17 diciembre 2011

«La Tekla» de diciembre: Fin del mundo, OVNIs y ciencia ficción.

Con el mítico año 2012 a la vuelta de la esquina, las teorías apocalípticas se han vuelto cosa de todos los días y cada vuelta de memoria podemos enterarnos de profecías religiosas o pseudocientíficas que vaticinan el final de los días para mañana, pasado mañana, el año que viene... basado en este fenómeno, el número de diciembre de La Tekla -revista cultural para la cual escribo- está dedicado a las teorías apocalípticas. Así mismo, nos inspiramos en un tema que frecuentemente se relaciona con estas teorías (sobre todo las conspiranoicas) a saber, el fenómeno OVNI.


El eje temático del mes gira en torno al fin del mundo: podrán leer una aproximación al arte apocalíptico de nuestros días, con comentarios sobre algunos de los trabajos artísticos que vale la pena checar: Jake & Dinos Chapman, Lori Nix, Ricky Allman, Roger Brown, Keith Haring, Edward Ruscha y William Thomas Thompson. Así mismo, el tema principal es abordado tanto por Luca D'Aron, que habla sobre el papel de los mitos apocalípticos y el libro de Las Revelaciones en la vida social, como por mí, en un texto acerca de las motivaciones naturales que nos llevan a crear esta clase de predicciones apócrifas cada vuelta de memoria y de forma alarmantemente cotidiana. También podrán leer y observar 10 ejemplos de la curiosidad arquitectónica de las construcciones UFO (OVNIs)recopilador por Lorena Flores y, por último, una disertación de mi autoría sobre la forma como la ciencia ficción retrata generalmente los más obscuros vicios del humano, aún de parte de uno de los autores más positivos del género: Isaac Asimov.

Además del tema central, podrán leer las columnas de nuestros colaboradores: «Hay más días que chorizo» de Gabriel Rodríguez Liceaga,que nos entrega "Primer intento de un decálogo del escritor" y la columna sobre música y cine de Eloy Sánches Guallart. Ambos colaborando por segunda ocasión con La Tekla. Además de otras notas y muestras de artistas interesantes.

Entre mis colaboraciones pueden encontrar la reseña de la presentación del libro «Filosofía de las canciones que salen en el radio» del psicólogo social y héroe personal de su servidora, Pablo Fernández Christlieb, así como un pequeño análisis introductorio de la obra. También pueden leer la entrevista que le realicé al duo artístico del DF, Quirarte+Ornelas, además de una reseña de su serie «Estructura y Fragmentos»

Actualmente, la revista se encuentra recibiendo colaboraciones de todo tipo (fotografía, pintura, reseñas, ensayos, cuentos cortos, plástica y notas sobre exposiciones o proyectos artísticos interesantes) de artistas de cualquier origen; para todos los interesados en enviar material, pueden enviarlo a colaboracion@latekla.com.

No dejen de leerla y si tienen, dejen sus comentarios, sugerencias o críticas; para más informes o dudas sobre las colaboraciones, pueden contactarnos en la fanpage de la revista: La Tekla. Nos pueden seguir en twitter: @LaTeklaMag o en Tumblr: latekla.tumblr.com y si quieren leer números pasados, pueden hacerlo en: http://issuu.com/latekla.

13 noviembre 2011

11/11/11

Inspirada en revuelo que causó entre muchas personas el pasado 11/11/11 escribí un cuento corto intitulado «Los hijos del cielo», el cual dejo en el link para todo aquel que guste leerlo.

También a propósito del tema, les dejo el fragmento de un post que leí en el blog Ahuramazdah
«Para empezar habría que decir que la coincidencia de números enteros en las fechas del calendario Gregoriano resulta tan arbitraria como la del calendario Chino. Cualquier coincidencia de días, meses, años, animales o de cualquier cosa que emane de este tipo de conteos temporales tendrá su origen en un capricho humano.

¿Cómo pretender que la realidad del universo se ajuste a los caprichos de reyes, emperadores, presidentes o similares? Es cierto, mucha gente lo ha creído así, lo ha deseado fervientemente así; pero muchos otros, entre los que me incluyo, hemos pensado que la realidad es algo que tiene mucha independencia de nuestra voluntad.

No hay que perder de vista que esta arbitrariedad humana ha servido como base para algunos movimientos como el mileniarista. O sea, que no hay nada nuevo bajo el sol. Siempre habrá gente que pretenda invocar las fuerzas supremas para cambiar el estado actual de las cosas, y de paso instaurar nuevos modos de dominar a las masas.

Así que ¿Qué de especial tiene el día 11 (de un sistema decimal arbitrario, dependiente del número de dedos en nuestras manos. Si fuésemos caballos tendríamos únicamente el sistema binario), del mes 11 (de un calendario arbitrario de 12 meses), del año 2011 (de un sistema de conteo arbitrario basado en una religión arbitraria que designa como el año 1 al año en que nació Jesús de Nazareth)?.

A mi me parece tan especial como la tercia de ases en un juego de poker, tan especial como la preponderancia del 7 como el resultado más probable en una serie de lanzamientos de dos dados. Por decirlo de otra forma, me parece tan vulgar como el que en la mitad de las veces caiga águila y la otra mitad sol, en una serie de "volados" de a merengue.

No veo nada extraordinario en el 11,11,11, ni mucho menos en el 21,12, 2112. Vamos ni siquiera en el mentado 6,6,6, que se supone que sería el número de la bestia, de acuerdo con el libro del apocalipsis.»

Personalmente lo único especial (y hasta eso, ni tanto) que vi pasar ese día fue que la gente se unió en una estupidez colectiva, repartiendo cadenas de buena suerte y hermosos presagios sobre "una fecha que solo se repite cada 1.646 años"...se repite cada siglo, simples matemáticas, duh. Es un tema que me molesta (la estupidez colectiva, no la fecha), así que hasta aquí dejo el post. 

Si leen el cuento, muchas gracias.

09 noviembre 2011

«La Tekla» de noviembre: tributo al Día de Muertos.

Desde que en 2003 la UNESCO proclamara a la festividad mexicana del Día de Muertos como “Obra maestra del patrimonio cultural de la humanidad” esta ha sido reconocida cada vez más a lo largo del globo. Inspirados por la festividad, el eje temático de la edición de noviembre de «La Tekla» está dedicado a la muerte (como sea que se la quiera ver: como un fin, un comienzo, física o metafórica) y diversas manifestaciones artísticas de la misma.


30 octubre 2011

Votos de castidad y educación sexual.

Ayer leí, vía Regioblogs la siguiente nota:
Jóvenes del municipio de García firman acuerdo de “Voto de Castidad”

…el Alcalde Jaime Rodríguez arrancó un programa de valores para estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria, que incluye la firma de ¡un voto de castidad!

Creyendo en que voy a guardarme para el matrimonio, hago este compromiso para mí, mi familia, mis amigos, mi futuro (a) cónyuge y mis futuros hijos. (Compromiso) de practicar la abstinencia sexual desde este día y hasta aquel en que entre en un compromiso matrimonial dedicado, monógamo y para toda la vida” reza el documento de promesa que firman los alumnos hombres y mujeres.

El voto de castidad es voluntario y tiene que ser firmado por los estudiantes y un testigo, tras un curso en el Teatro de la Ciudad en García.

El Munícipe dijo que la primera etapa del programa “Yo me espero” concluye hoy, luego de que expertos y él mismo impartieron pláticas de valores y talleres a 18 mil alumnos de educación básica y de preparatoria.

"(El objetivo) es entregar jóvenes más sensibles a los que la mamá y el papá puedan hablarles con toda libertad sobre por qué razón tendrían problemas si practican el sexo a temprana edad", explicó.

Señaló que en García, en los últimos tres años, se han embarazado 3 mil menores de 15 años. De acuerdo con el censo del Inegi del 2010, indicó, un 50 por ciento de la población en García tiene menos de 15 años, y un 75 por ciento es menor de los 35, de ahí la importancia de los valores. "Si yo no me meto a trabajar sobre esto, vamos a tener por ahí una bomba nuclear, porque vamos a tener (muchas) chamacas embarazadas", expresó Rodríguez.

Actualmente -consideró- los padres de familia dan muchas libertades a sus hijos. "Estoy completamente seguro que el 80 por ciento de los problemas que tenemos... ha sido porque dejamos de orientar a los jóvenes en ese sentido, porque los atiborramos de libertades, entre comillas, absurdas", manifestó. "Nuestros jóvenes hoy a los 11 años ya están pensando en tener novia, ya están pensando en tener una relación sexual. Yo no soy ni moralista ni abstemio en ese sentido, (pero) soy un hombre que sé que el compromiso de tener una responsabilidad se debe inculcar desde pequeño".

Me surgen muchas ideas y comentarios al respecto y empezaré hablando por lo obvio para después discurrir sobre cosas más sutiles, pero que considero igual o más importantes.

20 octubre 2011

Las mujeres que «están allí porque ellas quieren» cuando no quieren.

[Advertencia por contenido sobre abuso sexual y violación]


Nota: El siguiente post se debe leer con mucho, mucho discernimiento, paciencia y cuidado. En el hay varias líneas que en caso de ser leídas sin detenimiento podrían interpretarse como un discurso de represión sexual hacia las mujeres, como mojigatería o como un juicio reprobatorio hacia las personas que en el menciono, el cual no es el caso. Una vez más, pido al lector discernimiento y atención al leer.
_______________________________________________
Soy una pésima fanática de cualquier cosa. El hecho de siempre estar cuestionando todo me convierte en una persona que pocas veces enloquece por algo, toma partido o se casa con ideologías.

Soy una persona que ama la ciencia, pero estoy conciente del lado “malo” del mundo que la rodea (codicia, corrupción, burocracia…). Amo a los animales, pero nunca saltaría sobre ti reprendiéndote por comerlos. Me gustan géneros de música no tan comerciales, pero no me la paso insultando a Justin Bieber o al reguetón. Soy atea, pero respeto las creencias de las personas que las tienen. Y, en lo que atañe a este post: soy una mujer sexualmente libre, satisfecha, sin (o prácticamente sin) tabúes ni tapujos, pero al mismo tiempo estoy conciente de la esclavitud sexual en la que viven muchas mujeres a quienes la sociedad quiere ver como libres.

Vayamos por partes y establezcamos un contexto:

Muchos recordarán mi post «Instrucciones para fingir un orgasmo» en el cuál de manera metafórica dibujé a dos tipos de mujeres en principio opuestas, pero iguales en el hecho de ser mujeres atadas a diferentes tipos de represión sexual. Con el paso del tiempo y debido a los comentarios dejados en el post descifré la razón por la cual muchas personas no captaron el sentido del mismo: no solo por el hecho de que es una metáfora, sino porque la figura de la segunda mujer, la “niña mala” siendo víctima de represión sexual, no está bien definida en la sociedad y es algo que muchas personas niegan o no quieren ver.

14 octubre 2011

¿Gatos vs perros?

Siempre me han gustado mucho todos los animales, pero desde que tengo memoria, he estado enamorada de los felinos y especialmente de los gatos domésticos. No me considero una “persona gato”, porque me gustan todos los animales, e incluso vivo con dos perros, a los que adoro, y porque no “los prefiero” sobre estos últimos. Los considero dos cosas completamente diferentes, que no deberían ser excluyentes y el famoso “perros vs gatos” ni siquiera debería existir y sobre eso me gustaría hablar un poco:

La principal diferencia entre perros y gatos en su forma de interactuar con los humanos:

Con los perros tienes que construir una relación: enseñarle que es parte de una manada (familia) jerarquizada, donde tú eres el amo que lo guía, lo cuida, lo alimenta y lo quiere, de lo contrario se va a pasar toda la vida sin saber cuál es su lugar en la manada, queriendo tomar el control y peleando por hacer lo que el quiere. Con un perro hay que imponerse en el papel de amo (si quieren, digamos “padre”), si no, el perro nos verá como sus iguales/potenciales subordinados y en el caso de los perros machos con dueños mujeres, como sus “hembras” (a las que tienen que celar de los demás machos). Y la verdad, es que la mayoría de las personas no sabe hacerlo o no tiene la paciencia (es un proceso largo, sobre todo si el perro es adoptado ya grande o era callejero, ya que estos son más independientes y reacios a aceptarlo a uno como “el líder”). Tener un perro es como tener un hijo de 4 años: tienes que amarlo y cuidarlo, pero al mismo tiempo disciplinarlo para que no se convierta en una bestia come hombres (bueno, eso solo aplica para los perros, pero ustedes entienden).

04 octubre 2011

«La Tekla» de octubre: retro zombie y cultura independiente.

A propósito del aire halloweenesco de octubre, el eje temático de la edición de este mes en «La Tekla» -revista de cultura informal e independiente en la que escribo- está inspirado en el apocalipsis zombie.


15 septiembre 2011

El principal atributo de la ciencia.

Una de las cosas que más me molestan sobre las personas es cuando no entienden conceptos básicos sobre la ciencia. No hablo sobre teorías físicas o la química más avanzada, sino sobre cosas “simples” que a todos nos enseñaron en la escuela primaria y secundaria.

Más que molestarme me dan “ansias”: me desespera no tener la paciencia, el tiempo o que ellos no tengan la disposición para sentarnos y explicarles el tema. Y ojo que no digo que sea una experta, repito, hablo de conceptos sencillos que a TODOS nos enseñaron en la escuela obligatoria (hasta los 15 años en México). Cosas como la disposición del sistema solar, lo que significa un año luz y sobre todo, algo que he visto que mucha gente no entiende: que la ciencia cambia. (Al parecer nadie ponía atención cuando explicaban como funciona el método científico)

Me deja atónita leer o escuchar comentarios cuando se publica la noticia sobre algún descubrimiento científico que modifica los estándares hasta ese entonces “ciertos”. Como cuando la comunidad científica dejó de considerar a Plutón un planeta o cuando comenzó a tomar fuerza la teoría de que muchos dinosaurios (familia Dromaeosauridae) estaban más relacionados con las aves que con los reptiles. Comentarios del tipo “Pero es que a mí siempre me enseñaron que esto o que lo otro, entonces estaban equivocados y la ciencia es una mentira( y mala y satánica)”

Me quedo atónita porque la principal cualidad de la ciencia y lo que la diferencia de la religión o los dogmas o creencias chácharas como los horóscopos es que si una “verdad” hasta entonces aceptada se prueba falsa, se desecha. El principal atributo de la ciencia es que siempre está a prueba y siempre cambia. Al contrario de la fe que no admite cuestionamientos o dudas, la ciencia se basa en cuestionar TODO, incluso lo que se considera verdadero.

Si no fuera así la ciencia seguiría diciendo que la Tierra es plana, que los átomos son indivisibles, que la Tierra es el centro del Úniverso…

La ciencia no pide fe ciega, sino todo lo contrario. La ciencia no se trata de si a mí me gusta que Plutón sea un planeta o no, ni de lo que me enseñaron hace 10 años, sino de lo que aprenderemos (como humanidad) a partir de cuestionar todo lo que sabemos y desconocemos hoy.

08 septiembre 2011

Comer

El mes pasado fue desquiciante. Anduve de un extremo de la ciudad a otro en diferentes eventos, con el tiempo limitado y básicamente fuera de mi casa desde temprano en las mañanas hasta muy noche, sobre todo las últimas dos semanas del mes. En esos días ajetreados del mes pasado me puse a reflexionar, entre muchas otras cosas, en la forma como me alimento cuando estoy en este tipo de situaciones y no solamente yo, sino casi todo el mundo.

Y no hablo precisamente de qué comemos (eso da para otro post), sino cómo nos alimentamos y la manera como vemos el acto de comer.

Primeramente viene a mi mente el comportamiento animal. La mayoría de los animales dedican enormes cantidades de tiempo en conseguir y tomar su alimento: los carnívoros buscando presas y los herbívoros consiguiendo suficiente comida. Aparte de la supervivencia en otros aspectos y la reproducción, para muchos animales lo único que importa es conseguir la siguiente comida.

De igual manera los homínidos antepasados del humano y los seres humanos del neolítico que vivían de una manera más cercana a la vida “animal” invertían mucho esfuerzo en conseguir los nutrientes necesarios para desarrollarse y cumplir su ciclo de vida.

Con la evolución de la sociedad a través de la historia el conseguir el alimento diario cada vez ha sido más fácil para muchas más personas. Lamentablemente sigue habiendo miles de personas que viven hambruna, pero en lo que respecta a la gran mayoría de las personas que vivimos en ciudades, es un problema “solucionado”. Ciertamente debemos trabajar para obtener el dinero que nos ayuda a comprar la comida, pero no trabajamos directamente por ella y –al menos la mayoría- no vivimos con la incertidumbre de si habrá o no alimento en nuestras bocas este día.

Al mismo tiempo que el vivir en sociedad nos ha facilitado la obtención del alimento, nos ha heredado diversas costumbres, maneras y rituales que seguir a la hora de hacer algo tan simple como nutrirnos. Desde el descubrimiento de diversas formas de preparar la comida, la combinación de sabores, horas específicas para comer y diferentes maneras de ver la comida. Todo este conjunto de “invenciones humanas” técnicamente innecesarias para sobrevivir es lo que capturó mis pensamientos durante las pasadas semanas.

Sobre todo el ver como actualmente el comer pasó de ser una necesidad a la cual le volcábamos gran parte de nuestro tiempo a ser un inconveniente.



Frecuentemente escucho o me he encontrado diciendo cosas como “Diablos, necesito terminar esto, pero tengo demasiada hambre” o “Debo llegar a tal lugar a tal hora pero antes (o en el camino) tengo que comer algo”. Hoy en día alimentarnos es una pérdida de tiempo: tiempo laboral (nada más ver los infames horarios de comida de media hora o menos), tiempo que no le estamos dedicando a cosas “importantes”, tiempo que le robamos a cosas que sí nos interesan.


Me parece verdaderamente triste el hecho de que en nuestra sociedad el comer sea todo menos lo que es. Hoy en día ir a un restaurante es ir por la compañía, por el precio, por el prestigio del lugar, por cercanía o por cualquier cosa menos la comida. Hoy decimos “vamos a comer” para decir “vamos a vernos en algún lado y platicar”. Hoy en día comemos para quitarnos la molestia más que todo. 

En parte se debe al hecho de que el humano insiste en esconder sus cualidades “animales” y ciertamente el hambre y el instinto de alimentarnos es algo sumamente salvaje que sin importar dónde estemos o qué cosas tan “urgentes” debamos hacer, si no lo obedecemos por algún tiempo aparece y se salta de tajo miles de años de cultura para enseñarnos que sin importar cuánta tecnología tengamos, cuán cultos seamos o que tan civilizados seamos seguimos siendo seres regidos por las necesidades más primitivas. 

Creo que es esta manera de ver la alimentación uno de los motivos por los cuales no nos importa lo que comemos: porque mientras mate la necesidad por el tiempo estimado hasta la próxima comida no importa si es sano o incluso, no importa si nos agrada del todo.

Y no me agrada nada la idea. Confieso que desde que pensé en estas cosas, prácticamente no he dejado de observarlas cada vez que voy a la mesa. Y aunque no lo crean, me ha hecho consciente de lo que como y cómo lo como. Mi dienta nunca ha sido particularmente dañina y de hecho podría decirse que es bastante sana, pero últimamente le dedico más atención a la manera como cocino las cosas y la manera como las ingiero.

Es algo muy relacionado con el estar conciertes de la realidad física en la que vivimos (algo que ya comenté en el post del que hablaba de la admiración que siento por el cuerpo humano), aunque claro es algo que a veces no queremos hacer. El ser conscientes de lo rico que se siente estar satisfechos y no tener hambre, de cómo algunos alimentos no solo saben bien, sino que se sienten magníficos en el estómago, de las formas como se mueven nuestras lenguas y dientes al masticar la comida…

Desde que pienso así me la he pasado consumiendo y preparando comida deliciosa y me sabe a las mil maravillas y ciertamente cambié mi manera de ver un acto sin el cual no estaríamos aquí.

19 agosto 2011

Madres y sexualidad.

Siempre he creído que uno de los factores que ocasionan el machismo en México y muchas de las práctica relacionadas con este, como el que la sociedad aliente la infidelidad masculina, la demonización de la sexualidad femenina en general y la santificación absurda de la madre es el hecho de que el mexicano no puede relacionar a su madre con el sexo.

La madre del mexicano no es una mujer con sexualidad…al menos en la mente del mexicano promedio. (Si no me creen busquen "madre" y "sexo" en Google y díganme cuántos artículos sobre la sexualidad durante la maternidad encuentran. Sí si me creen igual búsquenlo, para que vean lo enfermos que estamos)

Antes de continuar con el post quiero hace un paréntesis y dejar bien en claro algo: cuando me refiero a “mujer con sexualidad” en ningún momento estoy hablando de sentirse erotizado por la figura materna.

Recordemos que la sexualidad no nada más tiene que ver con el acto sexual en sí, sino que está conformada por muchas otras cosas: el cuerpo sexuado, los procesos biológicos como la lactancia y el parto (sí, son actos íntimamente relacionados con la sexualidad humana, le pese a quién le pese. Más adelante continuo con este punto), los roles de género y claro, también el acto sexual, pero no me refiero en exclusiva a este.

Hablo de ver como algo normal y sano el sexo en las madres. El poder pensar o decir sin sentirnos sucios “mi madre tiene una vagina, menstrua cada mes, tiene pechos, es capaz de tener orgasmos, puede atraer a un hombre (mi padre) e incluso a otros hombres y es capaz de sentirse excitada.

De nuevo, no hablo de “tener sexo con mi madre” o “imaginarme escenas pornográficas con ella”, sino de simplemente reconocer que es una mujer completa tal cual y no solamente “mi madre santísima”.


Estoy conciente de que es un tema tabú. Es completamente natural sentir aversión a pensar en las primeras dos frases del párrafo anterior. Obedece a un instinto del que nos ha dotado la naturaleza para evitar la endogamia y la reducción de variabilidad genética que esta conlleva. Es un instinto que ha sido estudiado y observado en monos antropoides. Un ejemplo es el caso de la chimpancé Lucy Temerlin, que creció bajo el cuidado de padre humanos y convivió con ellos como una más de sus hijos. Maurice y Jane K. Temerlin se comunicaban con Lucy mediante el sistema de símbolos que la chimpancé había aprendido. Sin embargo, cuando alcanzó la madurez sexual el tabú del incesto hizo que cambiara su comportamiento hacia su “padre”:


Al alcanzar Lucy la madurez sexual a la edad de ocho años, mi relación con ella cambió drásticamente. La gran intimidad que habíamos compartido incluyendo el contacto directo con la piel, los abrazos y los besos en la boca, se acabó abruptamente. Comenzó a evitarme. Si empezábamos un juego, ella paraba bruscamente y se iba […] Dos semanas después de que empezara a menstruar, los genitales de Lucy se agradaron […] y adquirieron un intenso color rosa, indicando que ya estaba lista para el coito y la concepción […] Durante este tiempo de celo, Lucy me rechazó totalmente. No me abrazaba ni me besaba y no me dejaba acurrucarme con ella, y tampoco que la abrazara o la besara yo a ella. Sin embargo, durante ese mismo periodo, Lucy efectuó las invitaciones sexuales más obvias y evidentes a otros hombres.1


Al igual que Lucy, es normal –incluso sano- sentir ese tipo de aversión natural a sentirse atraído por los progenitores...pero la forma desexualizada como el mexicano ve a sus madres me parece antinatural. ¿Por qué?


Porque no es una aversión solo al hecho de sentirse erotizado por ella, sino a todo lo referente a la sexualidad: la desnudez, las relaciones amorosas, el parto, la menstruación…


Algunos ejemplos son la clase de reacciones que he obtenido de preguntas como “¿cuántos novios crees que tuviera tu madre antes de casarse?”, “¿crees que tu mamá tenga pegue (sea atractiva para otros hombres)?” o algunas similares, sin afán de ofender y que personas de otros países o con mentalidad abierta me han contestado como cualquier otra pregunta personal* En cambio, en México, muchos me han mirado como si estuviese insultándolos de la manera más vehemente, cuando no tendría que ser así.

Otra muestra de esta forma de pensar está en los comentarios que se hacen sobre fenómenos normales como, por ejemplo, he leído en algunos libros sobre maternidad o revistas del tema en la sección de dudas preguntas como “¿Es normal que sienta placer (sexual) e incluso tenga orgasmos mientras amamanto a mi bebé?” La respuesta era que sí y de hecho es una situación bastante común. Al comentarlo con amigos la respuesta siempre fue un “eeewk”, “que asco”, “vieja pervertida” o cosas por el estilo…me pregunto cómo se sentirá una madre mexicana que sienta este tipo de sensaciones por primera vez y saber que no le puede contar o preguntar a nadie sin ser humillada o tachada de pedófila.

He encontrado reacciones similares cuando comento la existencia del parto orgásmico. En las fuentes extrajeras donde he encontrado reseñas del documental que lleva el mismo nombre se ven comentarios como “He tenido dos partos y no creo que eso sea posible, es algo completamente doloroso” o “Tal vez sea posible pero creo no creo que todas podamos experimentar un parto así” (nótese la referencia al dolor). En cambio en México, en los comentarios en la web al compartir noticias o enlaces sobre lo mismo descubrí muchos comentarios del tipo “Como se atreven a pervertir algo como el nacimiento de una criatura inocente”, “Es antinatural sentir eso mientras das a luz a tu PROPIO HIJO (así, en mayúsculas lo puso)” y demás parecidos (nótese la referencia a la suciedad del sexo o a la incapacidad de una madre de sentir placer)

Aunque ciertamente mi familia tenía muchos problemas, la libre sexualidad no era uno de ellos, al menos eso debo agradecerlo. Crecí sabiendo como se veía el cuerpo desnudo de mi madre y mi padre, el mío y sabiendo que era algo natural y bueno. No hablo de situaciones de tipo “ven te voy a enseñar esto”, eso es acoso sexual.

Hablo de cosas como que si mi madre estaba bañándose y yo o mis hermanos debíamos entrar al baño, estaba bien: sobre todo siendo pequeños y antes de que el instinto anti-incesto anteriormente descrito nos repeliera de ese tipo de situaciones a nosotros adolescentes. De situaciones como –y esto lo recuerdo muy bien, tenía como 4 años- si tenía miedo en la noche e iba al cuarto de mis padres y al entrar los viera “haciendo cosas” que no entendía, al preguntar qué pasaba me explicaran que era algo normal que hacen “las mamis y los papis” y la gente mayor, así como los animales y esa es la forma como se hacen los bebés.

Por el contrario en México he sabido, que si un niño ve a su madre desnuda se le regaña por entrometido o como si fuera pecado. Si un niño sorprende a sus padres en el acto sexual igualmente se le regaña, lo cual es muy perjudicial… ¿sabían que los niños de menor edad interpretan las escenas sexuales como un acto dañino? Algo así como si “papi estuviera atacando a mami”...si a eso le sumas un regaño es la forma como el mexicano aprende desde pequeño que el sexo es malo y dañino.

El principal problema es que el mexicano ve a su madre así:


Una mujer asexuada, con todo su potencial atractivo sexual cubierto, sin la mancha de la sangre menstrual, virgen, abnegada y sacrificada. Y eso es exactamente el problema: no una aversión al incesto (que es natural), sino una aversión a reconocer que la madres es una mujer en todos los sentidos.

¡Y es completamente ridículo sentirse asqueado o negar de dónde venimos! Esa mujer a la mujer a la que le niegas estatus de ser sexualizado te dio a luz…viniste a este mundo a través de su vagina (sí, tu madre tiene una) y mamaste de sus pechos (¡sí! tu madre tiene pechos); esa mujer probablemente te concibió durante un acto en el que (esperemos) tuvo un orgasmo. No veo donde está lo malo en reconocer eso, pero sí veo los problemas que causa no reconocerlo.

Heriberto Yépez sugiere en “La increíble hazaña de ser mexicano” el mexicano se siente culpable por el hecho de que su madre haya sacrificado su vida siendo una madre abnegada para sus hijos (de este tema ya hablé en un post reciente) de tal manera, que con el tiempo se siente en deuda y por otro lado la desprecia –inconcientemente, quizá-por dejarle esa deuda. Según el autor este sentirse culpable y al mismo tiempo desprecio por la madre es el causante de vicios como la acusada infidelidad masculina en la sociedad mexicana, él explica:

El mexicano machista tiene una deuda con la madre […] Luego, tu tendencia es a repetir con las mujeres la relación que tienes con la figura materna. Conoces a una mujer, te gusta como mujer […], la conoces, te acercas y tu tendencia será a convertirla en tu segunda madre. Ella -si obedece los patrones inconscientes de la mujer mexicana tradicional- se prestará a esa identificación y tu serás para ella no su hombre, sino su hijo, al que tiene que cuidar, regañar, proteger, guiar y, por supuesto, como buena madre mexicana, hacer sentir culpable. Una vez que la conversión de la novia o esposa en nueva madre se haya completado, entonces, el hombre sentirá un hueco, pues si este hombre ya tiene una madre, ¿qué le falta? Si un hombre ya tiene una madre, lo que le hace falta es una mujer. Por lo tanto buscará una amante.2

Yépez continua describiendo el ciclo de este tipo de relaciones, donde el mexicano machista volcará en la nueva esposa/madre todo el resentimiento que tiene contra su verdadera madre: “su viejita linda y odiada”. Al idealizarla como su madre, también la vuelve sexualmente intocable y luego esa misma mujer, como respuesta a la infidelidad hará lo mismo que la madre mexicana: lo hará sentir culpable mientras él expresa su deseo erótico con la amante; a la que poco a poco irá convirtiendo en su nueva figura materna…y así repitiendo hasta que se aguante.

Todo lo anterior y muchas cosas más, como el que las madres críen a hijas psicológicamente dependientes de los hombres y el amor para triunfar tienen como causa (una de varias) el hecho de que el mexicano no pueda ver a su madre como una mujer sexualizada. El hombre no tiene sexo en su casa ¿y porque no lo tiene? Porque en su mujer ve a su madre y su madre no tiene sexo.

Si comenzamos a ver la sexualidad de una manera natural, sana y familiar (osea, que nos enseñen eso desde la infancia en la familia) el mexicano dejará de estar tan enfermizamente obsesionado con el en otros aspectos de su vida: como la cultura de infidelidad (búsqueda de sexo en todos lados menos con la propia esposa/madre), la satanización de la libertad sexual femenina, el acoso de parte de hombres en las calles…

Aunque pudiese parece difícil, requiere simplemente el acto de reflexión y luego la externalización de la forma de ver a estas mujeres. Es simplemente cambiar la forma de pensar. Medita al respecto. Si, como buen mexicano, dices amar a tu madre, reconócela como lo que es:
  • Una mujer con cuerpo sexuado (vagina, senos, nalgas) que realiza procesos biológicos naturales normales en todas las demás mujeres (menstruación, parto, lactancia)
  • Una persona capaz de atraer sexualmente a otras personas
  • Una mujer con necesidades sexuales

Creo que está en nosotros cambiar, toda nuestra concepción de sexualidad, y para ello podríamos -deberíamos- empezar por regresarles a nuestras madres el derecho a vivir su sexualidad.
_______

*Obviamente no voy por la vida preguntándole a todo mundo si su madre tiene pegue, me refiero a situaciones específicas con personas que converso con confianza y en un entorno apropiado.

FUENTES:

 1.- JAHME, CAROL: "Bellas y Bestias. El papel de la mujer en los estudios sobre primates." Ateles Editores, pp. 173-174, 2000

2.- YÉPEZ, HERIBERTO: "La increíble hazaña de ser mexicano", Planeta, p. 69, 2010

18 agosto 2011

¿Cínicos o crédulos?

Desde anoche tengo una duda rondándome por la cabeza y no me deja en paz. Últimamente he estado leyendo muchos blogs de ciencia, normalmente lo hago, pero últimamente es casi obsesivo. He encontrado muchos artículos sobre charlatanes, fanáticos religiosos y crédulos de las medicinas alternativas más disparatadas que se puedan imaginar.


La duda que me ha estado carcomiendo es referente más que todo sobre los fanáticos religiosos, profetas, ministros, pastores y demás iluminados. Creo que también aplica a los pseudocientíficos, pero específicamente trata sobre creencias.

Mi pregunta es ¿las personas que se dedican a "liderar" personas hacia su versión de la verdad, los iluminados y pastores que lucran con la gente, líderes que abusan de sus seguidores, engañan, extorsionan y comenten otros delitos en nombre de su fe serán ateos?

Es decir, ¿son personas cínicas que no creen en nada y mientras diseminan sus mentiras controladoras y se aprovechan de sus fieles se ríen para sus adentros como diciendo "Pobres pendejos" o son ellos los más crédulos de los crédulos y creen lo que predican?

Es que surgen posibilidades y me surgen más preguntas. Por ejemplo, supongamos, un pastor de esas iglesias "cristianas" extremistas que vive en la opulencia gracias a las donaciones de los fieles, que evada impuestos o sea corrupto de alguna otra forma...Tendrá algún grado de conciencia en el que piense que su dios lo va a castigar al final de todo ¿o no creerá ni pío de lo que dice ante los demás? o tal vez crea que todo lo que el haga está bien mientras sea en nombre de su causa. Un sacerdote católico pederasta ¿pensará en sus pecados en las noches antes de dormirse y le pedirá perdón a su dios o ni siquiera cree en él?

Vaya me pregunto que dirán para sus adentros. ¿Sentirán miedo de ser castigados por las faltas que cometen?, ¿Creen que por ser los elegidos/líderes/profetas están exentos de todo eso o son simplemente las personas más cínicas que existen?

Me parecen cosas totalmente distintas y creo que la respuesta me haría ver de otra manera a este tipo de personas. De decir "madito bastardo" a "pobre loquito"...

03 agosto 2011

Recomendación.- Revista «La Tekla», colaboraciones y cambios en el blog.

El mes pasado les quedé bastante mal en cuanto a postear en el blog, al menos en lo que a cantidad se refiere. No fue por falta de ideas o ganas de escribir, sino porque estuve la última quincena del mes bastante sumergida en un proyecto que merecía prioridad.

Las personas que visitan la fan page del blog en Facebook (enlace en la barra lateral) ya saben algo al respecto, porque lo comenté varias veces por allí: me invitaron a ser colaboradora de la revista virtual «La Tekla», principalmente escribiendo reseñas de eventos culturales -como las que suelo colgar por acá- y por cuestiones de tiempo e inexperiencia fue bastante demandante escribir las notas que necesitaba escribir en el plazo que necesitaba escribirlas.

Al final todo salió a pedir de boca y ya pueden leerme en la edición de agosto de la revista:


Si todo sale como está planeado, continuaré colaborando con la publicación y por tiempo indefinido dejaré de escribir en el blog sobre eventos o reseñas de eventos, principalmente porque sería demasiado escribir para ambas cosas, escribir dos reseñas diferentes: una para el blog y otra para le revista etc...

Como sea, no todo lo que escribo es material para la publicación así que cuando pueda y sea pertinente seguirán viendo ese tipo de invitaciones y reseñas por acá.

A fin de cuentas, solamente un pequeño porcentaje de los lectores de este blog residen en Monterrey, donde suceden los eventos a los que los invito y reseño, por tanto sé a ciencia cierta que son pocos los lectores habituales del blog a quienes les interesan ese tipo de escritos míos.

Para los que sí los leen y esperan he optado por incluir en la barra lateral un gadget permanente que enlace a la revista, donde puedan leer las reseñas de los eventos los que asisto y las invitaciones e información para eventos futuros que no publique directamente en el blog, pero sí en la revista. Aprovechen y denle una leída a esta publicación que va re-empezando: es un proyecto bastante interesante, el contenido está bastante bueno y estoy segura de que no a pocas de las personas que leen regularmente el blog les podría interesar.

Los post sobre crítica social, opiniones personales y todos los demás temas de los que escribo que no son eventos o reseñas seguirán publicándose como hasta ahora.

Muchas gracias por leer, queridos sonsacados.

27 julio 2011

La madre mexicana.

Nota: el escrito contiene argumentos e ideas que pueden hacer que ciertas personas se sientan identificadas o –como decimos en México- “les caiga el saco”, algunos se ofenderán y lo tomarán como una crítica personal a su familia y a su persona. Si ese es su caso, querido lector, remítase a las partes donde digo específicamente que son generalizaciones, estereotipos y modelos típicos…si igualmente usted se sigue sintiendo identificado, entonces cuestione su vida familiar antes de cuestionar mi post.

Una de las cosas de las que más presumen los mexicanos o de las que dicen sentirse orgullosos es el “amor de familia” que –por lo general- se muestra en la sociedad de México.

No sé si sea por no haber crecido bajo ese modelo desde pequeña o el hecho de haber tenido la oportunidad de conocer otras culturas, pero hasta el día de hoy, el conjunto de “valores” familiares del mexicano me parecen poco más que un hervidero de personas dependientes, malogradas e inmaduras.

No digo que todas las familias sean así o que sea un modelo familiar completamente erróneo: estoy conciente que incluso bajo ese ambiente familiar puede haber personas perfectamente funcionales y sin patologías psicológicas acusantes. Aún así, día tras día veo repetirse el patrón y no puedo dejar de observar que muchas personas crecidas bajo un modelo familiar “típico” del mexicano presentan características similares y después crían a sus hijos bajo esos mismos parámetros.

Empezando por el elemento que yo considero más complejo: la madre.

El estereotipo de madre mexicana es el que -tristemente- casi siempre repite y en la mayoría de los casos sí aplica. Hoy en día hay más apertura para que el padre encaje cada vez menos en el estereotipo de “padre macho mexicano”, pero en cuanto a la madre, sin importar cuan “moderna” sea su familia, en muy pocos casos se rompe con el esquema de “madre sufrida mexicana”.

El modelo típico de la maternidad mexicana encaja en toda clase de familias: nuclear, extensa, monoparental…en casi todas la madre –o abuela, en algunos casos- permanece como figura inmutable y centro de la familia mexicana.

¿Y en qué consiste el estereotipo? En ser sacrificada, sufrida, dejarlo todo en pos de los hijos, partirse la madre –osea a uno misma - para sacar a la familia adelante (sea que haya o no una pareja), aguantar las vicisitudes de la vida conyugal y la maternidad con temple de acero y básicamente todo lo que signifique renunciar a uno misma en pos de la tan adorada familia mexicana.



Y es algo que simplemente no soporto. Cuando escucho a madres hablar de sus “sacrificios” y de todo lo que han dejado de lado por criar a su hijos “bien” como si el hecho de desmerecerse como mujeres y abandonar cualquier otra faceta que no sea la de madre/esposa fuera la cosa más loable del universo, siento una infinita pena por esas mujeres. Sobre todo si son mujeres jóvenes, que antes de tener hijos o casarse hacían de todo tipo de cosas y tenían todo tipo de talentos.

Y no me molesta porque no me gusten los niños –de hecho me gustan bastante- o porque no quiera ser madre –si quiero-, sino porque no es más que una forma de decir «Los hijos y el matrimonio terminan con cualquier otra faceta, talento o necesidad que tengas como mujer»

Basada en mi experiencia como hija, sobrina, al haber visto a mis amigas, compañeras y conocidas formar sus familias y en general con muchas de las familias a mi alrededor puedo decir que esa es una aseveración completamente falsa: he sido testigo de mujeres que viven su maternidad sin dejarse de lado a si mismas o a cualquier otra faceta de ellas mismas –sea esta trabajo, salud, educación, sueños…- ser más felices, llevar matrimonios más felices y criar hijos más felices que los que promete la vida de sacrificio maternal que tanto alabamos los mexicanos.

Uno de los mayores problemas es que a las mujeres que quieren vivir de una manera que yo considero sana, es decir ser madres, trabajadoras, mujeres con una vida sexual, educación, sueños o proyectos se les tacha de egoístas. 

Un ejemplo de esto es el hecho de que en México no hay una tradición de niñeras: cuando una mujer tiene hijos y no trabaja, es rarísimo que deje a sus hijos al cuidado de otra persona para salir, divertirse, hacer recados o cualquier otra cosa…de hecho a las mujeres que lo hacen las tachan de irresponsables, porque si no trabajan “no tienen excusa” para “abandonar” a sus niños al cuidado de otras personas.

Creo que en el caso de las –cada vez más- madres trabajadoras no aplica tanto lo anterior, pero por el simple hecho de que ellas no tienen otra alternativa que dejar a sus hijos al cuidado de otra persona; aún así, en esos casos lo notable sería observar que en la mayoría de las casos esas personas son abuelas, tías o miembros de la propia familia y ya como última instancia se recurre a niñeras o guarderías (más adelante intentaré explicar esto)

Una de los síntomas es la típica madre que no sale a ningún lado sin sus hijos y no me refiero a esas veces que salen imprevistos, urgencias o salidas no planeadas…sino a TODOS lados. La clásica mamá que si no trae a sus hijos pegados se siente “mal”

¿Soy la única que ve en esto algo enfermizo?

Al haber abandonado todas las demás cosas que significan ser mujer en pos de ser una madre/esposa, las mujeres convierten eso en su única fuente de éxitos y satisfacción personal. En esos casos dejar a los niños es desprenderse de su única fuente de realización personal: no es por si los hijos están bien o mal cuidados con otras personas, es por puro egoísmo de decir “soy tan buena madre que no descuido a mis hijos

De verdad, no entiendo a las madres que piensan que convirtiéndose a sí mismas en remedos de mujer, siendo incompletas, descuidándose a sí mismas o dejando su vida de lado criarán seres humanos felices. No logro imaginarme cual es la línea de razonamiento que las lleva a pensar que entre menos mujeres sean, mejores madres serán

¿Si pudiesen escoger por qué tipo de madre ser criados que preferirían? ¿Ser criados por una mujer que lo único que hizo en su vida fue casarse o tener hijos, “sacrificarse” por ellos y abandonarse a sí misma o crecer bajo el cuidado de una mujer que realizó muchos de sus sueños y que aparte de ser una madre fuese una mujer con logros y metas varias en todo tipo de aspectos? Obviamente no podemos seleccionar por qué clase de padres ser criados, pero sí que podemos elegir que clase de madres seremos y escogeremos para nuestros hijos.

Una de las consecuencias de que una mujer viva exclusivamente para criar a sus hijos es que cuando estos crecen, la vida de ella desaparece. No tiene vida sexual, experiencia laboral, contactos o gustos en particular. 

Para ejemplificarlo vean una gran diferencia cultural: en otros países cuando los hijos se van a de la casa (a una edad mucho más temprana que en México) las madres, después de un periodo corto de nostalgia y tristeza por ver partir a su descendencia se dedican a aprender cosas, leer, viajar disfrutar de sus “años de retiro”…en cambio, la cultura maternal en México hace que las madres 1) intenten prolongar la estadía de los hijos lo más posible (casi siempre hasta que se casan), 2) sufran desmedidamente la partida de éstos y 3) se queden sin nada concreto que hacer. 

Hay muchas personas de esta edad que deben seguir trabajando para mantenerse, aunque casi siempre es el hombre el que lo hace, pero otros muchos no; y sobre todo en estas familias es donde se observa como las madres se quedan sin absolutamente nada que hacer que no sea limpiar el nido vacío y (recuerden lo que mencioné antes) cuidar a sus nietos.

Aquí es donde no me cuadra el supuesto amor que el mexicano le tiene a su madre. ¿Si de verdad las queremos tanto porque las dejamos abandonarse y destruirse de esa manera? Para muchas mujeres “chapadas a la antigua” no hay mucho que se pueda hacer para cambiar su forma de pensar al respecto, pero hay cientos de madres en edad joven o que van empezando y muestran ¡exactamente la misma actitud! ¿A dónde diablos se fue toda esa modernidad e iluminación de pensamiento?

Y por favor no me vayan a decir que es algo que no se puede hacer. Porque a diario estamos rodeados de mujeres y familias que de hecho viven una maternidad saludable, donde el papel de la madre es solamente una de las facetas de la mujer del hogar. 

No, no es totalmente culpa de las mujeres, ni solamente en ellas está la solución. Todos: hijos, padres, abuelas, amigos, todos debemos cambiar nuestra forma de pensar y dejar de ensalzar el sacrificio de la mujer como la quintaesencia de la maternidad a cambio de una sociedad donde ser madre sea una meta, un sueño, un deseo y una felicidad en vez de el único propósito y la ruina de una mujer completa. 

Dejemos de llenar nuestra vida de mujeres sacrificadas y dejemos de ser mujeres sufridas.

30 junio 2011

El cuerpo masculino como objeto de deseo.

Por muchos comentarios que hago, mi forma de pensar y algunas acciones concretas, las personas suelen catalogarme como una feminista, si no fanática, (nunca sería fanática de nada) al menos bastante más «obsesionada» que la mayoría de las personas. Yo misma bromeo con el asunto o incluso me autodenomino de esa manera cuando estoy hablando en un modo relajado o no pienso ahondar en el tema. Pero la verdad es que no lo soy. 

Siendo estrictos con el lenguaje, feminismo vendría a ser el contrario del machismo: la superioridad de un sexo sobre el otro. La realidad es que ninguno es mejor que el otro y ambos son complementarios, necesarios y bellos. Al analizar mi manera de pensar y las cosas que me molestan o me gustaría cambiar, me doy cuenta que no solamente «lucho» contra el sexismo que afecta a las mujeres, sino contra el que afecta a cualquier humano, sea cual sea su género, preferencia o forma de vida.

No nos damos cuenta que cuando se impone un rol a uno de los sexos, automáticamente el otro debe corresponder o «encajar», complementar ese rol; de esa manera las mujeres son «débiles», porque los hombres son «fuertes»…Y aunque en principio no lo pareciera, para ellos también es una carga enorme el tener que llevar ese rol.

Aunque hay muchas mujeres a las que se les denomina «poco femeninas», el simple hecho de menstruar, tener –aunque sean pequeños- pechos, y ser capaz de embarazarte te dota de ese aire «femenino». En cambio la masculinidad siempre, SIEMPRE está en duda. Obligamos a los hombres a cada día tener que demostrar que son hombres, que son fuertes, que son heterosexuales, que son capaces, resistentes, dominantes y valientes. Y pobre de aquél diablo que falle en el intento.

Observando con detalle nos podemos dar cuenta, que de la misma manera como las mujeres somos juzgadas en base a prejuicios, los hombres también lo son. De esa forma tenemos a cientos de hombres que no pueden hacer cosas que quieren o necesitan, porque está en juego el demostrar su masculinidad.

Podría citar muchísimos ejemplos de esa clase de sexismo y cómo afecta a los hombres, pero el día de hoy me concentraré solamente en uno y a raíz de un comentario que me encontré en Facebook, cito:

«No es el hombre quien es la imagen de la sexualidad; si tuvieras que encarnar “la sexualidad” no sería hombre. No sería el falo: sería cabello largo cayendo hasta los senos, ojos grandes y labios abiertos; el falo es vulgar […]»


Siempre he tenido problemas con el hecho de la hipersexualización con que se ve a las mujeres. Así, como nos quiere ver el mundo nosotras somos puro sexo. Tetas, culo, coños, labios, cabello, escotes, faldas, virginidad, embarazos. Y eso deja al hombre en una gran desventaja, porque lo único con carácter sexual que se le atribuye es el pene.

En teoría se espera de una mujer el ser monógama y pura, la verdad es que todo el tiempo –sin importar cuan santa o «fea» se sea o estado civil tenga uno- lo que más salta a la vista de las mujeres es su supuesta carga sexual. En el trabajo, en la escuela, en la calle, en la casa: todo el tiempo se trata de un juego entre ser pura o puta, vista o ignorada, atractiva o vulgar. En cambio el hombre puede ser visto de muchas maneras y, APARTE, como un hombre sensualizado.

En principio parece algo favorable. Pero no lo es. Porque es la idea intrínseca de que el cuerpo masculino no es deseable.


Vivimos de tal manera que es poco probable que hombres y mujeres lleguen a la pubertad sin haber visto imágenes del cuerpo femenino completamente desnudo aún sin buscarlo o quererlo. En cambio un desnudo masculino o el pene en todo su esplendor es más difícil de ver. Para ver a una mujer desnuda basta con hojear revistas, videos musicales o cualquier película con clasificación para adolescentes (cualquiera puede hacerlo). Para ver una verga uno tiene que ver porno ya sea en revistas o películas (lo cual supuestamente está mal y solo los pervertidos/as hacen). Me refiero a un desnudo sensualizado. Obviamente podemos ver desnudos sin carga sexual, por ejemplo, en libros de biología, pero no son el tipo de imágenes del que hablo.

Y ojo, no digo que sea malo mostrar desnudos. Simplemente cuestiono el hecho de que al hombre no se le muestre completo o no se le considere sensual.

No tiene nada que ver con si el hombre o la mujer son más bellos. Es algo completamente subjetivo. Si ambos sexos no fueran completamente atractivos y deseables nos habríamos extinguido como raza hace mucho tiempo. De nuevo creo que es una cuestión completamente discriminatoria y sexista: y nos afecta a hombres y mujeres. 

El creer que el cuerpo masculino no es sinónimo de sensualidad es estipular que las mujeres no sentimos deseo. 

«El cuerpo de la mujer es bello y sensual, por ende el hombre puede y debe sentir deseo hacia ella. El hombre no es bello ni sensual, de manera que la mujer no tiene porque sentirse atraída hacia él»

¿Ven el problema? ¡Es lo mismo de siempre! Si la mujer es el único sinónimo de deseo, sensualidad y atracción está bien que sea mostrada, explotada y deseada, pero como el cuerpo del hombre no tiene esa carga sexual no aplica lo contrario. Y eso va ligado al hecho de que es mal visto que una mujer desee y disfrute el sexo. Porque si la mujer es sensual, el hombre goza con ella, pero la mujer no debería sentir gozo al tener sexo con algo «vulgar» o poco atractivo.

Desde pequeños a los hombres se les enseña que una vagina, unos senos y unas nalgas son deseables, atractivos y preciosos de tener. Se les enseña a idolatrar el cuerpo femenino a buscarlo y a probar su masculinidad por medio de él. Por eso los hombres buscan el sexo, lo quieren, pagan por él, sufren por el. En cambio a las mujeres se nos enseña que una verga, unas nalgas y unas piernas varoniles son sucias, peludas, apestosas, desagradables, dañinas, vulgares y grotescas… ¿en cuántos foros han visto a hombres preguntar si su primera vez les va a doler?

Esta forma de pensar afecta todas muchas áreas de nuestra vida:

Como –supuestamente- las mujeres tenemos que ser bellas, deseables y atractivas somos presionadas a cumplir con los estándares de belleza que nos son impuestos. Lo cual es sinceramente nazi y descabellado, porque nadie puede cumplirlos a cabalidad. Como consecuencia muchas mujeres bellas y atractivas sufren viendo lo «imperfectas» que son. Sin embargo, aún las mujeres que son consideradas «feas» deben cuidar como se visten, evitar que los hombres se propasen, ser decorosas, castas y pueden ser insultadas sexualmente en la calle, porque el simple hecho de ser mujer las sensualiza. Es algo que me consta. En cambio los hombres no deben preocuparse por su apariencia, porque –en teoría- al mundo no le importa, ya que de entrada saben que no son deseables.


De hecho me viene a la mente y me parece interesante como las modelos femeninas son consideradas –por muchas mujeres- como referentes o ideales de lo que debería ser una mujer. En cambio los modelos masculinos –hombres bellos- son considerados afeminados o personas raras a los que los hombres «normales» no ven como ejemplos a seguir, sino más bien se guían por luchadores, deportistas y demás personajes que no necesariamente son «bellos»

Sensualizar solamente por el género es completamente injusto, porque priva al hombre del placer de ser deseado o considerado sensual. Es más, priva a la mujer de desear un cuerpo masculino por sí mismo –sin contar sentimientos, ideales…- 

Hay hombres con serios sentimientos de inferioridad por el simple hecho de no sentirse cómodos consigo mismos. Y no hablo de si son bellos o no. Sino de creer que su cuerpo es como la sociedad piensa que es: sucio, desagradable y vulgar. Si en una fiesta una mujer enseña sus pechos probablemente reciba encomio, aplausos y alaridos de placer (aunque probablemente después vaya a ser considerada una puta); si en una fiesta un hombre exhibe su verga lo más seguro es que espante a unos cuantos, lo tachen de pervertido, urgido o incluso llamen a la policía.

Si buscamos en Internet las palabras «orgasmo», «placer» o «sensual» aparecerán cientos de imágenes de mujeres gimiendo, mostrando sus cuerpos desnudos o con miradas provocativas…y casi ningún hombre: no hay penes erectos o deliciosas explosiones de gozo. Y no debería ser así. Es enfermo y está mal. Porque un hombre tiene todo de derecho de ser admirado y deseado. Yo como mujer tengo todo el derecho a sentirme excitada ante la vista de una espalda, un trasero o una verga.

No se confundan, no digo que un hombre tenga que ser tal o cual para ser deseable. Simplemente de la misma manera que una mujer…digamos, con unos kilos de más, sin mucho busto –inserte cualquier otra característica supuestamente no tan bella- puede ser deseada y considerada sensual; de la misma manera un hombre que no necesariamente cumpla con el requisito de ser bello pueda ser considerado sensual.

Porque ser bello no tiene nada que ver con ser sensual o disfrutar del sexo.

Este post no es sobre lo que se necesita para ser un hombre bello o lo que significa ser apuesto. No. Ni siquiera es sobre el derecho a ser deseado. Es sobre el HECHO de que el cuerpo masculino –como idea, en general, idílicamente y en cada hombre- es igual de sensual que el cuerpo femenino.

29 junio 2011

Los animales como son: asesinos, xenófobos, violentos. Una patada a la versión Disney del Reino Animal.

Si me conocen un poco o han leído alguno de los posts que he escrito sobre el tema, sabrán que me encantan los animales. Mi gusto por ellos no se limita a decir «que bonito animalito» y ya: vivo con 5 de ellos y toda mi vida he tratado de hacer que las personas a mi alrededor reflexionen sobre la manera como ven a los animales y su relación con los humanos. Amo a los animales. No solamente los que viven conmigo, sino todos ellos: salvajes, callejeros, mascotas, extraños y comunes. Me apasionan y me hacen feliz con solo existir.

La exposición de ideas que prosigue a estas líneas es el producto de varios días de disertación y de confrontar, moldear y cuestionar algunas de mis propias ideas y actitudes. Después de meditarlo puedo decir con toda seguridad que aceptar esta forma de pensar no merma en ningún modo el cariño y aprecio que tengo por mis –por decirlo de alguna manera- animalitos y/o los demás seres vivos. Los sigo amando tanto como siempre, aunque creo que de una manera más realista y centrada. Dicho esto, prosigo.

Actualmente, una de las formas más comunes de propagación de la información y la desinformación es el tecnológicamente avanzado «de boca en boca» que ha mutado en una especie de «de teclado en teclado», «de mail en mail»…Ciertamente tiene sus bondades, pero como todo lo que es usable por el humano, también es por medio de estos sistemas de comunicación como se propagan datos erróneos, mitos y verdaderas tomaduras de pelo: la tecnología avanza, el hombre no.

¿Qué tiene todo esto que ver con los animales?

Si mezclamos la desinformación y la tendencia humana a propagar mitos y verdades a medias con el fanatismo lo que tenemos son videos sobre perros «anarquistas» o gatos que dan «masaje cardíaco» a sus amigos-gato moribundos, presentaciones en Power Point que nos hacen reflexionar sobre el «increíble ejemplo de amor eterno» que nos dan las cigüeñas y comentarios como este que vi hoy en Facebook:

« ¿Qué es la belleza?, ¿acaso los animales juzgan a sus iguales? La belleza es algo que los humanos inventamos. A los animales no les importa la belleza»

Y es cuando -de verdad- no puedo, no puedo, no puedo soportarlo más. No puedo soportar que se digan tantas ridiculeces de manera tan campante; incluso cuando, en teoría, son cosas que concuerdan con mi manera de pensar y mi amor a los animales.

Tengo que aceptar que supuso de mi parte un gran esfuerzo concebir este post, porque es más fácil no mirar ni reflexionar y decir «aww sí, que bonitos los animales» y seguir aceptando la versión linda de las cosas. Es más fácil ignorar la realidad porque son actitudes en las que yo misma he caído y escribir esto requiere que me haga una gran crítica a mí misma.

He llegado a la conclusión de que la forma en como los humanos vemos a los animales casi siempre es sumamente polarizada y fanática: están las personas que los tratan como bienes de consumo, objetos o como si fueran inferiores a nosotros y están las personas que los aman y crean mitos como los anteriormente mencionados. Mientras escribía esto, pensé en todos mis conocidos y las personas a las que pude colocar en un término medio fueron un porcentaje menor.

La triste verdad es que las personas que amamos a los animales hemos creado un mundo de fantasía donde los animales representan todo lo que queramos, pero poco de lo que realmente son. Y como una persona amante de la ciencia y la verdad no puedo soportar vivir pensando de esa manera.

Por mucho que los idealicemos, los animales no son –al igual que los humanos, recordemos que solamente somos una especie animal más, no una suerte de dioses superiores a todo otro ser viviente- como los pintamos. Y al decir esto hablo tanto de los animales salvajes como de las mascotas.

Parte del problema tiene que ver con que constantemente ignoramos el hecho de que los humanos somos animales, entonces –ya sea positiva o negativamente- nos consideramos como algo «aparte»: los animales son inferiores (para las personas comunes) o son ideales (para los amantes de los animales) nunca una forma de vida de un nivel semejante al nuestro.

Tendemos a atribuir nuestras virtudes y vicios a lo que llamamos «mente humana» o «humanidad» en vez de tratar de descifrar que procesos evolutivos y necesidades ecológicas pudiesen originar tal o cual comportamiento. Es así como la guerra, la envidia, los celos entre otras actitudes indeseables se toman como «cosa de humanos» inventos de la «inteligencia humana» que no se repiten en el mundo animal, porque ellos son «puros» y son motivados por el «simple» instinto.

La verdad es que ni ellos son tan «buenos» ni nosotros tan «inteligentes». Aún sin darnos cuenta, gran parte de nuestra conducta, acciones y pensamientos son dictados, dirigidos y originados por el puro instinto, porque somos animales. La inteligencia no es excluyente del instinto. Desarrollamos inteligencia, pero eso no significa que nuestra vida no sea dirigida por el instinto.

Nuestro cerebro es una combinación de factores ambientales a lo largo de miles de años que propiciaron su increíble desarrollo (y sus ventajas, lenguaje hablado, razonamiento abstracto…), de tal manera, que no es imposible que de presentarse las condiciones propicias para otra especie, esta también desarrollaría una inteligencia parecida o igual a la nuestra.



Si vemos objetivamente el reino animal –incluidos nosotros- podremos ver que muchos comportamientos «dañinos» tienen un trasfondo y una justificación evolutiva. Es así como varias acciones «grotescas» se repiten en varias especies y son técnicas exitosas de supervivencia, reproducción y confort.

La lucha de clases, infanticidio, hurto, violación, genocidio, xenofobia, represión, violencia, asesinato, canibalismo, envidias, rencor, exclusión de miembros débiles o indeseables, juzgar a los otros por su apariencia…no son conductas exclusivas o fueron creadas por «la sociedad humana». Son patrones de conducta que encontramos fácilmente en los animales y que a través de los milenios han sobrevivido y facilitado la reproducción, alimentación y vida de muchas especies.

Lo cierto es que los animales no son unos santos y en nombre de la propagación de genes, conseguir un estatus alto en la sociedad en la que viven y sobrevivir llegan a hacer cosas bastante feas de las que a veces no sabemos –o no queremos enterarnos-. Justamente como los humanos hacemos.

Son muchísimas (no quiero decir que «todas», porque no estoy segura de eso) las especies que hacen cosas que los humanos creemos vicios únicos de nuestra especie, aunque suele ser más perceptible en los las especies de grandes simios (simios antropoides o familia hominidae) debido a sus acusadas características antropomórficas. Los ejemplos que muestro a continuación son mayormente de simios porque es sobre estos animales de quienes más he leído. Como sea, cuando sea prudente y pueda citar ejemplos de otras especies lo haré.

  • Infanticidio
Cuando una mujer abandona a sus hijos, aborta o se deshace de un bebé es bastante común escuchar o leer comentarios como que «ni los animales hacen eso»o que «los animales tienen más instinto maternal»que esa persona. Curiosamente es muy raro escuchar que alguien diga eso de un padre que abandona a una mujer embarazada de él o a su familia.

Si bien en la naturaleza salvaje hay cientos ejemplos de madres y padres devotos que muchas veces sacrifican su vida por proteger a su progenie, también es cierto que muchos animales abandonan o asesinan a sus hijos sin pensarlo.

Las hembras –por ejemplo de gatos y perros- lo hacen cuando paren una camada numerosa y no tienen los recursos para ayudar a todas las crías a sobrevivir; a veces no solo los matan sino que, en aras de no desperdiciar nada, devoran o dan de comer los cuerpos de las crías muertas a sus crías sobrevivientes. Algunas hembras de simio (chimpancés y gorilas) no matan directamente a sus crías, pero si se ven amenazadas por un macho fuerte y violento muchas veces dejarán que el macho mate a su cría –que no soportaría ataques constantes del macho en cuestión- para aparearse con él y tener crías que tienen más probabilidades de ser agresivas y sobrevivir en el futuro.

En cuanto a los machos, es una práctica común en muchos mamíferos (leones, simios) que viven en jerarquías patriarcales cuando un nuevo macho consigue dominar a una población de hembras, mata a todas las crías, de manera que las hembras entren en celo nuevamente y producir descendencia propia.

  • Lucha de clases.
Por siglos el hombre a soñado con una comunidad donde todo sea de todos y vivamos entre los humanos como iguales y muchos incluso dicen que sería la forma más natural de vivir, sin detenerse a pensar que son poquísimas las especies que conviven de manera pacífica y en un entorno de igualdad.

Muchos animales (simios, hipopótamos, leones) viven en sociedades regidas por una jerarquía donde el más débil tiene menos privilegios (comida, sexo, protección) y los miembros con rango más alto pueden tomar lo quieran, como quieran, cuando quieran y con el mínimo de esfuerzo.

Sin mencionar que para los animales no existe algo como «igualdad» si hay oportunidad de subir en la escala social y eso conlleva causar prejuicio a otro individuo eso no importa. Ante todo se impone el egoísmo de propagar sus genes y procurar bienestar para el propio individuo y su descendencia. Aunque parezca crudo, el éxito reproductivo es lo más importante.

  • Genocidio, represión, xenofobia, violencia.
Este es de mis ejemplos favoritos, porque es del que más he escuchado comparaciones y mitos sobre el reino animal. Siempre que escucho de guerras, peleas, noticias violentas o racismo saltan a la vista comentarios como que «deberíamos aprender de los animales» o que «somos la única especie que mata por poder y dinero» Nada más alejado de la realidad.

Los animales no conocen lo que nosotros llamamos «tolerancia». La mayoría de los animales que viven en grupos jerárquicos (simios, leones, lobos, cocodrilos) dominados por machos son extremadamente xenófobos y atacaran, perseguirán y mataran a cualquier otro grupo que amenace no solo su fuente de alimento o hábitat, sino su jerarquía. En algunos chimpancés se ha visto como algunos machos de alto rango se aliaban con sus subordinados para perseguir y matar (incluso durante semanas) a grupos de simios extraños al clan.

Por razones parecidas algunos animales (simios, perros, lobos) pueden maltratar, acosar y torturar a otros miembros de su mismo grupo para mantenerlos subordinados. Y no hablo de unos cuantos golpes preventivos, sino de acoso sistemático con tal de reprimir al individuo en cuestión.

Algunas simias antropoides son capaces de matar a las crías de hembras del mismo clan si ellas suponen un riesgo para las propias o si creen que ellas podrían amenazar su estatus social o el de su propia cría en un futuro.

  • Exclusión de los «feos».
Esto es en parte respuesta al comentario sobre la belleza que cité al principio del post.

Entre los animales (aves en general y todas aquellas especies donde se hagan rituales de demostración o presenten dimorfismo sexual) , la mejor manera de elegir si una pareja apta para reproducirse muchas veces es mediante signos físicos externos (quien es más colorido, más fuerte, más rápido, más hábil) y para los individuos menos atractivos es más difícil encontrar pareja, de tal manera que no es extraño que algunos de ellos no encuentren pareja durante largos periodos (o incluso de por vida) y sean excluidos y rechazados. Esto se debe a que no cuentan con genes favorables y sus posibles parejas ven como indeseables para la siguiente generación los rasgos poco atractivos con que ellos cuentan.

Y esos son simplemente algunos ejemplos de entre tantos que se encuentran en el mundo animal.

No apoyo ni digo que esté bien en los humanos ninguna de las práctica anteriores. Simplemente que no son nada «antinatural» como a veces queremos pensar. ¿Cuál es la diferencia entre una madre que aborta porque no tiene los medio para mantener un bebé y las hembras que matan algunas de sus crías para que las demás sobrevivan?, ¿realmente es tan diferente iniciar una guerra por poder y dinero de lo que hacen los monos con clanes diferentes al suyo para mantener su estatus social?

Lo cierto es que nuestra inteligencia nos concede ventajas como el poder razonar y encontrar soluciones distintas a la violencia y el asesinato para distintos problemas (como la adopción y la diplomacia), pero eso no quita el hecho de que es algo completamente natural.

Y me doy cuenta que el problema es que queremos asociar la palabra «natural» con «bueno» a como de lugar. Sin siquiera detenernos a pensar en lo hostil, impredecible y violento que es el mundo «natural»

Ciertamente los animales hacen cosas sorprendentes y maravillosas. También es cierto que es muy difícil no otorgarles un significado simbólico a ciertas actitudes que vemos en ellos, pero no es lo único que son y como todo en la vida, tienen su «lado oscuro».

Eso sin contar que aun perteneciendo a una especie en particular, los animales son individuos diferentes -como nosotros- con capacidades distintas. Así como entre los humanos hay personas más rápidas, delgadas, fuertes, inteligentes, bondadosas, tímidas…entre los animales hay individuos excepcionales, que –aunque no sepamos bien porque- realizan hazañas y proezas asombrosas: como ovejas que adoptan bebés elefantes, gatas que entran una y otra vez a una casa en llamas para salvar a todos su gatitos, leones que juegan con gatos, perros que adoptan gatos. No son cosas de todos los días y no todos los animales –aún de la misma especie- harían lo mismo. Así como no todo mundo devolvería un maletín con un millón de dólares que se encuentre por la calle.

Aunque perpetrar sus genes sea el fin máximo de toda especie e individuo, también es cierto que muchas especies –sobre todos los mamíferos y aves- son capaces de «sentir» estímulos y tener respuestas muy similares a las humanas. Muchos animales viven el duelo de perder a un compañero o cría, se alegran, juegan, se enojan. Pero eso no quita el hecho de que pueden hacer un montón de cosas horribles, peligrosas y violentas.

No es ni bueno, ni malo, simplemente es. No pretendo esparcir miedo, odio o repulsión hacia algo que quiero tanto, simplemente no me agrada la versión Disney del mundo animal en la que queremos creer. Como menciono al principio del post. Toda esta racionalización no demerita de ninguna manera lo que siento por los animales. Me doy cuenta que no los amo por «tiernos», «buenos», «leales» o ninguno de los adjetivos que nos gusta colgarles, sino porque son majestuosos en todas sus maravillosas y excéntricas presentaciones.

Lecturas recomendadas, usadas o citadas indirectamente en el post:

1.- Desmond Morris. «El mono desnudo» que estudia al animal humano, justamente como se estudia a todos los demás animales. [A continuación dejo el link a un fragmento del libro que está relacionado con este post: Un estudio sobre los animales favoritos y menos favoritos de los niños y el porqué antropológico de estos gustos.] Y del mismo autor «El zoo humano» que analiza principalmente muchos de los vicios humanos y los comprara con los vicios que desarrollan los animales en cautividad.

2.- Carole Jahme. «Bellas y bestias. El papel de las mujeres en los estudios sobre primates» Donde se describen muchas de las conductas “maquiavélicas” de los simios antropoides

3.- José Enrique Campillo «La cadera de Eva» El rol de la mujer en la evolución humana; principalmente en el asombroso desarrollo del cerebro del homo sapiens.

24 junio 2011

Regios vs Chilangos.

Desde hace unos días he leído en varios blogs y en el muro de Facebook de algunos contactos posts y comentarios sobre el «eterno y siempre presente» desagrado mutuo entre regios (que proviene de Monterrey, México) y chilangos (originario del Distrito federal o Cd. de México).

Increíblemente los comentarios y posturas van desde el rencor personal, la ignorancia heredada a la xenofobia y el verdadero odio. Muy pocas personas se mantienen –inteligentemente- neutrales y ven las cosas como realmente son: a diario personas de todos los estados convivimos pacíficamente; hay poquísimas personas cuyas familias hayan estado en un solo estado de la República durante muchas generaciones y aunque así fuera, eso no nos hace ni mejores ni peores.

Ciertamente en algunas regiones del país –no nada más en Monterrey y el DF- algunas costumbres, tradiciones, formas y modos son más palpables que en otros estados, pero no son más que generalizaciones. En Monterrey no todas las personas son «trabajadoras y emprendedoras» y mucho menos todos son «codos (tacaños) y engreídos». De igual manera es imposible que en Distrito Federal todos sean «cultos y respetuosos con las tradiciones» o, como los pintan, «groseros y racistas».

En todo el mundo, en cada lugar, desde siempre ha habido personas de todo tipo de carácter y valores. Hablando específicamente de Monterrey y Cd. de México, cada una tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Una de las cosas que más pena ajena me da, es cuando leo o escucho a alguien decir que tal o cual ciudad/región/pueblo de dónde esa personas proviene es «la mejor de todos/as». Me da lástima ver personas que tienen la mente tan pequeña que no se permiten ver lo que hay más allá de su ranchito.

Yo he visitado muchos estados de la república y de EUA. Todos los pueblos y ciudades tienen puntos elogiables, pero también en todos lados hay personas flojas, rateras, deshonestas, sucias, violentas, corruptas…simplemente no se puede decir que un lugar sea mejor o peor que otro.

Es cierto que algunas ciudades tienen ciertos aspectos –tanto negativos como positivos- más marcados que otros, pero simpre, SIEMPRE, es una generalización. Hasta en la ciudad más trabajadora –como supuestamente es Monterrey- hay holgazanes.

Personalmente, a pesar de haber vivido más de la mitad de mi vida en Monterrey (por costumbre, soy regia) me encanta, que digo me encanta, AMO el Distrito Federal. Tengo muchos amigos por allá y las cuatro veces que he ido me he traído muy buenas experiencias. Igual mi ciudad me encanta. Y muchas otras del país.

No soy ingenua ni me ciego a las faltas o defectos de las personas. Ciertamente hay muchas cosas que me desaradan de la cultura en Monterrey, en Cd. de México, en Verazcruz, en Chiapas…pero no puedo ir a decir que tal o cual ciudad está llena de pendejos, nada más por que hubiese tenido una mala experiencia con algun(os) de sus habitantes. Y no puedo porque en todas esas ciudades he conocido personas, costumbres y modos encantadores.

No hay nada peor que no ser capaz de ver los defectos de uno mismo –como persona o como habitante de una ciudad- Es cierto que muchos regios son engreídos, agringados y doblemoralistas; pero NO TODOS lo son y hay de ese tipo de personas en todo México. Puede ser cierto que muchos chilangos sean flojos, groseros y corruptos, pero NO TODOS lo son y hay de ese tipo de personas en todo México.

Dejemos de ser tan cerrados de mente, tan territoriales y sobre todo, tan rancheros como para pensar que nada más en nuestro pedacito de tierra brilla el sol y todo lo demás es erróneo e indeseable.