17 mayo 2011

El Matrimonio. Parte I: Soñar con una boda.

Durante las últimas semanas he estado meditando constantemente en el matrimonio. Y no, no es que quiera -o no- casarme, sino que he tratado de entender la manera como muchas personas ven el matrimonio.

Primero que nada; en este post -y en general en mis opiniones pasadas o posteriores- al referirme a matrimonio hablo no solamente de un contrato legal o ritual religioso, sino del simple hecho de vivir en pareja sea o no legal. No nos hagamos tontos, para fines prácticos, económicos y emocionales es lo mismo. Aún así, en el primer punto –la búsqueda del matrimonio por parte de las mujeres- me refiero casi únicamente al matrimonio “en forma”, porque es el tipo de compromiso que buscan este tipo de especímenes.

Una de las cosas más obvias y de lo primero que vino a mi mente al pensar en el matrimonio es cómo siempre se habla de la “ilusión” femenina sobre el tema. A últimas fechas ha habido un cambio de pensamiento en algunas mujeres, pero por lo general seguimos siendo nosotras quienes hablamos del tema y –según el imaginario social- las que lo buscamos, propiciamos y exigimos.

Tras analizarlo un poco he llegado a la conclusión de que es un pensamiento algo cierto, pero a la vez engañoso. ¿Por qué?



Es cierto, porque, aunque algunas mujeres hemos escapado –o al menos minimizado- la histeria hacia los vestidos de novia, los anillos y las propuestas románticas, siguen siento muchas – rehuyo la palabra “mayoría”- las mujeres que viven añorando el día de su boda. Se habla de ser una mujer centrada y madura, de “sentar cabeza” y de “encontrar al hombre indicado”. Y es apabullante la manera como algunas solamente están esperando al pobre imbécil que les de un anillo y jamás se les pasaría por la mente rechazar una proposición. Y es así como hay mujeres que ya van por su segundo, tercer o cuarto “prometido”.

No mal interpreten: no tengo nada en contra de salir con varias personas, sean hombres o mujeres, y no las juzgo en el sentido de llamarlas “zorras” o cualquier cosa parecida, como haría mucha gente. Lo que critico es el hecho de ver como el fin (propósito) de toda relación casarse; el no saber esperar a conocer a una persona, el esperar algo sin importar el “con quién”. ¿Por qué apresurar y rebajar algo que uno misma tiene en un pedestal? Es decir ¿acaso no le quita seriedad al asunto serio –según su percepción- el hecho de ir aceptando (y en el caso de los hombres, proponiendo) matrimonio como si se tratase de cupones?

Realmente pienso que estas mujeres –y hombres- necesitan definirse y realizarse primero como personas solas antes de intentar compartir su vida con alguien. Una vez leí por algo que considero oportuno citar: Cuando un se casa no solamente se suma su amor y sus virtudes a los de la otra persona; también suma y multiplica sus problemas y defectos. Casarse no soluciona ni llena ningún vació ni nos hace mejores personas, al menos no en el sentido de “Estoy incompleto y soy infeliz. Me casaré para solucionarlo” Uno no festeja su boda y al día siguiente amaneces mágicamente completo y realizado en la vida.

Esto me lleva al punto en el cual siento que es engañoso el pensamiento que dice que las mujeres añoramos y deseamos fervientemente el matrimonio: Es engañoso porque la mayoría realmente no piensa en el matrimonio en sí, como una vida compartida con alguien, sino que sueñan con una boda como un hecho mágico e idealizado que instantáneamente brinda felicidad.

Nunca piensan –pensamos- en el matrimonio, como realmente es. Un proceso, un camino: con altas y bajas, con puntos muertos, problemas, dificultadas, desacuerdos, peleas, cansancio. Algo por lo que uno tiene que luchar y a veces llevarse algunas cachetadas. Vaya, es difícil vivir con alguien sin importar cuánto amor haya, siempre es difícil.

Y uno no sueña con eso. Uno se ve vestida de blanco –hablo metafóricamente, no precisamente de mí- pasando el resto de sus días con el amor de su vida, teniendo hijos preciosos y encantadores y envejeciendo juntos. Y el matrimonio no es eso; al menos no es todo lo que es. Nunca nos imaginamos o preparamos para sortear discusiones, lidiar con vicios que ahora nos parecen encantadores y dentro de 2 años nos crisparán los nervios o batallar con pañales, vómito y niños con gripa

No, las mujeres no se desviven por un matrimonio: se desviven por una boda.

[Continua en los próximos días con reflexiones sobre planificación, bienestar económico, expectativas y peleas]

3 comentarios:

Drumstick dijo...

Eso de querer casarse y no pensar en los demas lados de una relacion se le llama El Sindrome Disney, seguramente lo has escuchado por ahi, y si te fijas eso explicaria el gran indice de divorcios y gente frustrada que anda por ahi.

Uno no puede aprender a estar solo, no debemos estar solos pues somos personas sociales, mas bien hay que aprender a ser independiente al mismo tiempo que aceptamos que necesitamos de los demas (nos guste o no).

Saludos!!!

PD. Ya no le heches tanto a las mujeres, acepta tu lado femenino =P

Edith.BlackSoul dijo...

Uyy, Jume, si me hubieras conocido antes, comparada ahora soy ultra femenina.

Antes realmente sí tenía un problema con YO ser mujer. Ahora me acepto, solamente critico a las demás hahaha.

Y con lo del Síndrome Disney tienes razón, todo mundo espera la magia y el "vivieron felices para siempre"

Saludos y gracias por comentar.

E. A. dijo...

En si, concuerdo con la mayoría de los puntos y no concuerdo con otros pocos. Pero en fín, es el trabajo de escribir y sacar a relucir las ideas. Al grano.

Soy, casi fuí, casado. Y si, lo de Dysney es más que cierto. La falsa educación basada en la TV y estereotipos sociales provoca que algunas mujeres sean catalogadas como "las putas mas caras en la vida de un hombre", porqué? Porque no se comprometen a menos que no vean un anillo en su dedo, no fue mi caso. Otras mujeres simplemente esperan casarse para ser mantenidas, así trasladan la imagen del papi o la mami al esposo (también pasa en hombres mucho más seguido creo yo) para que les de todo en bandeja de plata sin dar un maní a cambio (este si es mi caso).

És necesario cambiar el esquema, yo amo estar solo, en lo que se refiere a relaciones sentimentales de largo plazo, es mi gusto, asi como a ti te gusta el morado (es un decir) y a mi el azul. Y si es importante notar que cuando uno desea, quiere y es parte del plan amar, hacer crecer la relación, pues tiene que partirse la madre por la relación. Pero de ésto, de sacrificarse uno por la relación y SUMAR el esfuerzo de uno/una al del otro/otra y hacer crecer a la pareja a través de una vida, a ser el único que trabaje por ello, es una diferencia. Nadie puede solo, así como nadie puede estar solo.

Bueno, me dan ganas de escribir acerca del matrimonio y no la imagen kitch del matrimonio, porque esto ultimo es parte e tu tema. Excelente como siempre.