05 febrero 2011

De irresponsabilidad, desfachatez y la escuela.

Nota: Más de tres cuartas partes de las personas que visitan este blog no son de Monterrey, la ciudad donde vivo o siquiera de México, así que en el post explicaré algunas cosas que muchos saben, pero la gran mayoría de los lectores no.

Durante los pasados 2 días la ciudad se vio afectada por una ola de frío y el termómetro registró temperaturas bastante bajas para el promedio invernal de los últimos años (estuvimos a -4º en el punto más álgido)

Para la mayoría puede parecer irrisorio el que nos alarmemos por esas temperaturas, que a muchos les parecerán un friecillo, pero entiendan que aquí -me refiero en exclusiva a la zona conurbada de Monterrey- es medio desértico e incluso en la estación invernal las temperaturas son bastante tibias y muy pocas veces descienden más allá de los 5 grados. Para dejarlo breve: no estamos acostumbrados al frío. No es de extrañar que el gobierno y los medios advirtieran a la población para que tomase precauciones.

Una de las sugerencias más usuales es el dejar a juicio de los padres el enviar o no a los niños a la escuela dependiendo de que tan baja este la temperatura. Como en ocasiones anteriores, desde el miércoles la asistencia a las instituciones educativas sufrió una caída estrepitosa. Los indices de absentismo alcanzaron más del 80% en la mayoría de las escuelas.

Ahora bien, como comenté anteriormente, el frió fuerte es poco frecuente en la metrópoli y más aún lo es el que nieve; sin embrago en los puntos altos y valles que conforman la Sierra Madre Oriental la cual cruza parte del estado el clima es más helado y las nevadas son si no frecuentes, menos raras.

Una de las atracciones estatales más concurridas es el Parque Ecológico Chipinque, ubicado en lo alto de la Sierra Madre Oriental es un área natural de más de 1625 hectáreas, cuenta con flora y fauna representativa. Se ha convertido por disposiciones del gobierno y de ONG´s en Área Natural Protegida. En Chipinque no es nada extraño que las heladas provoquen pequeñas nevadas, la mayoría de poca duración y que a las pocas horas desaparecen sin dejar rastro.

Una vez que los he puesto en contexto paso a el motivo de este post.

Ayer alrededor de la 08:20 inició una nevada más copiosa de lo normal en Chipinque, que dejo cubiertas mesas, letreros y arboles al menos por un par de horas. Noticia por la cual decenas de familias llegaron al parque desde temprana hora para disfrutar del espectáculo níveo.

Sí...los mismo niños cuyos padres consideraron que hacía bastante frío como para mandar a sus hijos a clases.

No solo en Chipinque sino alrededor de una fuente del Parque Fundidora -cuya agua se congeló- y en la Alameda Mariano Escobedo -donde varios árboles lucieron con hielo, luego que durante la noche se dejaran activados los aspersores- decenas de padres prefirieron llevar a sus hijos a tomarse la "foto del recuerdo" con la nieve que enviarlos a estudiar. La excusa fue que las faltas estaban justificadas por la Secretaría de Educación a causa del frío.

Otra cosa sería que las clases se hubieran suspendido definitivamente -lo cual, que yo recuerde, al menos en los últimos años, nunca ha pasado-. Sin embargo, como en tantas otras ocasiones la asistencia de los menores se dejo "a discreción de los padres"; quienes, sin pensarlo mucho, se llevaron a los hijos a divertirse.

Si realmente a esos padres les preocupara tanto la salud de sus hijos -yo entiendo que algunos salones están en muy malas condiciones para soportar el frío; algunos son cuevas invernales- no los llevarían a un lugar donde hace ¡aún más frío! (la temperatura media del día de ayer fue de -10º en Chipinque, 6º menos que en el área metropolitana)

Me parece irónico que los acontecimientos provocados por la nevada -y la ineptitud y valemadrismo de la gente- sucedan a tan pocos días de las declaraciones hechas en el programa Top Gear sobre que los mexicanos somos holgazanes, vagos e irresponsables; sobre todo después de que muchísimas personas se sintieron sobreofendidas al respecto e incluso la BBC publicara una disculpa oficial. Claro que no somos irresponsables, solo nos fuimos a pasear en vez de ir a la escuela.

Hace poco leí "La increíble hazaña de ser mexicano" donde en uno de los capítulos el autor, Heriberto Yepez, analiza la manera como se ve a la educación en México: como algo inútil que no nos va a servir de nada en la vida real. Un mero trámite o proceso -tortura- por el cual debemos pasar para obtener papeles que nos "acrediten" como personas alfabetas. Nada más cierto.

En la vida cotidiana -académica, social y laboral- vemos como la educación de cualquier tipo es, en general, despreciada, objeto de burlas y es, más que una oportunidad, un castigo y una carga.

De una manera contradictoria los padres, por un lado -el lado de las apariencias-, exigen a sus hijos que se porten bien en la escuela y saquen "buenas calificaciones" y por otro -el subconsciente, social y real- menosprecian el efecto y utilidad de la educación: se burlan de los "cerebritos", sobajan la profesión del maestro, toleran la corrupción y deshonestidad en las pruebas e inculcan en la sociedad la irresponsabilidad de tomar CUALQUIER excusa para faltar a clases. 

*fotos tomadas de Milenio.com

2 comentarios:

Rev. Alexander Strauffon dijo...

Y lo mas triste es que esos niños a su vez tendran a sus propios engendros, que se convertiran en una generacion mas ajena a los valores y educacion que la que le precede.

Recorde tambien a la gente imprudente tomando fotos de los estragos del huracan Alex, en vez de ponerse a juntar agua o a refugiarse en sus hogares. Jamas entienden, y si algo les pasa, para ellos siempre son otros los culpables.

Sizu Yantra dijo...

Triste realidad de México, algunos padres se quejan de que sus hijos no quieren ir al escuela, pero es un sentimiento heredado, padres e hijos toman el mas mínimo pretexto para no asistir al escuela, sin duda, el valor de la educación es minimizado, raíz de muchos de nuestros grandes problemas.
Que estés de maravilla Edith!