25 febrero 2010

Instantes Mágicos

¿Les ha pasado alguna vez que el Universo inesperadamente les regale un poquito de su magia, de una forma tan perfectamente tangible que les duela el corazón de tanta felicidad?


Desde hace unas semanas el Sr. Edith y yo tenemos la costumbre de salir a caminar y a tomar(nos) fotos del paisaje. Nah, la verdad salimos a mensear con la cámara y de repente tenemos la buena fortuna de captar buenas cosas.

Ayer caminábamos por la Macroplaza frente a los edificios de Infonavit y los edificios legislativos y de justicia. No recuerdo frente cual de ellos fue pero miré al cielo, con la cabeza completamente echada hacia atrás y lo ví: el ángulo perfecto del edificio parecía extenderse hasta el infinito, enmarcado por un cielo negro con una luna casi llena adornada coquetamente con tres estrellas al lado. Fue magnífico... excelso.

Me sentí tan cerca del Todo como pocas veces en mi vida. Mi corazón palpitaba fuertemente. Me dolieron los ojos de tanta belleza. Camino muy seguido por ese lugar. No es que me sea desconocido. Es algo tan común, tan corriente, tan diario, para mí y para mucha otra gente. ¿Dónde tenemos puestos los ojos? ¿En qué tanto pensamos que no vemos la belleza de lo cotidiano?

Si acostumbrásemos ver las cosas que nunca vemos tan vez seríamos más felices.




Pd. No creo que necesiten que se los diga, pero la foto no muestra ni el 10% de la belleza de la que fui testigo.

22 febrero 2010

Recomendación.- Caín, José Saramago



"¿Qué diablo de Dios es éste que para enaltecer a Abel desprecia a Caín?" se pregunta Saramago al tiempo que nos relata los aconteceres de la vida de Caín después de ser condenado a ser errante y extranjero en la Tierra por haber asesinado a su hermano.


Con un estilo narrativo peculiar, caótico, y amorfo, sin diálogos marcados, el autor funde cada capítulo en un sólo párrafo que une no solo el texto, sino las ideas, el tiempo y los conceptos.

"Caín" es la protesta al señor, al dios, al creador, al destructor, al egoísta, a vengativo... Es la exposición de la Biblia en sus literalidades: Sus horrores, Sus faltas, Sus crímenes. Es la narración del juego al tú por tú de Caín contra ese Diablo de Dios que se nos ha escondido.

Atrapante, sarcástico, sardónico, así es el lenguaje que maneja Saramago con una narrativa irónica, retórica y en tono de mofa. Se podría de clasificar de surrealista el hecho de que el autor pretenda situar a Caín en relatos bíblicos tan ajenos a su historia como el Diluvio, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la caída de Jericó y demás, pero son perfectamente plausibles en ese tiempo maldito en ese presente al que Caín fue condenado.


Es tan absorbente (y corto, en extensión física) que se lee en un día.