21 marzo 2010

¿Dónde diablos están todas mis cicatrices?





las debo haber olvidado en algún lugar, porque no las veo, no las siento, casi no las recuerdo: si acaso esas ganas de rascarme de vez en vez para verificar si siguen allí.

¿Realmente es tan difícil enterrar las cosas en el patio trasero y fingir que nunca pasaron? Muy a pesar de lo que digan los psicólogos, la respuesta es no. Tan sencillo como acurrucarte en el sillón a ver la pantalla cambiante del televisor, arrullarte con el sonsonete de las risas diarias y saciarte con las pláticas vacías que tan bien alimentan la desesperación.

No se trata de que se vayan, lo que necesito es ignorarlas un ratito. A ver si se contenta el alma o al menos se duermen las pesadillas. En lo que agarro fuerzas para seguirle luchando, y es que como siga así, no llego a ningún lado. Que vuelen momentáneamente las memorias al olvido, o volarme los sesos.

A veces me pregunto dónde he guardado a mis fantasmas, a mis muertos, y los miedos, y las pesadillas, pero solo cuando quiero verlos unos segundos, para recordarme que siguen allí. Porque como me deshaga de ellos dejo de existir. Y entonces a buscarlos en los cajones del subconsciente, a desempolvar y sacudir, que un poco de trauma siempre le da algo de emoción a la vida.

Anda: a llorar, a gritar, jálate un poco el cabello, revuélcate en el suelo, un poco de drama, alcohol para que se incorpore. Después de unos días de depresión uno siempre ve el mundo más bonito, como recién salidito de bañar: perfumado, limpio y suavecito.

Y a empezar de nuevo, hasta que vuelva a explotar.

14 marzo 2010

Visita a La Pastora



Este bebesillo vive en el parque zoológico La Pastora.


No me gustan los zoológicos, mañana un post sobre esto. Solo decir que hoy fui de visita a este, me parece, el único de la zona de Monterrey. Está en un estado deplorable y muchos de los animales están en muy malas condiciones. Supongo que es por la falta de recursos del parque, el poco apoyo de la administración gubernamental y la ignorancia y negligencia de la gente que va a visitar el lugar.

Me deprimió hasta las lágrimas ver a este ¿chimpancé? (ni siquiera los letreros informativos tenía) En su recinto había varias botellas y envolturas que gente negligente e ignorante debió aventarle.

No tengo muchas ganas de escribir al respecto. Odio cuando los humanos juegan a ser superiores que los animales.

06 marzo 2010

Uno de librerías

Muchos de ustedes ya deben saber que mis últimos dos trabajos "formales" fueron en librerías. Si no, pues se los acabo de decir :P La última fue Gandhi, que es, en teoría, la mejor, más grande y más renombrada librería en México. (Suspiro)


Trabajar en una librería es algo completamente diferente a cualquier otro trabajo. Si, como yo amas la lectura, es a la vez un paraíso y un infierno.

Un paraíso porque tienes todos (¡TOOOOOOOOOOOODOS!) esos libros a tu alcance, y un infierno porque cada vez que alzas la vista te preguntas "¿Cuándo voy a tener el tiempo de leer todos esos libros? (Al menos los que me llaman la atención)"

Un paraíso porque conoces gente muy interesante, desde los otros empleados que conocen mil libros que tu nunca habías imaginado, o a los cuales nunca les habías puesto atención y después de que te los recomiendan y los lees terminan siendo de tus nuevos 10 favoritos; hasta en los clientes con los cuales de repente tienes unas pláticas interesantísimas donde aprendes de un montón de cosas, conoces un millón de autores, títulos o cosas que desconocías. O cuando tienes el placer de atender a una persona que te dice "Estoy empezando a leer" y le vendes un buen libro (y no Crepúsculo). O cuando recomiendas uno de tus libros favoritos. Pero también es un infierno...¿saben porqué?

Porque 9 de cada 10 clientes no son ésa clase de clientes maravillosos. Los demás son:

* Clientes indiferentes, masas grises y bultosas de las cuales no guardas ningún recuerdo (Clásico olvidarles incluso mientras los estás atendiendo, ir a buscar el libro y luego no recordar quién diablos te lo pidió :P)

* Clientes "¿tienes el de Crépusculo?" (y la saga, todos los de Dan Brown, Los cuatro acuerdos, El poder del ahora...best sellers, pues) que tampoco son trascendentes porque como piden tanto el libro, vas lo tomas, se los das, y ya están fuera de la librería en menos de 5 min.

Hasta aquí no es nada tan grave. Lo malo son esos 3 de cada 10 clientes que son MOLESTOS (así con mayúsculas)

Habiendo yo trabajado en otro tipo de establecimientos con atención al cliente, sé que siempre hay esa clase de personas prepotentes, groseras o simplemente fastidiosas, pero en una librería es muy diferente. Porque hay clientes que son groseros, gruñones, prepotentes y ofensivos, pero hay otros que son molestos aún si quererlo.

Mi top de clientes menos deseados en una librería

1.- "es un libro rojo, de admnistración...no, no sé que autor, ni el título, ni la editorial...es rojo" Y al pobre empleado le dan ganas de que lo muerda una mantarraya sifílica. ¡Por Dios! si van a ir a buscar un libro al menos tengan la decencia de llevar algún dato sobre él. ¿Tienen idea de cuántos libros rojos hay sobre administración?

2.- " es que el que nos enseñó la maestra era cafecito con unos pajaritos en la portada" ¬¬ alguien explíquele a la gente sobre editoriales. Y aprovecho éste para pedirles a todos los hijos que por favor NO MANDEN A SUS PAPÁS A COMPRARLES LOS LIBROS Osea, ¿muy grandecitos para ir a fiestas y no pueden ni siquiera ir a comprar sus propios textos? Y ahí anda el pobre padre sin saber nada más que lo que le (mal) anotaron en el papelito. Que onda con las nuevas generaciones.

3.- Los clientes que se molestan porque no está el libro y te amenazan con irse a otra librería

4.- "es que mi amiga me dijo que aquí lo encontraba" y si no está se ponen fúricos. Pues así le haya dicho el Papa, no lo tenemos.

5.- Los que creen que eres su sirviente y ni siquiera te dicen "Buenos días", "por favor" o "gracias" o no respetan si estás atendiendo a otro cliente "Búscame éste libro" (nada más les faltó el "you bitch")

Recomendaciones (O cómo ser un buen cliente en una librería, o en cualquier lado):


* Traten a los demás como quieran ser tratados: obviamente como representes de la empresa los empleados no pueden insultar a los clientes, pero si al menos eres educado se esforzarán más en atenderte, y lo harán de mejor manera; en vez de ir al mueble, echar una ojeada rápida y decirte "está agotado" (Confieso que alguna vez lo hice :P) No nos cuesta nada decir "por favor", "gracias", "buenas tardes" esperar turnos y ser pacientes.

* Lleven al menos algún dato del libro. No den por sentado que es el único libro que se llama así o que los empleados conocen todos los libros que existen. Si no saben el título exacto del libro procuren llevar algún otro dato (autor, editoral) "Es algo de cómo superarte en el trabajo" no ayuda mucho.

*Sean pacientes y tolerantes. Generalmente los empleados reciben comisiones por las ventas, así que si les dicen "está agotado" no es porque le hayan caído mal, o deteste su peinado sino porque EL LIBRO NO ESTÁ Y PUNTO.

*En algunas librerías se ofrecen facilidades para conseguir los libros mediante pedidos especiales y transferencias. Si les piden sus datos, den información correcta, de lo contrario no se les podrá avisar cuando llegue su pedido, o en caso de aclaración no habrá manera de informarles.

*Lean los anuncios, letreros y aclaraciones. Cosas como "No se aceptan devoluciones sin el tíquet de compra" en un letrero enorme y que vengan 5 clientes al día a hacer devoluciones sin su tíquet y tener que explicarles eso es, sinceramente, CASTRANTE.

*NO son los únicos clientes.

* POR AMOR DE DIOS: Intentar devolver un libro porque "No era lo que yo esperaba" o "No me gustó el final" es completamente PURGANTE

A pesar de todo lo malo trabajar en una librería es bonito; tiene sus recompensas y es lo que me gusta (PÉGAME PERO NO ME DEJEEEEEEEEEEES)