19 agosto 2011

Madres y sexualidad.

Siempre he creído que uno de los factores que ocasionan el machismo en México y muchas de las práctica relacionadas con este, como el que la sociedad aliente la infidelidad masculina, la demonización de la sexualidad femenina en general y la santificación absurda de la madre es el hecho de que el mexicano no puede relacionar a su madre con el sexo.

La madre del mexicano no es una mujer con sexualidad…al menos en la mente del mexicano promedio. (Si no me creen busquen "madre" y "sexo" en Google y díganme cuántos artículos sobre la sexualidad durante la maternidad encuentran. Sí si me creen igual búsquenlo, para que vean lo enfermos que estamos)

Antes de continuar con el post quiero hace un paréntesis y dejar bien en claro algo: cuando me refiero a “mujer con sexualidad” en ningún momento estoy hablando de sentirse erotizado por la figura materna.

Recordemos que la sexualidad no nada más tiene que ver con el acto sexual en sí, sino que está conformada por muchas otras cosas: el cuerpo sexuado, los procesos biológicos como la lactancia y el parto (sí, son actos íntimamente relacionados con la sexualidad humana, le pese a quién le pese. Más adelante continuo con este punto), los roles de género y claro, también el acto sexual, pero no me refiero en exclusiva a este.

Hablo de ver como algo normal y sano el sexo en las madres. El poder pensar o decir sin sentirnos sucios “mi madre tiene una vagina, menstrua cada mes, tiene pechos, es capaz de tener orgasmos, puede atraer a un hombre (mi padre) e incluso a otros hombres y es capaz de sentirse excitada.

De nuevo, no hablo de “tener sexo con mi madre” o “imaginarme escenas pornográficas con ella”, sino de simplemente reconocer que es una mujer completa tal cual y no solamente “mi madre santísima”.


Estoy conciente de que es un tema tabú. Es completamente natural sentir aversión a pensar en las primeras dos frases del párrafo anterior. Obedece a un instinto del que nos ha dotado la naturaleza para evitar la endogamia y la reducción de variabilidad genética que esta conlleva. Es un instinto que ha sido estudiado y observado en monos antropoides. Un ejemplo es el caso de la chimpancé Lucy Temerlin, que creció bajo el cuidado de padre humanos y convivió con ellos como una más de sus hijos. Maurice y Jane K. Temerlin se comunicaban con Lucy mediante el sistema de símbolos que la chimpancé había aprendido. Sin embargo, cuando alcanzó la madurez sexual el tabú del incesto hizo que cambiara su comportamiento hacia su “padre”:


Al alcanzar Lucy la madurez sexual a la edad de ocho años, mi relación con ella cambió drásticamente. La gran intimidad que habíamos compartido incluyendo el contacto directo con la piel, los abrazos y los besos en la boca, se acabó abruptamente. Comenzó a evitarme. Si empezábamos un juego, ella paraba bruscamente y se iba […] Dos semanas después de que empezara a menstruar, los genitales de Lucy se agradaron […] y adquirieron un intenso color rosa, indicando que ya estaba lista para el coito y la concepción […] Durante este tiempo de celo, Lucy me rechazó totalmente. No me abrazaba ni me besaba y no me dejaba acurrucarme con ella, y tampoco que la abrazara o la besara yo a ella. Sin embargo, durante ese mismo periodo, Lucy efectuó las invitaciones sexuales más obvias y evidentes a otros hombres.1


Al igual que Lucy, es normal –incluso sano- sentir ese tipo de aversión natural a sentirse atraído por los progenitores...pero la forma desexualizada como el mexicano ve a sus madres me parece antinatural. ¿Por qué?


Porque no es una aversión solo al hecho de sentirse erotizado por ella, sino a todo lo referente a la sexualidad: la desnudez, las relaciones amorosas, el parto, la menstruación…


Algunos ejemplos son la clase de reacciones que he obtenido de preguntas como “¿cuántos novios crees que tuviera tu madre antes de casarse?”, “¿crees que tu mamá tenga pegue (sea atractiva para otros hombres)?” o algunas similares, sin afán de ofender y que personas de otros países o con mentalidad abierta me han contestado como cualquier otra pregunta personal* En cambio, en México, muchos me han mirado como si estuviese insultándolos de la manera más vehemente, cuando no tendría que ser así.

Otra muestra de esta forma de pensar está en los comentarios que se hacen sobre fenómenos normales como, por ejemplo, he leído en algunos libros sobre maternidad o revistas del tema en la sección de dudas preguntas como “¿Es normal que sienta placer (sexual) e incluso tenga orgasmos mientras amamanto a mi bebé?” La respuesta era que sí y de hecho es una situación bastante común. Al comentarlo con amigos la respuesta siempre fue un “eeewk”, “que asco”, “vieja pervertida” o cosas por el estilo…me pregunto cómo se sentirá una madre mexicana que sienta este tipo de sensaciones por primera vez y saber que no le puede contar o preguntar a nadie sin ser humillada o tachada de pedófila.

He encontrado reacciones similares cuando comento la existencia del parto orgásmico. En las fuentes extrajeras donde he encontrado reseñas del documental que lleva el mismo nombre se ven comentarios como “He tenido dos partos y no creo que eso sea posible, es algo completamente doloroso” o “Tal vez sea posible pero creo no creo que todas podamos experimentar un parto así” (nótese la referencia al dolor). En cambio en México, en los comentarios en la web al compartir noticias o enlaces sobre lo mismo descubrí muchos comentarios del tipo “Como se atreven a pervertir algo como el nacimiento de una criatura inocente”, “Es antinatural sentir eso mientras das a luz a tu PROPIO HIJO (así, en mayúsculas lo puso)” y demás parecidos (nótese la referencia a la suciedad del sexo o a la incapacidad de una madre de sentir placer)

Aunque ciertamente mi familia tenía muchos problemas, la libre sexualidad no era uno de ellos, al menos eso debo agradecerlo. Crecí sabiendo como se veía el cuerpo desnudo de mi madre y mi padre, el mío y sabiendo que era algo natural y bueno. No hablo de situaciones de tipo “ven te voy a enseñar esto”, eso es acoso sexual.

Hablo de cosas como que si mi madre estaba bañándose y yo o mis hermanos debíamos entrar al baño, estaba bien: sobre todo siendo pequeños y antes de que el instinto anti-incesto anteriormente descrito nos repeliera de ese tipo de situaciones a nosotros adolescentes. De situaciones como –y esto lo recuerdo muy bien, tenía como 4 años- si tenía miedo en la noche e iba al cuarto de mis padres y al entrar los viera “haciendo cosas” que no entendía, al preguntar qué pasaba me explicaran que era algo normal que hacen “las mamis y los papis” y la gente mayor, así como los animales y esa es la forma como se hacen los bebés.

Por el contrario en México he sabido, que si un niño ve a su madre desnuda se le regaña por entrometido o como si fuera pecado. Si un niño sorprende a sus padres en el acto sexual igualmente se le regaña, lo cual es muy perjudicial… ¿sabían que los niños de menor edad interpretan las escenas sexuales como un acto dañino? Algo así como si “papi estuviera atacando a mami”...si a eso le sumas un regaño es la forma como el mexicano aprende desde pequeño que el sexo es malo y dañino.

El principal problema es que el mexicano ve a su madre así:


Una mujer asexuada, con todo su potencial atractivo sexual cubierto, sin la mancha de la sangre menstrual, virgen, abnegada y sacrificada. Y eso es exactamente el problema: no una aversión al incesto (que es natural), sino una aversión a reconocer que la madres es una mujer en todos los sentidos.

¡Y es completamente ridículo sentirse asqueado o negar de dónde venimos! Esa mujer a la mujer a la que le niegas estatus de ser sexualizado te dio a luz…viniste a este mundo a través de su vagina (sí, tu madre tiene una) y mamaste de sus pechos (¡sí! tu madre tiene pechos); esa mujer probablemente te concibió durante un acto en el que (esperemos) tuvo un orgasmo. No veo donde está lo malo en reconocer eso, pero sí veo los problemas que causa no reconocerlo.

Heriberto Yépez sugiere en “La increíble hazaña de ser mexicano” el mexicano se siente culpable por el hecho de que su madre haya sacrificado su vida siendo una madre abnegada para sus hijos (de este tema ya hablé en un post reciente) de tal manera, que con el tiempo se siente en deuda y por otro lado la desprecia –inconcientemente, quizá-por dejarle esa deuda. Según el autor este sentirse culpable y al mismo tiempo desprecio por la madre es el causante de vicios como la acusada infidelidad masculina en la sociedad mexicana, él explica:

El mexicano machista tiene una deuda con la madre […] Luego, tu tendencia es a repetir con las mujeres la relación que tienes con la figura materna. Conoces a una mujer, te gusta como mujer […], la conoces, te acercas y tu tendencia será a convertirla en tu segunda madre. Ella -si obedece los patrones inconscientes de la mujer mexicana tradicional- se prestará a esa identificación y tu serás para ella no su hombre, sino su hijo, al que tiene que cuidar, regañar, proteger, guiar y, por supuesto, como buena madre mexicana, hacer sentir culpable. Una vez que la conversión de la novia o esposa en nueva madre se haya completado, entonces, el hombre sentirá un hueco, pues si este hombre ya tiene una madre, ¿qué le falta? Si un hombre ya tiene una madre, lo que le hace falta es una mujer. Por lo tanto buscará una amante.2

Yépez continua describiendo el ciclo de este tipo de relaciones, donde el mexicano machista volcará en la nueva esposa/madre todo el resentimiento que tiene contra su verdadera madre: “su viejita linda y odiada”. Al idealizarla como su madre, también la vuelve sexualmente intocable y luego esa misma mujer, como respuesta a la infidelidad hará lo mismo que la madre mexicana: lo hará sentir culpable mientras él expresa su deseo erótico con la amante; a la que poco a poco irá convirtiendo en su nueva figura materna…y así repitiendo hasta que se aguante.

Todo lo anterior y muchas cosas más, como el que las madres críen a hijas psicológicamente dependientes de los hombres y el amor para triunfar tienen como causa (una de varias) el hecho de que el mexicano no pueda ver a su madre como una mujer sexualizada. El hombre no tiene sexo en su casa ¿y porque no lo tiene? Porque en su mujer ve a su madre y su madre no tiene sexo.

Si comenzamos a ver la sexualidad de una manera natural, sana y familiar (osea, que nos enseñen eso desde la infancia en la familia) el mexicano dejará de estar tan enfermizamente obsesionado con el en otros aspectos de su vida: como la cultura de infidelidad (búsqueda de sexo en todos lados menos con la propia esposa/madre), la satanización de la libertad sexual femenina, el acoso de parte de hombres en las calles…

Aunque pudiese parece difícil, requiere simplemente el acto de reflexión y luego la externalización de la forma de ver a estas mujeres. Es simplemente cambiar la forma de pensar. Medita al respecto. Si, como buen mexicano, dices amar a tu madre, reconócela como lo que es:
  • Una mujer con cuerpo sexuado (vagina, senos, nalgas) que realiza procesos biológicos naturales normales en todas las demás mujeres (menstruación, parto, lactancia)
  • Una persona capaz de atraer sexualmente a otras personas
  • Una mujer con necesidades sexuales

Creo que está en nosotros cambiar, toda nuestra concepción de sexualidad, y para ello podríamos -deberíamos- empezar por regresarles a nuestras madres el derecho a vivir su sexualidad.
_______

*Obviamente no voy por la vida preguntándole a todo mundo si su madre tiene pegue, me refiero a situaciones específicas con personas que converso con confianza y en un entorno apropiado.

FUENTES:

 1.- JAHME, CAROL: "Bellas y Bestias. El papel de la mujer en los estudios sobre primates." Ateles Editores, pp. 173-174, 2000

2.- YÉPEZ, HERIBERTO: "La increíble hazaña de ser mexicano", Planeta, p. 69, 2010

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes mucha razón, lamentablemente la mentalidad del mexicano esta limitada por la culpa y la doble moral impuesta por la iglesia católica. Buen post!

Nadia R dijo...

Pues yo no creo que el machismo este relacionado porque ve a su madre asexual. De hecho, en paises como US y Canada, es normal el decir ewwww si le preguntas de relaciones sexuales de sus padres, hermanos o hermanas. ES desagradable, punto. Pero no los hace machistas o feministas.

A como lo he estudiado aqui, en UBC - University of British Columbia - el origen del machismo radica desde la conquista de los espanoles. Es todo un semestre de estudio, asi que esta largo, pero solo puedo decir que no esta ligado al asco que un hijo o hermano pudean sentir al pensar en su madre o padres tener sex.

Por otro lado, el asunto de los "estudios" acerca de los partos orgasmicos en el extranjero con opiniones acerca de ello con mujeres Mexicanas, no es muy justo del todo. Mucha de las mentalidades mexicanas, para empezar estan muy cerradas al tema o simplemente no tienen el conocimiento - asi que un comentario medio defensivo siempre va a existir. Pero si, se han escuchado de esos partos por aca tambien, pero hasta ahorita yo no he conocido a alguien que los tenga. Pero me imagino que con justa razon esa persona no dira "YO" si no, el paparazzi no la dejara en paz ni el acoso por saber mas al respecto, que puede llegar a ser muy abrumador.

Saludos,
ya andabas muy alejada eh

Edith.BlackSoul dijo...

Nadie, no digo que sea la única causa, solamente que es una de ellas.

En cuanto al asco hacia las relaciones sexuales de sus padres es normal, como menciono en el post, lo que no es normal es negar absolutamente todo lo referente a la sexualidad (no solamente el sexo), que es lo que hace el mexicano.

No hablo de estudios con comentarios de mexicanas EN ellos, sino los comentarios que han hecho algunas mexicanas al platicar YO con ellas sobre el tema. Yo tampoco conozco a alguien que los haya tendido.

Nadia R dijo...

Muy de acuerdo con tus puntos. Yo creo que en el ultimo no me aclare bien.

Con relacion a:
"No hablo de estudios con comentarios de mexicanas EN ellos, sino los comentarios que han hecho algunas mexicanas al platicar YO con ellas sobre el tema. Yo tampoco conozco a alguien que los haya tendido."

Lo que pasa es que para empezar, muchas mexicanas - lamentablemente, son cerradas, chapadas a la antigua, ignorantes o como quieras llamarle, al respecto con temas ajenos a lo que conocen o saben. Para la mayoria es como decir mujeres y hombres se permite, pero el ser gay no. "Noooooo, como?, eso no es natural senito." Asi te dirian. Y siento que es lo mismo cuando se le pregunta a alguien acerca de algo que esta muy out of their league. Muy apenas pueden comprender un parto natural (que ya no esta "de moda") ahora imaginate preguntandoles algo controversial. Casi todas te daran la misma respuesta, y las que no, analiza a detalle el porque. Yo siempre encuentro un denominador - educacion.

Evaristo Arnack dijo...

Excelente artículo.
En verdad que soy muy diferente, no me manejo por tabúes o cultura popular, ni por tapujos o absurdas ideologías heredadas del costumbrismo o la religión.
Mi madre es una mujer, tener consciencia de ello me da la libertad de ser un Hombre.
Mi ex esposa es una mujer, nunca mi madre. Las mujeres con las que me relaciono, conocidas, compañeras de trabajo, amigas, familiares, al nivel que se deba, son mujeres ante todo. Muchas bajo estos lamentables estatutos ideológicos y sociales, culturales y religiosos. Sin embargo, mujeres.

Edith.BlackSoul dijo...

Evaristo, es que tu eres especial :P

alejandro gonzales dijo...

Q padre tu comentario en este pais el 85% de su gente viven su propia ignorancia solo los borregos se siguen sigue asi no hay cambio como sociedad

nenasnake dijo...

Estoy deacuerdo contigo, y me gustaría agregar que además no nos enseñan la diferencia real entre el comportamiento natural humano y la agresión, nos imponen una moral misógina (o lo intentan) y permanece por un miedo innato a ser lastimados, la santificación de la madre en algunos sentidos es una protección. Creo que para terminar o disminuir este vicio social tenemos que entender no sólo que nuestras madres (en general los humanos) tienen y ejercen su sexo, también que son dueñas de si mismas y que ninguna ventaja física nos da derecho a abusar.