29 junio 2011

Los animales como son: asesinos, xenófobos, violentos. Una patada a la versión Disney del Reino Animal.

Si me conocen un poco o han leído alguno de los posts que he escrito sobre el tema, sabrán que me encantan los animales. Mi gusto por ellos no se limita a decir «que bonito animalito» y ya: vivo con 5 de ellos y toda mi vida he tratado de hacer que las personas a mi alrededor reflexionen sobre la manera como ven a los animales y su relación con los humanos. Amo a los animales. No solamente los que viven conmigo, sino todos ellos: salvajes, callejeros, mascotas, extraños y comunes. Me apasionan y me hacen feliz con solo existir.

La exposición de ideas que prosigue a estas líneas es el producto de varios días de disertación y de confrontar, moldear y cuestionar algunas de mis propias ideas y actitudes. Después de meditarlo puedo decir con toda seguridad que aceptar esta forma de pensar no merma en ningún modo el cariño y aprecio que tengo por mis –por decirlo de alguna manera- animalitos y/o los demás seres vivos. Los sigo amando tanto como siempre, aunque creo que de una manera más realista y centrada. Dicho esto, prosigo.

Actualmente, una de las formas más comunes de propagación de la información y la desinformación es el tecnológicamente avanzado «de boca en boca» que ha mutado en una especie de «de teclado en teclado», «de mail en mail»…Ciertamente tiene sus bondades, pero como todo lo que es usable por el humano, también es por medio de estos sistemas de comunicación como se propagan datos erróneos, mitos y verdaderas tomaduras de pelo: la tecnología avanza, el hombre no.

¿Qué tiene todo esto que ver con los animales?

Si mezclamos la desinformación y la tendencia humana a propagar mitos y verdades a medias con el fanatismo lo que tenemos son videos sobre perros «anarquistas» o gatos que dan «masaje cardíaco» a sus amigos-gato moribundos, presentaciones en Power Point que nos hacen reflexionar sobre el «increíble ejemplo de amor eterno» que nos dan las cigüeñas y comentarios como este que vi hoy en Facebook:

« ¿Qué es la belleza?, ¿acaso los animales juzgan a sus iguales? La belleza es algo que los humanos inventamos. A los animales no les importa la belleza»

Y es cuando -de verdad- no puedo, no puedo, no puedo soportarlo más. No puedo soportar que se digan tantas ridiculeces de manera tan campante; incluso cuando, en teoría, son cosas que concuerdan con mi manera de pensar y mi amor a los animales.

Tengo que aceptar que supuso de mi parte un gran esfuerzo concebir este post, porque es más fácil no mirar ni reflexionar y decir «aww sí, que bonitos los animales» y seguir aceptando la versión linda de las cosas. Es más fácil ignorar la realidad porque son actitudes en las que yo misma he caído y escribir esto requiere que me haga una gran crítica a mí misma.

He llegado a la conclusión de que la forma en como los humanos vemos a los animales casi siempre es sumamente polarizada y fanática: están las personas que los tratan como bienes de consumo, objetos o como si fueran inferiores a nosotros y están las personas que los aman y crean mitos como los anteriormente mencionados. Mientras escribía esto, pensé en todos mis conocidos y las personas a las que pude colocar en un término medio fueron un porcentaje menor.

La triste verdad es que las personas que amamos a los animales hemos creado un mundo de fantasía donde los animales representan todo lo que queramos, pero poco de lo que realmente son. Y como una persona amante de la ciencia y la verdad no puedo soportar vivir pensando de esa manera.

Por mucho que los idealicemos, los animales no son –al igual que los humanos, recordemos que solamente somos una especie animal más, no una suerte de dioses superiores a todo otro ser viviente- como los pintamos. Y al decir esto hablo tanto de los animales salvajes como de las mascotas.

Parte del problema tiene que ver con que constantemente ignoramos el hecho de que los humanos somos animales, entonces –ya sea positiva o negativamente- nos consideramos como algo «aparte»: los animales son inferiores (para las personas comunes) o son ideales (para los amantes de los animales) nunca una forma de vida de un nivel semejante al nuestro.

Tendemos a atribuir nuestras virtudes y vicios a lo que llamamos «mente humana» o «humanidad» en vez de tratar de descifrar que procesos evolutivos y necesidades ecológicas pudiesen originar tal o cual comportamiento. Es así como la guerra, la envidia, los celos entre otras actitudes indeseables se toman como «cosa de humanos» inventos de la «inteligencia humana» que no se repiten en el mundo animal, porque ellos son «puros» y son motivados por el «simple» instinto.

La verdad es que ni ellos son tan «buenos» ni nosotros tan «inteligentes». Aún sin darnos cuenta, gran parte de nuestra conducta, acciones y pensamientos son dictados, dirigidos y originados por el puro instinto, porque somos animales. La inteligencia no es excluyente del instinto. Desarrollamos inteligencia, pero eso no significa que nuestra vida no sea dirigida por el instinto.

Nuestro cerebro es una combinación de factores ambientales a lo largo de miles de años que propiciaron su increíble desarrollo (y sus ventajas, lenguaje hablado, razonamiento abstracto…), de tal manera, que no es imposible que de presentarse las condiciones propicias para otra especie, esta también desarrollaría una inteligencia parecida o igual a la nuestra.



Si vemos objetivamente el reino animal –incluidos nosotros- podremos ver que muchos comportamientos «dañinos» tienen un trasfondo y una justificación evolutiva. Es así como varias acciones «grotescas» se repiten en varias especies y son técnicas exitosas de supervivencia, reproducción y confort.

La lucha de clases, infanticidio, hurto, violación, genocidio, xenofobia, represión, violencia, asesinato, canibalismo, envidias, rencor, exclusión de miembros débiles o indeseables, juzgar a los otros por su apariencia…no son conductas exclusivas o fueron creadas por «la sociedad humana». Son patrones de conducta que encontramos fácilmente en los animales y que a través de los milenios han sobrevivido y facilitado la reproducción, alimentación y vida de muchas especies.

Lo cierto es que los animales no son unos santos y en nombre de la propagación de genes, conseguir un estatus alto en la sociedad en la que viven y sobrevivir llegan a hacer cosas bastante feas de las que a veces no sabemos –o no queremos enterarnos-. Justamente como los humanos hacemos.

Son muchísimas (no quiero decir que «todas», porque no estoy segura de eso) las especies que hacen cosas que los humanos creemos vicios únicos de nuestra especie, aunque suele ser más perceptible en los las especies de grandes simios (simios antropoides o familia hominidae) debido a sus acusadas características antropomórficas. Los ejemplos que muestro a continuación son mayormente de simios porque es sobre estos animales de quienes más he leído. Como sea, cuando sea prudente y pueda citar ejemplos de otras especies lo haré.

  • Infanticidio
Cuando una mujer abandona a sus hijos, aborta o se deshace de un bebé es bastante común escuchar o leer comentarios como que «ni los animales hacen eso»o que «los animales tienen más instinto maternal»que esa persona. Curiosamente es muy raro escuchar que alguien diga eso de un padre que abandona a una mujer embarazada de él o a su familia.

Si bien en la naturaleza salvaje hay cientos ejemplos de madres y padres devotos que muchas veces sacrifican su vida por proteger a su progenie, también es cierto que muchos animales abandonan o asesinan a sus hijos sin pensarlo.

Las hembras –por ejemplo de gatos y perros- lo hacen cuando paren una camada numerosa y no tienen los recursos para ayudar a todas las crías a sobrevivir; a veces no solo los matan sino que, en aras de no desperdiciar nada, devoran o dan de comer los cuerpos de las crías muertas a sus crías sobrevivientes. Algunas hembras de simio (chimpancés y gorilas) no matan directamente a sus crías, pero si se ven amenazadas por un macho fuerte y violento muchas veces dejarán que el macho mate a su cría –que no soportaría ataques constantes del macho en cuestión- para aparearse con él y tener crías que tienen más probabilidades de ser agresivas y sobrevivir en el futuro.

En cuanto a los machos, es una práctica común en muchos mamíferos (leones, simios) que viven en jerarquías patriarcales cuando un nuevo macho consigue dominar a una población de hembras, mata a todas las crías, de manera que las hembras entren en celo nuevamente y producir descendencia propia.

  • Lucha de clases.
Por siglos el hombre a soñado con una comunidad donde todo sea de todos y vivamos entre los humanos como iguales y muchos incluso dicen que sería la forma más natural de vivir, sin detenerse a pensar que son poquísimas las especies que conviven de manera pacífica y en un entorno de igualdad.

Muchos animales (simios, hipopótamos, leones) viven en sociedades regidas por una jerarquía donde el más débil tiene menos privilegios (comida, sexo, protección) y los miembros con rango más alto pueden tomar lo quieran, como quieran, cuando quieran y con el mínimo de esfuerzo.

Sin mencionar que para los animales no existe algo como «igualdad» si hay oportunidad de subir en la escala social y eso conlleva causar prejuicio a otro individuo eso no importa. Ante todo se impone el egoísmo de propagar sus genes y procurar bienestar para el propio individuo y su descendencia. Aunque parezca crudo, el éxito reproductivo es lo más importante.

  • Genocidio, represión, xenofobia, violencia.
Este es de mis ejemplos favoritos, porque es del que más he escuchado comparaciones y mitos sobre el reino animal. Siempre que escucho de guerras, peleas, noticias violentas o racismo saltan a la vista comentarios como que «deberíamos aprender de los animales» o que «somos la única especie que mata por poder y dinero» Nada más alejado de la realidad.

Los animales no conocen lo que nosotros llamamos «tolerancia». La mayoría de los animales que viven en grupos jerárquicos (simios, leones, lobos, cocodrilos) dominados por machos son extremadamente xenófobos y atacaran, perseguirán y mataran a cualquier otro grupo que amenace no solo su fuente de alimento o hábitat, sino su jerarquía. En algunos chimpancés se ha visto como algunos machos de alto rango se aliaban con sus subordinados para perseguir y matar (incluso durante semanas) a grupos de simios extraños al clan.

Por razones parecidas algunos animales (simios, perros, lobos) pueden maltratar, acosar y torturar a otros miembros de su mismo grupo para mantenerlos subordinados. Y no hablo de unos cuantos golpes preventivos, sino de acoso sistemático con tal de reprimir al individuo en cuestión.

Algunas simias antropoides son capaces de matar a las crías de hembras del mismo clan si ellas suponen un riesgo para las propias o si creen que ellas podrían amenazar su estatus social o el de su propia cría en un futuro.

  • Exclusión de los «feos».
Esto es en parte respuesta al comentario sobre la belleza que cité al principio del post.

Entre los animales (aves en general y todas aquellas especies donde se hagan rituales de demostración o presenten dimorfismo sexual) , la mejor manera de elegir si una pareja apta para reproducirse muchas veces es mediante signos físicos externos (quien es más colorido, más fuerte, más rápido, más hábil) y para los individuos menos atractivos es más difícil encontrar pareja, de tal manera que no es extraño que algunos de ellos no encuentren pareja durante largos periodos (o incluso de por vida) y sean excluidos y rechazados. Esto se debe a que no cuentan con genes favorables y sus posibles parejas ven como indeseables para la siguiente generación los rasgos poco atractivos con que ellos cuentan.

Y esos son simplemente algunos ejemplos de entre tantos que se encuentran en el mundo animal.

No apoyo ni digo que esté bien en los humanos ninguna de las práctica anteriores. Simplemente que no son nada «antinatural» como a veces queremos pensar. ¿Cuál es la diferencia entre una madre que aborta porque no tiene los medio para mantener un bebé y las hembras que matan algunas de sus crías para que las demás sobrevivan?, ¿realmente es tan diferente iniciar una guerra por poder y dinero de lo que hacen los monos con clanes diferentes al suyo para mantener su estatus social?

Lo cierto es que nuestra inteligencia nos concede ventajas como el poder razonar y encontrar soluciones distintas a la violencia y el asesinato para distintos problemas (como la adopción y la diplomacia), pero eso no quita el hecho de que es algo completamente natural.

Y me doy cuenta que el problema es que queremos asociar la palabra «natural» con «bueno» a como de lugar. Sin siquiera detenernos a pensar en lo hostil, impredecible y violento que es el mundo «natural»

Ciertamente los animales hacen cosas sorprendentes y maravillosas. También es cierto que es muy difícil no otorgarles un significado simbólico a ciertas actitudes que vemos en ellos, pero no es lo único que son y como todo en la vida, tienen su «lado oscuro».

Eso sin contar que aun perteneciendo a una especie en particular, los animales son individuos diferentes -como nosotros- con capacidades distintas. Así como entre los humanos hay personas más rápidas, delgadas, fuertes, inteligentes, bondadosas, tímidas…entre los animales hay individuos excepcionales, que –aunque no sepamos bien porque- realizan hazañas y proezas asombrosas: como ovejas que adoptan bebés elefantes, gatas que entran una y otra vez a una casa en llamas para salvar a todos su gatitos, leones que juegan con gatos, perros que adoptan gatos. No son cosas de todos los días y no todos los animales –aún de la misma especie- harían lo mismo. Así como no todo mundo devolvería un maletín con un millón de dólares que se encuentre por la calle.

Aunque perpetrar sus genes sea el fin máximo de toda especie e individuo, también es cierto que muchas especies –sobre todos los mamíferos y aves- son capaces de «sentir» estímulos y tener respuestas muy similares a las humanas. Muchos animales viven el duelo de perder a un compañero o cría, se alegran, juegan, se enojan. Pero eso no quita el hecho de que pueden hacer un montón de cosas horribles, peligrosas y violentas.

No es ni bueno, ni malo, simplemente es. No pretendo esparcir miedo, odio o repulsión hacia algo que quiero tanto, simplemente no me agrada la versión Disney del mundo animal en la que queremos creer. Como menciono al principio del post. Toda esta racionalización no demerita de ninguna manera lo que siento por los animales. Me doy cuenta que no los amo por «tiernos», «buenos», «leales» o ninguno de los adjetivos que nos gusta colgarles, sino porque son majestuosos en todas sus maravillosas y excéntricas presentaciones.

Lecturas recomendadas, usadas o citadas indirectamente en el post:

1.- Desmond Morris. «El mono desnudo» que estudia al animal humano, justamente como se estudia a todos los demás animales. [A continuación dejo el link a un fragmento del libro que está relacionado con este post: Un estudio sobre los animales favoritos y menos favoritos de los niños y el porqué antropológico de estos gustos.] Y del mismo autor «El zoo humano» que analiza principalmente muchos de los vicios humanos y los comprara con los vicios que desarrollan los animales en cautividad.

2.- Carole Jahme. «Bellas y bestias. El papel de las mujeres en los estudios sobre primates» Donde se describen muchas de las conductas “maquiavélicas” de los simios antropoides

3.- José Enrique Campillo «La cadera de Eva» El rol de la mujer en la evolución humana; principalmente en el asombroso desarrollo del cerebro del homo sapiens.

2 comentarios:

luismiguex dijo...

Me gusta como pudiste hacer un post tan extenso sin perderte en las ideas como a veces me pasa a mi.. estoy de acuerdo en muchas de las cosas que escribiste excepto la pequeña imagen que pusiste.. creo fue referiendose a la evolucion, pero al parecer lo de desarrollar nuestro cerebro en base a la evolucion no me cuadra... porque esa clasificacion ha sido catalogada por el tamaño del cerebro y pues recordemos que no podemos "definir" inteligencia por el tamaño del cerebro..
bueno solo era eso...
por los demas puntos que tocaste.. nunca lo habia visto de ese modo.. y es cierto...
saludos..

Edith.BlackSoul dijo...

Cuando se dice tamaño, se habla del tamaño comparativo «de la especie» no de un individuo en particular, ya que dentro de la especie las diferencias son mínimas y ahí si no cuenta tanto.

Aún así la diferencia de tamaño sí que importa. No específicamente sobre la «inteligencia» como la conocemos sino en la «capacidad» de inteligencia. Por ejemplo:

Ni el más avanzado de los chimpancés puede cruzar cierto límite (aprox. la inteligencia de un niño de 4 años)de aprendizaje porque su cerebro no tiene la capacidad de generar esa inteligencia. En los humanos por ejemplo, el tamaño -siempre y cuando esté dentro de los estándares de nuestra especie- no determina el tipo de «inteligencia» que tiene uno, pero si la capacidad que tenemos de aprender o cuán inteligente se es.

Creo que una de la razones por las cuales no se dice eso es tratar de ser políticamente correctos y no aceptar que simplemente hay personas más inteligentes que otras.

Gracias por leer.