24 mayo 2010

Cuando Elisa quiso morir.

Elisa decidió que debía morir cuando solo tenía 6 años. Con tan poca experiencia de vida y apenas conocimiento del mundo más allá de su propia y joven existencia algo dentro de ella le hizo odiar la suerte de seguir viva.

Sí, tal vez la muerte de su madre fue tantísimo sufrimiento para una niña de su edad. O no tanto su muerte sino su ausencia. Más que eso quizá la incomprensión, el no saber qué pasaba, porqué o qué significaba.

Algo dentro de ella, como una sombra o una humareda, se expandió hasta ser más grande que su cuerpecito destruyéndola en una explosión de histeria y dolor inimaginables en un alma tan inocente como la suya.

Sin saber cómo se paró de la cama donde descansaba esa tarde, se miró en el gran espejo que colgaba del otro lado de la habitación y se deshizo en un llanto inhumano e infame, tan tormentoso como muchas personas mayores no han sentido. Mientras observaba su pequeña figura reflejada en el cristal con sus ojitos empañados en lágrimas no alcanzó a comprender o al menos sentir conscientemente el dolor tan enormemente grande que asfixió su ingenuo corazón.

No es justo, no es siquiera comprensible porqué una niña debe sentir lo que Elisa sintió ese día. Esa serie de hechos que culminaron –o no- con el deseo genuino de morir de esa criatura… ¿qué habré estado haciendo, pesando o viviendo en el momento justo en el cual Elisa grito con todas sus fuerzas, con su gargantita casi deshecha “Yo quiero morirme”?

-¡Yo quiero morirme!- gritó y gritó, una y otra vez, alzando la voz a volúmenes poco sospechados para una pequeña de 6 años. -¡Ya no quiero vivir!- le decía a su reflejo lloroso y lo señalaba como exigiendo que éste le diese alivio al dolor que la llevaba a gritar esa atrocidad. – ¡Ya sólo quiero morirme!- y le faltaba el aire para seguir respirando, arrastraba las palabras de tanta pena y se ahogaba con sus lágrimas. – ¡Quiero morirme para estar con mi mamá!-

Su llanto atrajo a sus hermanos, que no supieron que hacer ante tal escena. Es increíble, después de todo, que una niña pequeña desee morir. Así que solo se quedaron viéndola, casi llorando también, sabiendo que ella, tan chiquita e inocente, gritaba lo que ellos querían gritar…pero los niños grandes no lloran.

Elisa no murió, pasados unos minutos la oscuridad se disipó y el deseo de morir tan honesto y certero como había sido se esfumó. Pero el dolor siguió, después de todo, su madre ya no estaba. Ésa fue la única vez que Elisa quiso morir, aunque el sufrimiento que la llevó a ése deseo se presentó muchas otras veces en su vida. Pero las personas, incluso las personas pequeñas, ingenuas, inocentes y jóvenes se acostumbran al dolor. Lamentablemente, esa costumbre se lleva, en cada vez, un poco de inocencia e ingenuidad.


Elisa y yo (Jun-2008) 

5 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Hola, Edith. Sigo tu blog a partir de ahora.

Edith.BlackSoul dijo...

Muchas gracias por leerme, ya me paso a tu blog a leer que escribes. Saludos

B.L. dijo...

Triste es que alguien morir quiera...
mas triste sera que un niño sea quien asi lo quiera.
Antes de que este punto de decision o deseprro llegue algun aldulto habria de estar atento a socorrer sus inquietudes, sus preguntas, su necesidad de saber, aun y cuando no se le confiese la verdad que nosotros mismos desconocemos, pero si darle informacion que mitigue su necesidad de saber y sobretodo de afecto.
Como bien dices... respecto a donde estabas, y donde estaba cada uno de los que pudiendo estar no estaban, y asi la cadena se expande a cada uno de nosotros respecto a si estamos haciendo algo para evitar esto (y no solo por ella) a alguien mas ya sea niño... o adolecente o incluso adulto.

Saludos.
Y gracias por compartir esta experiencia.

Algún Poeta de Quinta * dijo...

la muerte siempre golpea a las almas mas vulnerables con mas fuerza.
me conmovio tu cuento, se me entremezclaron los recuerdos.

hey...tiempo sin pasar por las cronicas escarlatas. de verdad un placer volverte a leer. suerte. ^^

InGe_CrUsHeR (evil side) dijo...

A mi muchas veces me caga ser el fuerte de caracter, el ke no puede mostrar debilidad nunca...supongo que fue tu tarea,

al menos se pudo desahogar con toda libertad..

Saludos