14 octubre 2011

¿Gatos vs perros?

Siempre me han gustado mucho todos los animales, pero desde que tengo memoria, he estado enamorada de los felinos y especialmente de los gatos domésticos. No me considero una “persona gato”, porque me gustan todos los animales, e incluso vivo con dos perros, a los que adoro, y porque no “los prefiero” sobre estos últimos. Los considero dos cosas completamente diferentes, que no deberían ser excluyentes y el famoso “perros vs gatos” ni siquiera debería existir y sobre eso me gustaría hablar un poco:

La principal diferencia entre perros y gatos en su forma de interactuar con los humanos:

Con los perros tienes que construir una relación: enseñarle que es parte de una manada (familia) jerarquizada, donde tú eres el amo que lo guía, lo cuida, lo alimenta y lo quiere, de lo contrario se va a pasar toda la vida sin saber cuál es su lugar en la manada, queriendo tomar el control y peleando por hacer lo que el quiere. Con un perro hay que imponerse en el papel de amo (si quieren, digamos “padre”), si no, el perro nos verá como sus iguales/potenciales subordinados y en el caso de los perros machos con dueños mujeres, como sus “hembras” (a las que tienen que celar de los demás machos). Y la verdad, es que la mayoría de las personas no sabe hacerlo o no tiene la paciencia (es un proceso largo, sobre todo si el perro es adoptado ya grande o era callejero, ya que estos son más independientes y reacios a aceptarlo a uno como “el líder”). Tener un perro es como tener un hijo de 4 años: tienes que amarlo y cuidarlo, pero al mismo tiempo disciplinarlo para que no se convierta en una bestia come hombres (bueno, eso solo aplica para los perros, pero ustedes entienden).

En el caso de los gatos, aunque es muy común escuchar que ellos se creen los dueños del humano, más bien ven a este como un sustituto de su madre, es decir: a quien necesitan de pequeños, pero ven como un igual, miembro de la manada, al crecer, a quien solo recurren por los lazos afectivos. Un gato vive en una casa que comparte contigo y básicamente hace lo que se le da la gana sin que tu tengas derecho a “decirle que hacer”. Tener un gato es como tener un hijo adolescente: le incomoda que le des cariño a menos que el te lo pida y generalmente no te va a hacer caso, pero en el fondo te necesita y te ama.

Personalmente me encantan los perros por el hecho de poder salir con ellos a pasear, a la tienda, que cuiden la casa, poder jugar con ellos de manera “ruda” y a muchas cosas, por ejemplo a mi perra le encantan los balones y juega “al fútbol” y a mi perro le encantan las cosas que hacen ruido y son mordibles, así como perseguir luces brillantes en el suelo.

En cuanto a los gatos…uff, de manera muy diferente pero son divertidísimos: el mundo es su juguete. Cualquier cosa por simple y pequeña que sea los puede entretener por HORAS. Plumas, pedazos de papel, cosas que rueden, salten, brillantes, que se muevan, que hagan ruido y sobre todo las cajas, cajones o cualquier cosa en la que se puedan meter, esconder o acostar.

Es más fácil jugar con un perro, pero los gatos son más divertidos de ver. No digo que unos sean mejores o peores (de lo contrario, no viviría con ambos), sino que son diferentes, tienen y suplen diferentes necesidades.

Por alguna razón, la gente, por lo general, tiene un desagrado hacia los gatos: siempre se les adjudican características o caracteres menos deseables que los que tiene el perro. Y creo que una razón es porque un perro puede ser útil (para cuidar, alejar intrusos, pastorear, rastrear drogas, presas o heridos…) y un gato se tiene por mero gusto.

Algo que es muy común que se diga sobre ellos es que son muy fríos o insensibles o poco cariñosos. Y la verdad es que son igual o más cariñosos que los perros, pero todo depende de cómo se los críe y del carácter del animal (si hay algunos que lo son, pero es regla).

Mis tres gatos son muy cariñosos, en lo general, aunque cada uno tiene un carácter distinto y, por ejemplo: Adela puede estar semana sin acercarse a por cariño, pero Creeper nos sigue siempre a todos lados, de cuarto en cuarto, para acostarse en nuestros pies o salta enfrente del monitor de la computadora para estar cerca de nosotros, por las noches duerme casi siempre a nuestro pies y nos sigue ¡hasta el baño!, Barker es como un mezcla entre los otros dos, a veces es muy independiente, pero también casi siempre duerme con nosotros y siempre nos “habla”, es el más platicador y el único con el que tengo un “saludo secreto”. Así, que no, los gatos no son nada fríos (a menos, no todos) y por el contrario pueden ser bastante cariñosos.


Otra cosa que escucho seguido respecto a los gatos es que a la gente dice que “huelen” mal o que son más sucios que los perros. Cosa que es completamente falsa. Los gatos son muy limpios, se asean ellos mismos después de comer, defecar o mojarse y siempre entierran sus heces. Ciertamente el olor de sus secreciones es MUY fuerte, pero no más que las de un perro y en general, encuentro que los perros son más olorosos que los gatos. Que es la razón por la cual a mis gatos los baño cada 2-3 semanas y a mis perros los tengo que bañar cada sábado. Al bañar a mis gatos duran 3-4 días “oliendo a limpio” y en cambio mis perros, al final del mismo día ya huelen a perro de nuevo.

Los perros son más traviesos, causan más destrozos y sueltan más pelo que los gatos, aunque ciertamente el nivel de complejidad de las relaciones perro-humano puede superar por mucho el nivel de las relaciones gato-humano: un gato simplemente nos amará y lo amaremos por siempre, no entienden castigos, ni enojos (si algo le molesta, simplemente se aparta, y al rato vuelve como si nada); en cambio un perro puede durar días enojado, deprimido, fastidiado, con rencor, a un perro se le debe enseñar, corregir, regañar, perdonar, hacer las paces y es difícil y un trabajo constante comunicarse con ellos. Los perros son complicados, los gatos son sencillos.

Aún así, los gatos saben y pueden expresar un montón de emociones y solo es cuestión de tiempo, para adivinar las distintas personalidades que tienen. En mi caso, y al tener 3 gatos he sido testigo de sus personalidades no solo como individuos, sino la forma como ellos se comunican entre sí en una comunidad o “familia”. Creeper es sin duda el líder del clan y es muy protector con Adela y Barker; al vivir con dos perros, a veces se dan peleas o siseos y siempre acude a su ayuda o a interceder por ellos. Adela nunca tuvo cachorritos, porque está esterilizada, pero en dos ocasiones he visto como ha “adoptado” a otros gatitos bebés (a Piranha, una gatita que vivió con nosotros un tiempo y por supuesto, a Barker que llegó a la casa, siendo aún un bebé). Y por último, Barker, que siempre ha actuado como el bebé de la familia, siempre busca acurrucarse con los otros dos y gusta de hacerles travesuras (robarles la comida, saltar sobre ellos mientras duermen…) sabiendo que lo perdonaran por ser “el pequeño”.

Así mismo, a diferencia de los perros que tienen un número limitado de vocalizaciones (aunque se comunican de diferentes formas, sobre todo con el cuerpo), los gatos tienen un montón de sonorizaciones, que a la larga uno aprende a interpretar. Creeper, por ejemplo, cuando era pequeño no sabía saltar y aprendió que no podía alcanzar a los insectos una vez que subían a cierta altura, así que comenzó a llamar a su “padre”, Mr. Edith, para que lo alzara y pudiera atrapar bichos en lo alto; también es el que hace sonidos muy “humanos” y siempre nos llama cuando quiere algo o tiene miedo –lo cual es, casi siempre-. Adela es muy callada, incluso cuando recién la adoptamos llegamos a pensar que no podía maullar, pero con el paso de los días nos dimos cuenta que si lo hace, solo que de manera muy quedita, como si fuera un ratón, de hecho hace ese mismo “iiiIIii”. Barker, en cambio es un parlachín que para todo hace ruiditos y “contesta” cuando uno “platica” con él.

Tener un gato es distinto de tener un perro, pero no es mejor ni peor. A lo largo de la historia los gatos han estado rodeados de muchos mitos dañinos que aun hoy en día persisten (que les roban el aliento a los bebés, que dejan estériles a las mujeres…).

Como cualquier otro animal, pueden ser portadores de enfermedades e infecciones, pero son cosas que se solucionan con un debido cuidado veterinario y medidas de limpieza normales. Obviamente si vas y tocas excremento de gato, luego comes sin lavarte las manos o te tocas la cara y aparte estás embarazada, pues es probable que te vaya a dar toxoplasmosis, pero eso ya no es culpa de los poderes malévolos del gato, sino de tu falta de limpieza y cuidado.

Tanto los gatos como los perros son animales hermosos y realmente no hace falta escoger uno sobre otro, habrá quien prefiera unos, quien prefiera otros y las personas que sabemos apreciar a ambas especies. Lo que no está bien es diseminar mitos dañinos sobre unas criaturas que son hermosas, gráciles y cariñosas. A pesar de todo, creo que es el Internet, con sus millones de lolcats, memes y comunidades de cat lovers lo que poco a poco está devolviendo al gusto de las personas a los hermosos mininos.

3 comentarios:

Sizu Yantra dijo...

Bonito post Edith. Todos los animales merecen cuidados y cariño de quien los adopte, y respeto de todos los demás. En lo personal, me encariño mucho con los animalitos, y después lloro cuando se mueren. Y entre gatos y perros, prefiero a los perros, pero es solo mi opinión personal.
Un abrazo!

May dijo...

Chingado, yo quiero un gato. Me da coraje que Omar sea alérgico.

Anónimo dijo...

Me gusta mcuho en general todo lo que escribes, pero esta publicación fue como si me hubieras leido la mente...

Espero poder volerte a ver
Lily =)