27 enero 2011

Las putas como yo


Las putas como yo duermen acompañadas de culpa y olor a niña. Hablamos, comemos y caminamos para que nadie nos llame como nos llama la conciencia. Puta, majadera, zorra, cualquiera, ofrecida, vulgar, perra, gata, fácil.


Las putas como yo fingen orgasmos y no saben lo que tienen entre las piernas. Nos casamos de blanco porque “lo oral es moral” y si ya nos cogieron es porque ya nos habían dado el anillo. Si nadie se entera, no eres puta.

No decimos groserías frente al amor de nuestra vida, ni su familia. No vaya a ser que se nos regresen.

Putas todas, menos yo. La amiga, la exnovia, las conocidas, las cantantes, las artistas, la maestra, las que me caen mal, las que apenas paso y en una de esas, hasta mis amigas. Putas todas, porque yo al menos lo hago por amor. Putas todas, porque él le batallo para tenerme. Putas todas, porque conmigo se casó.

A las putas como yo les gusta cocinar inseguridades, planchar celos, barrer y sacudir mal sexo. A las putas como yo les gusta esconder el oprobio de su sangre.

Putas las que nos sentamos con las piernas cerradas, para que no se nos suba más el vestido y para descansar los pies fatigados de toda la noche con tacones. Nos ponemos sombra de puta en los párpados, a ver si así se disimula la vergüenza; los labios maquillados con lo poquito de pasión que nos queda –o la poquita que estamos dispuestas a aceptar-, tantito pudor en las mejillas, porque tampoco hay que exagerar. Arregladas para el matadero. El baile de putas, la fiesta de a ver quien es menos guarra ante todas y más fácil ante todos.

¿Por qué putas?

Porque a la única que le aflojamos antes que al marido fue a la vida. La más puta de todas. Y la única verga que tenemos bien metida es la de “o eres santa o eres puta”.

Putas, porque se la chupamos todos los días al cine, a los diseñadores de moda y a las novelas.

Nos encanta despacito: como cuando te enseñan a ser una niña bien; otras veces hasta el fondo y bien rápido, duro, que ni sepas que pasó: como cuando escuchas tu verdadero nombre en la calle – “Mamacita Rodríguez, para servirle de puta a usted y al que se apunte”-

Las putas como yo: las verdaderas putas. Porque las otras son de dientes para afuera. Nosotras somos de mente para adentro.


8 comentarios:

the goddamn devil dijo...

Sencillamente sublime...

Alexander Strauffon dijo...

Que buen escrito.

Sizu Yantra dijo...

Muy bueno, muy profundo, muy correcto y acertado, me dejas sin palabras y con muchos elogios.
Saludos Edith....

Reich dijo...

jaja muy bueno muchacha :)

soy una puta xD

Anónimo dijo...

Alimentas el remordimiento que como Puta siempre cargo. Gracias!

May dijo...

Nice Edith! Tu prosa fue poesía, me encantó, el multisentido de cada frase, los dichos, la ironía, tu prosa simplemente bella, cada día mejorando, un beso de admiración!!

Anónimo dijo...

increible relato, me ha llegado al alma, es poesia pura, además es sentimineto duro, real...estoy maravillada.

metalgirl dijo...

ES UN DELEITE LEERTE HIJA, ERES UN ORGULLO PARA MI