25 mayo 2010

¿Cuántas vidas?

I

Pienso que los humanos no tenemos límite en la capacidad de emociones que podemos llegar a sentir: siempre se puede amar más, siempre se puede ser más feliz, siempre se puede caer más bajo.

También creo que las emociones prevalecen y conviven unas con otras. De esas cosas de las que uno se acuerda a las 3:00 a.m y que no importa cuanto tiempo pase, cuan feliz se sea, cuanto amor se sienta, siguen allí.

El miedo, el dolor, el odio, a veces simplemente los recuerdos.

II

¿Cuántas vidas se nos está permitido vivir en una sola vida? No en el sentido de llevar una doble vida, sino cuando las cosas, las personas, tu mente, los sentimientos han cambiado tanto que el pasado te parece simplemente como las memorias de alguien más; como si tú solamente hubieses sido un espectador de esas historias.

En ocasiones si desearías haber sido un espectador, pero no. Están las cicatrices –físicas y emocionales- para recordarte que sí y así pasaron las cosas.

Sangre, cuchillos, música, olores, polvos blancos misteriosos, cosas que no se hacen a los 12, amigos que no se deben tener ni ayudan, muerte y enfermedad. Ventanas muy grandes y poco confiables, sábanas engañosas, autos, libros, mentiras, regaños, hombres inapropiados, uñas negras y ropa extraña…

III

¿Y qué cuando tu vida parece maravillosa, pero cuando ves debajo de la cama te siguen las sombras del pasado? Te persigue, te tortura, te castiga…por las cosas que hiciste, buenas o malas, seas inocente o víctima. El dolor persiste.

Una cosa es negar las cosas y querer olvidarlas, otra es enfrentar el pasado y superar algunas cosas. Hay cosas como el miedo, la culpa, o las heridas que te acompañan “como los cabellos en la cabeza” y que no deberíamos cargar a cuestas…pero es tan difícil deshacerse de ellas.

24 mayo 2010

Cuando Elisa quiso morir.

Elisa decidió que debía morir cuando solo tenía 6 años. Con tan poca experiencia de vida y apenas conocimiento del mundo más allá de su propia y joven existencia algo dentro de ella le hizo odiar la suerte de seguir viva.

Sí, tal vez la muerte de su madre fue tantísimo sufrimiento para una niña de su edad. O no tanto su muerte sino su ausencia. Más que eso quizá la incomprensión, el no saber qué pasaba, porqué o qué significaba.

Algo dentro de ella, como una sombra o una humareda, se expandió hasta ser más grande que su cuerpecito destruyéndola en una explosión de histeria y dolor inimaginables en un alma tan inocente como la suya.

Sin saber cómo se paró de la cama donde descansaba esa tarde, se miró en el gran espejo que colgaba del otro lado de la habitación y se deshizo en un llanto inhumano e infame, tan tormentoso como muchas personas mayores no han sentido. Mientras observaba su pequeña figura reflejada en el cristal con sus ojitos empañados en lágrimas no alcanzó a comprender o al menos sentir conscientemente el dolor tan enormemente grande que asfixió su ingenuo corazón.

No es justo, no es siquiera comprensible porqué una niña debe sentir lo que Elisa sintió ese día. Esa serie de hechos que culminaron –o no- con el deseo genuino de morir de esa criatura… ¿qué habré estado haciendo, pesando o viviendo en el momento justo en el cual Elisa grito con todas sus fuerzas, con su gargantita casi deshecha “Yo quiero morirme”?

-¡Yo quiero morirme!- gritó y gritó, una y otra vez, alzando la voz a volúmenes poco sospechados para una pequeña de 6 años. -¡Ya no quiero vivir!- le decía a su reflejo lloroso y lo señalaba como exigiendo que éste le diese alivio al dolor que la llevaba a gritar esa atrocidad. – ¡Ya sólo quiero morirme!- y le faltaba el aire para seguir respirando, arrastraba las palabras de tanta pena y se ahogaba con sus lágrimas. – ¡Quiero morirme para estar con mi mamá!-

Su llanto atrajo a sus hermanos, que no supieron que hacer ante tal escena. Es increíble, después de todo, que una niña pequeña desee morir. Así que solo se quedaron viéndola, casi llorando también, sabiendo que ella, tan chiquita e inocente, gritaba lo que ellos querían gritar…pero los niños grandes no lloran.

Elisa no murió, pasados unos minutos la oscuridad se disipó y el deseo de morir tan honesto y certero como había sido se esfumó. Pero el dolor siguió, después de todo, su madre ya no estaba. Ésa fue la única vez que Elisa quiso morir, aunque el sufrimiento que la llevó a ése deseo se presentó muchas otras veces en su vida. Pero las personas, incluso las personas pequeñas, ingenuas, inocentes y jóvenes se acostumbran al dolor. Lamentablemente, esa costumbre se lleva, en cada vez, un poco de inocencia e ingenuidad.


Elisa y yo (Jun-2008) 

13 mayo 2010

Recomendación.- Dust, Milcho Manchevsky


Mis queridos sonsacados, en esta ocasión les traigo la recomendación de mi -indiscutiblemente- película favorita: DUST, en español presentada como "Cenizas y Pólvora"

Es una joyita un poco rara, al menos si tomamos en cuenta que es protagonizada por David Wenham (Lord of the Rings como Faramir) y Joseph Fiennes (Shakespeare in Love, FlashForward) es extraño que no sea tan conocida. En algunos países salió directo a TV, y en otros ni siquiera se estrenó.

La película es dirigida por el macedonio Milcho Manchevsky data del 2001 (aunque fue presentada hasta el 2002). Filmada en Macedonia, Alemania y New York se podría clasificar como una combinación entre western y drama.

Dust cuenta la historia de Angela, una anciana que vive en NY. Cuando Edge intenta asaltar su departamento Angela le muestra una parte de su "tesoro" y promete revelarle la ubicación de mucho más oro si escucha su relato: la historia de dos hermanos tras la misma mujer en el viejo oeste. Después que la mujer (una ex-prostituta) se casa con el menor -Elijah- Luke, el mayor decide huir a Macedonia, donde se gana la vida haciendo lo único que sabe hacer: matar. Luke es salvado de la muerte por Neda una mujer embarazada que espera al hijo del Maestro, un fugitivo del ejercito Turco. Neda ayuda a Luke a enfrentar sus demonios, mientras intenta enseñarle a "matar para las personas, no por dinero". El relato de Angela prosigue mientras Edge debe descubrir como se relaciona la historia con Angela, ya que ella asegura que debe ser él quien la entierre en el lugar donde nació.

Es una película excelente en todos sus elementos: una historia bien contada, buen ritmo, escenas magníficas, una hermosa transición de imagenes a color, con tomas en blanco y negro. Personajes entrañables por enigmáticos, sardónicos y carsmáticos... Una historia que no es completamente original, pero la manera en que es presentada es única: las historias paralelas y el lenguaje visual que maneja la convierten en un tesoro digno de verse. La música es genial: toques tribales, electro y de violines (Recibió una nominación al Golden Reel Award por Mejor Edición de Sonido). Es una película que impacta visualmente y por el ritmo que maneja al ir de una historia a otra, logra ,mantener el interés fijo. Altamente recomendable.

Les dejo el trailer, estorban bastante los títulos en carácteres orientales (no sé si es chino, coreano, japones, o qué rayos)pero no hallé en YouTube un trailer más decente.


Es un poco difícil conseguirla. La tenían en Gandhi, pero al parecer está agotada. Igual les recomiendo que le den una buena buscada, porque realmente vale la pena verla.

12 mayo 2010

Disciplina



Nota: No he tenido hijos y muchos podrían pensar que por eso no tengo "derecho" a opinar al respecto o un "no sabes de lo que estás hablando" pero defiendo mis opiniones desde el punto de vista de una hija que fue criada prácticamente sin disciplina. No he vivido el papel de madre, pero si el de hija.

Creo que una de las cosas que más muestran la situación en que se encuentra la sociedad es la manera como han ido cambiando las relaciones familiares en los últimos años. Hoy casi no hay padres: hay amigos. De alguna manera se conjugaron diversos factores, modas y movimientos sociales que hacen creer a los padres que "deben ser amigos de sus hijos" lo cual no es del todo mentira: pero una cosa es generar confianza con ellos, abrir oportunidades de comunicación, no violencia, respeto, tolerancia y otra distinta criarlos como si en vez de padres se fuera "amigos" o de tal manera que los hijos tuviesen la misma o más autoridad que los padres.

I.-

Desde mi posición de hija, amiga, con mis compañeros de escuela y en mis trabajos me ha tocado ver como muchos jóvenes nos movemos sin dirección paterna. Hay una parte de la juventud que fuimos criados para recibir todo sin esfuerzo y que sabemos que con un poco de presión a nuestros padres podemos conseguir todo: desde permisos, hasta obsequios y sabemos que si rompemos alguna "regla" las consecuencias no serán catastróficas: a lo mucho una semana sin televisión y aún es subjetivo.

Hemos sido criados de tal manera que no respetamos figuras de autoridad, ni dentro del núcleo familiar, ni fuera de él: Somos rebeldes. Nuestros padres son nuestros títeres. Los odiamos. Son tan anticuados. No nos comprenden. Nos avergüenzan.

Ok. Yo entiendo, eres joven quieres exprimir la vida. Comerte el mundo, tus padres a veces (o casi nunca) están de acuerdo. Te ven como bicho raro. Pero una cosa es que defiendas tus ideales, gustos y deseos, y otra muy diferente es que trates a tus padres como si fueran monstruos. He visto a hijos humillar a sus padres en público, insultarlos, menospreciarlos y tratarlos como si tuviesen la obligación de soportarlos "porque soy adolescente"

II.-

Los padres tienen la culpa, porque no han sabido disciplinar. Hoy en día todo padre quiere ser amigo de su hijo, y lo último que quiere es lidiar con un berrinche, con una cara triste. Si el niño llora, dale lo que pide. Si no quiere ir a dormir, dejalo viendo la tele un momento más. Si estás en el súper y comienza a hacer una rabieta, cómprale lo que quiere. Si desobedeció una orden "la próxima si te castigo"

Un padre puede ser amigo, pero un amigo no puede ser padre. Primero se deben establecer las jerarquías: "YO soy el que que está a cargo" y en base a eso abrir canales de confinaza y comunicación. OJO, no estoy apelando al abuso de poder, la violencia, ni los golpes. Pero creo que es más amoroso de parte de un padre establecer su autoridad de manera sana, que dejar al niño sin un patrón de "quién manda" para dejarlo mal-aprenderlo por el mismo.

Aunque a simple vista pudiera parecer peor, no es así: cuando un niño ve que no recibe consecuencias por su desobediencia o que llorando consigue lo que quiere la vida le enseña a patadas que no es así.

III.-

Algunos consejos o puntos que considero importantes serían:
  • Cumplir siempre con las promesas y consecuencias que se han establecido con los hijos nada de "A la próxima si te quedas sin helado" porque aprendemos que no es así, que la próxima también habrá un "A la próxima.."
  • Enseñar con el ejemplo que un NO es un NO sin importar si se llora, se grita, o cualquier otra cosa. De nada sirve decir no, si después de media hora de ruegos se transforma en sí.
  • No calmar a los niños cuando se tienen visitas o se está afuera de la casa dándoles lo que quieran "para que se callen" Siempre, siempre mantengan las normas bien firmes, sino el niño sabrá que cuando haya gente en la casa, o salgan a pasear podrá hacer lo que quiera. Es más fácil tomar dos minutos para decir NO y a la larga contribuye mejor a la disciplina.
  • Establecer normas y consecuencias razonables. Es mejor si los hijos saben el porque de unas y otras. Castigar en el momento (sin abusar, obvio) desaprobando la conducta, no al niño.
  • Ser coherentes con los adolescentes. No podemos actuar como si tuviéramos el mando si ellos hacen lo que quieren, cuando y como quieren. 
Y ahora unos consejos para los chavos:
  • Seamos coherentes con nosotros mismos: Si ya no queremos depender de nuestros padres para salir, fiestas y decisiones, entonces mostremos que somos maduros para cuidarnos, responder por nuestros actos y mantener un orden en nuestra vida. 
  • Si somos muy grande para ir a una fiesta y querer volver a las 3 a.m somos bastante grandes para comprar nuestros libros y demás útiles escolares. Ya somos responsables de nuestros horarios y obligaciones.  
  • Nunca hagan escenas mientras compran o están fuera de casa. "berrinches de grande" eso es lo que son. Se ve extremadamente mal y es ridículo. Hay chavos que hasta he visto insultar a sus padres en público y se ve muy muy mal. 
  • Por mucho que no queramos seguimos dependiendo de nuestros padres, por tanto debemos seguir sus normas aunque no estemos de acuerdo. Podemos intentar la negociación, pero siempre recordando que nada es gratis. 
Pienso que es mejor enseñar uno mismo a los hijos que la vida tiene normas, límites y lineamientos a que la sociedad los enseñe de la peor manera. Las personas que crecemos sin disciplina vivimos creyendo que el mundo está a nuestro entero gusto, solemos frustrarnos cuando las cosas no son como queremos, tenemos problemas para relacionarnos con personas con distintas ideas, somo egoístas  y solemos querer que todos hagan lo que nosotros deseamos. Para superar una infancia sin disciplina llega a ser necesario acudir a terapias psicológicas, además que la vida misma te da bofetadas de enseñanza.

Disciplinar de manera adecuada es difícil, pero a la larga es más fácil que sobrellevar la carga de un adolescente que no sabe respetar ni a sus padres ni a otras personas; además genera más amor, más confianza y más comunicación que "ser amigo" de tus hijos. Los adolescentes ya tenemos amigos, pero padres solo hay dos.