatrices que maquillo con el café de cada mañana?
Quiero una casa roja que ha sido demolida, unos hijos que no han nacido y a quien me trenzaba el cabello después del baño. Te quiero a ti a las cuatro de la mañana, con olor a piel dormida y a sueños. Siento que me despierto sola, no hay más color rojo en mi vida y a veces – cuando siento que ni siquiera tengo olor propio- me falta el aire y se me va la vida en cada exhalación.
Quiero dormir sin el olor de papas friéndose, que no duelan las voces del pasado y ya no visitar el barranco que tan bien conozco. Acostarme en el pasto mojado mientras llueve -contigo-, comer arcilla mojada y vestir alas de mariposa de nuevo.
Cuando sea grande voy a ser exploradora y te voy a cuidar si te enfermas. Tendré dos gatos y un perro con artritis. Te voy a besar en los sillones, en las mesas, frente a los espejos y mientras cocinas. Seré –también- una bailarina, pero no quiero ser princesa (Todas las niñas quieren ser princesas) Me vas tocar canciones de la chica de Southgate con la guitarra elegante y yo cantaré para ti.
Encuéntrame cuando yo era niña y tú también. En algún lado debió ser. Te recuerdo de de ese lugar infinito y aterciopelado, estoy segura, porque nunca olvidaría ese olor a pan y talco. Llévame a los caminos que caminaste cuando yo ni te esperaba y te dejaré ver a qué jugaba en las vías de tren cuando no me soñabas.
Mi voz es eterna, pasada y futura. Escucha la canción que te escribo con las letras de ayer que me robaron, y los desvelos de esta madrugada.

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