30 octubre 2011

Votos de castidad y educación sexual.

Ayer leí, vía Regioblogs la siguiente nota:
Jóvenes del municipio de García firman acuerdo de “Voto de Castidad”

…el Alcalde Jaime Rodríguez arrancó un programa de valores para estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria, que incluye la firma de ¡un voto de castidad!

Creyendo en que voy a guardarme para el matrimonio, hago este compromiso para mí, mi familia, mis amigos, mi futuro (a) cónyuge y mis futuros hijos. (Compromiso) de practicar la abstinencia sexual desde este día y hasta aquel en que entre en un compromiso matrimonial dedicado, monógamo y para toda la vida” reza el documento de promesa que firman los alumnos hombres y mujeres.

El voto de castidad es voluntario y tiene que ser firmado por los estudiantes y un testigo, tras un curso en el Teatro de la Ciudad en García.

El Munícipe dijo que la primera etapa del programa “Yo me espero” concluye hoy, luego de que expertos y él mismo impartieron pláticas de valores y talleres a 18 mil alumnos de educación básica y de preparatoria.

"(El objetivo) es entregar jóvenes más sensibles a los que la mamá y el papá puedan hablarles con toda libertad sobre por qué razón tendrían problemas si practican el sexo a temprana edad", explicó.

Señaló que en García, en los últimos tres años, se han embarazado 3 mil menores de 15 años. De acuerdo con el censo del Inegi del 2010, indicó, un 50 por ciento de la población en García tiene menos de 15 años, y un 75 por ciento es menor de los 35, de ahí la importancia de los valores. "Si yo no me meto a trabajar sobre esto, vamos a tener por ahí una bomba nuclear, porque vamos a tener (muchas) chamacas embarazadas", expresó Rodríguez.

Actualmente -consideró- los padres de familia dan muchas libertades a sus hijos. "Estoy completamente seguro que el 80 por ciento de los problemas que tenemos... ha sido porque dejamos de orientar a los jóvenes en ese sentido, porque los atiborramos de libertades, entre comillas, absurdas", manifestó. "Nuestros jóvenes hoy a los 11 años ya están pensando en tener novia, ya están pensando en tener una relación sexual. Yo no soy ni moralista ni abstemio en ese sentido, (pero) soy un hombre que sé que el compromiso de tener una responsabilidad se debe inculcar desde pequeño".

Me surgen muchas ideas y comentarios al respecto y empezaré hablando por lo obvio para después discurrir sobre cosas más sutiles, pero que considero igual o más importantes.


Primeramente pienso en la inefectividad demostrada de otros programas parecidos –sobre todo en escuelas estadounidenses- donde muchos jóvenes firman este tipo de votos, pero pocos los cumplen. Una cosa es lo que los adolescentes les dicen a sus padres y adultos que los rodean y otra muy diferente es lo que piensan y finalmente hacen.

¿De verdad creen que porque todos esos jóvenes firmen ese voto lo van a cumplir? o, peor aún, ¿esa es la solución que proponen ante el elevado número de embarazos a temprana edad?

Lo siguiente que viene a mi mente es que tanto la implementación de dicho programa, como el voto en sí mismo están basados en formas de vida en percepciones ya caducas en la sociedad en la que vivimos.

El sexo es solo para personas casadas”, “Tener varias parejas es malo”, “La mejor prevención es la prohibición” y el miedo como disuasión en vez de la educación como formación.

Estoy de acuerdo con que se debe vivir una sexualidad responsable y sana (física y emocionalmente). Pero encuentro en la propuesta y las declaraciones del edil muchos conceptos erróneos, incompletos y anacrónicos para nuestra sociedad.

Sí; uno tiene que "esperarse", pero hasta ser moral y psicológicamente competente para afrontar la responsabilidad de una vida sexual y sus posibles consecuencias, no hasta que uno "se case". Para empezar, porque ¿cuántas de las personas sexualmente activas y sanas no están casadas? y ¿cuántas de las personas monógamas y fieles tampoco lo están? o a la inversa, ¿cuántas personas casadas no viven vidas sexuales llenas de enfermedades, infidelidades y embrazados no deseados?

Sí; uno debería “guardarse”, pero para sí mismo no para alguna otra persona: la elección la primera –o cualquier otra- pareja sexual es importante, no porque en el acto se dé –osea, se ceda o pierda- algo, sino porque se compárate algo íntimo y personal y porque la otra persona puede convertir un acto que debería ser placentero en una experiencia desagradable, no porque “sea pecado” o uno como persona pierda valor.

Y sí; los padres (o padre o madre o madres/padres o abuela/o/os o tutor/a/es…) deben poder hablarles con toda libertad a los adolescentes sobre por qué razón tendrían problemas si practican el sexo a temprana edad, pero también y mucho antes, sobre su cuerpo, como se desarrolla y crece y sobre como el sexo es una de las cosas más naturales, placenteras y humanas que hay, sobre como este puede unir a dos personas de la manera más cercana y que este es parte esencial de las relaciones y la vida adulta.

Otro punto que considero importante cuestionarse es la efectividad de la poca educación sexual que se imparte en nuestra sociedad en general, pero especialmente en el sistema educativo.

Es cierto que la educación sexual debe empezar desde la casa y a muy temprana edad, con los conceptos e ideas apropiadas para cada etapa del crecimiento (hay educación sexual para niños de 3 años adelante, para quienes no sabían), pero no todos los padres son buenos maestros o tienen los conocimientos acertados, por lo que el papel del sistema educativo toma relevancia en el tema.


La principal prueba de que la enseñanza de la sexual en las aulas ha fallado es que conozco y he escuchado a muchas personas universitarias llamar a los genitales con nombres como “colita”, “cosita”, “pipí” y similares, y muestras de desconocimiento práctico (¿Qué forma tiene?, ¿cómo se ve?), anatómico (¿dónde está?, ¿qué hace?), conceptual (¿cómo sucede?, ¿cómo se llama?) más básico. Otra muestra infame son las secciones de preguntas y respuestas sobre sexualidad en revistas, programas y foros de Internet. No tiene nada de malo no saber algo…pero algunas de las preguntas muestran una ignorancia sobre los temas más básicos de la educación sexual y lo peor es que son muy comunes y no las hacen adolescentes que apenas van aprendiendo del tema.


Al día de hoy la educación sexual que se imparte en las escuelas es incompleta, fría e inútil. Principalmente porque la sociedad no quiere aceptar que los adolescentes son seres sexuales con curiosidad. Los adolescentes se enamoran, se atraen unos a otros, ven porno y experimentan con y sin información.

Enseñar sobre la sexualidad como una materia más, como un acto de procreación, que merece castigo y que solamente transmite enfermedades y provoca embarazos es la receta que ha provocado tantos embarazos en adolescentes; porque lo que hace ese sistema es prohibir un deseo natural. ¿Y creen que con una plática grupal se compensan años de desinformación, mitos e ignorancia?

En vez de restringir, prohibir, satanizar la sexualidad humana y asustar a los adolescentes sobre el tema lo que el sistema educativo y la sociedad en general deberían estar enseñando son los preceptos de una sexualidad positiva. En lugar de tratar de esconder y sacarle la vuelta al tema o negar la sexualidad del adolescente, se debe enfrentar la realidad y proporcionarle la información que de otra forma intentará buscar en otros lados.

El sistema actual de educación sexual (tanto el familiar como el escolar) ha provocado la existencia de mujeres ignorantes que le tienen aversión al sexo y mujeres sexualmente activas que no saben cuidarse, de la misma manera, el típico macho que crea la educación sexual típica es un hombre que no sabe cuidarse o ejercer su sexualidad con precaución.

En lugar de decirle a la juventud “El sexo es peligroso y crea bebés, debes esperar hasta el matrimonio o es pecado”, debemos decirles “El sexo es placentero, pero puede ser peligroso y provocar embarazos. Es mejor esperar hasta que estés listo. Infórmate. Cuídate

Por último, aunque no menos importante, todo este asunto me hace reflexionar en como la sociedad suele ver a las personas que de alguna u otra manera no nos ajustamos a los cánones de normalidad.

A menudo podemos escuchar conversaciones donde se mencionan los “valores familiares”, también se dice de las personas “normales” (heterosexuales, casadas con hijos) que tienen e inculcan “valores”. Y todo lo que no se ajusta a esa normalidad es “inmoral” y se achaca a la pérdida de los dichos “valores familiares”.

Me parece una visión muy cerrada del mundo. Afuera hay formas de vida como personas. Hay personas honestas casadas y solteras. Hay hombres y mujeres responsables monógamas y polígamas. Existen buenos ciudadanos entre los matrimonios legales y entre las personas que viven en unión libre. Y lo contrario también en unos y otros.

Los valores como el respeto, la honestidad, la tolerancia y la responsabilidad cívica son méritos individuales que no están determinados por la vida sexual y/ amorosa de una persona. La moral no es la sexualidad.


Se puede ser una buena persona sin ajustarse a las imposiciones sociales sobre la familia y las relaciones humanas. Casarse y ser monógamo no lo convierte a uno en buena persona, al menos no mágicamente. Vivir una vida sexual con varias parejas y nunca casarse no lo convierte a uno en mala persona, no por sí sola.

Conozco buenas y malas personas (según mi percepción) y bueno y malos ciudadanos y en ningún caso el que estén casados o no, el que sean monógamos o no o el que tengan una vida sexual activa o no determina su calidad humana, sino sus acciones, valores y antivalores como personas.

No cabe duda que nuestra sociedad no ha dejado de ver el tema de la sexualidad con una visión reducida donde todo es blanco o negro y es por eso que ante problemáticas sociales preocupantes y complejas como es el aumento en los embarazos adolescentes lo único que se nos ocurra hacer es implementar modelos anticuados que se han probado fallidos muchas veces.

Debemos comenzar a ver a los adolescentes como seres sexualizados, porque lo son y lo serán, se les de la información o no. Así mismo aceptar que son personas independientes y libres que en algún momento escogerán su estilo de vida sexual y eso no necesariamente los convierte en buenas o malas personas.

La preferencia sexual, género, prácticas y parejas que uno escoge sexualmente determinan nuestra vida sexual y nada más. Los valores de cada persona y si es un buen o mal compañero, amigo, persona, trabajador o ciudadano están determinados por su moral, no por lo que pasa o no pasa en su cama.

1 comentarios:

Afrodita dijo...

De acuerdo contigo. Es "otra" estupidez mas que se suma a acuerdos sin cumplir en la poblacion.

Casi al inicio se sita "Los padres dan mas libertades". Entonces porque se hace jurar al chamaco? DEberia de educarse a los padres en lugar de ello.

Una realidad muy grande es que ese dicho de que "La educacion viene de casa" me caga porque es un circulo vicioso ya que los padres estan peor que los hijos. Yo creo que el 1% es la excepcion. Y, como no hay educacion, la Iglesia hizo lo que pudo en su tiempo (miedo), pero el defecto tan grande es que no ha evolucionado con la humanidad, cada vez son menos los que la siguen de ley.

Y para rematar, Mexico es un pais super "apariencias" que prefiere hacer todo a escondidas o quedarse callado en vez de admitir o hacer preguntas de sexualidad.

Da coraje, risa y hasta un poco de pena que eso sea un hecho.