04 noviembre 2010

Monstruos Invisibles, Chuck Palahniuk.

"El fotógrafo dice en mi cabeza:
Dame rabia.
Flash.
Dame venganza.
Flash.
Dame una retribución total y absolutamente justificada.
Flash."

[Variación del casi mantra al que Palahniuk recurre durante toda la novela.]



"Monstruos invisibles" nos cuenta la historia de Shannon que "parece tenerlo todo en la vida: belleza, fama, un novio, una gran amiga...pero cuando un "accidente" la deja completamente desfigurada e incapaz de hablar, pasa de ser un hermoso centro de atracción a convertirse en un monstruo invisible, tan horrible que nadie parece percatarse de su existencia. Nadie, salvo Brandy Alexander, un transexual a quien conoce en el hospital y que le ofrece la oportunidad de encontrar su nuevo destino, a partir de olvidar su pasado y construirse infinitos y simultáneos presentes. Así, tras secuestrar a Manus, su actual ex novio", partirán en un viaje desenfrenado alrededor de los Estados Unidos.



El libro llega gustar y atrapar, pero lo logra en base a la reutilización del "estilo Palahniuk": frases cortas, narrador en primera persona y cronología en desorden. Así mismo el autor nos obsequia, como antes, el uso de personajes atípicos, desparpajados e irreverentes, temáticas polémicas y situaciones extremas. Lo usual en él.

Las virtudes narrativas y los recursos literarios a los que recurre Palahniuk son evidentemente buenos, pero en este, como en otros de sus libros, los sobre-explota a tal grado que simplemente el libro queda como una obra buena, no relevante y hasta cierto grado previsible. Y no me refiero a la historia, que es interesantísima, fuerte y acongojante, sino al estilo con que nos es presentada: bastante Palahniuk. Bastante y no para bien. Aun si no se han leído otras novelas del autor, es evidente la pesadez que llegan a provocar sus vicios/virtudes literarias cuando se usan desmedidamente.

No es un mal libro, de hecho es bueno, más no excelente. Muy entretenido y disfrutable, sobre todo si se gusta de las historias fuertes y poco conservadoras: esas historias sin principio ni final feliz.

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