Por muchos comentarios que hago, mi forma de pensar y algunas acciones concretas, las personas suelen catalogarme como una feminista, si no fanática, (nunca sería fanática de nada) al menos bastante más «obsesionada» que la mayoría de las personas. Yo misma bromeo con el asunto o incluso me autodenomino de esa manera cuando estoy hablando en un modo relajado o no pienso ahondar en el tema. Pero la verdad es que no lo soy.
Siendo estrictos con el lenguaje, feminismo vendría a ser el contrario del machismo: la superioridad de un sexo sobre el otro. La realidad es que ninguno es mejor que el otro y ambos son complementarios, necesarios y bellos. Al analizar mi manera de pensar y las cosas que me molestan o me gustaría cambiar, me doy cuenta que no solamente «lucho» contra el sexismo que afecta a las mujeres, sino contra el que afecta a cualquier humano, sea cual sea su género, preferencia o forma de vida.
No nos damos cuenta que cuando se impone un rol a uno de los sexos, automáticamente el otro debe corresponder o «encajar», complementar ese rol; de esa manera las mujeres son «débiles», porque los hombres son «fuertes»…Y aunque en principio no lo pareciera, para ellos también es una carga enorme el tener que llevar ese rol.
Aunque hay muchas mujeres a las que se les denomina «poco femeninas», el simple hecho de menstruar, tener –aunque sean pequeños- pechos, y ser capaz de embarazarte te dota de ese aire «femenino». En cambio la masculinidad siempre, SIEMPRE está en duda. Obligamos a los hombres a cada día tener que demostrar que son hombres, que son fuertes, que son heterosexuales, que son capaces, resistentes, dominantes y valientes. Y pobre de aquél diablo que falle en el intento.
Observando con detalle nos podemos dar cuenta, que de la misma manera como las mujeres somos juzgadas en base a prejuicios, los hombres también lo son. De esa forma tenemos a cientos de hombres que no pueden hacer cosas que quieren o necesitan, porque está en juego el demostrar su masculinidad.
Podría citar muchísimos ejemplos de esa clase de sexismo y cómo afecta a los hombres, pero el día de hoy me concentraré solamente en uno y a raíz de un comentario que me encontré en Facebook, cito:
«No es el hombre quien es la imagen de la sexualidad; si tuvieras que encarnar “la sexualidad” no sería hombre. No sería el falo: sería cabello largo cayendo hasta los senos, ojos grandes y labios abiertos; el falo es vulgar […]»
Siempre he tenido problemas con el hecho de la hipersexualización con que se ve a las mujeres. Así, como nos quiere ver el mundo nosotras somos puro sexo. Tetas, culo, coños, labios, cabello, escotes, faldas, virginidad, embarazos. Y eso deja al hombre en una gran desventaja, porque lo único con carácter sexual que se le atribuye es el pene.
En teoría se espera de una mujer el ser monógama y pura, la verdad es que todo el tiempo –sin importar cuan santa o «fea» se sea o estado civil tenga uno- lo que más salta a la vista de las mujeres es su supuesta carga sexual. En el trabajo, en la escuela, en la calle, en la casa: todo el tiempo se trata de un juego entre ser pura o puta, vista o ignorada, atractiva o vulgar. En cambio el hombre puede ser visto de muchas maneras y, APARTE, como un hombre sensualizado.
En principio parece algo favorable. Pero no lo es. Porque es la idea intrínseca de que el cuerpo masculino no es deseable.
Vivimos de tal manera que es poco probable que hombres y mujeres lleguen a la pubertad sin haber visto imágenes del cuerpo femenino completamente desnudo aún sin buscarlo o quererlo. En cambio un desnudo masculino o el pene en todo su esplendor es más difícil de ver. Para ver a una mujer desnuda basta con hojear revistas, videos musicales o cualquier película con clasificación para adolescentes (cualquiera puede hacerlo). Para ver una verga uno tiene que ver porno ya sea en revistas o películas (lo cual supuestamente está mal y solo los pervertidos/as hacen). Me refiero a un desnudo sensualizado. Obviamente podemos ver desnudos sin carga sexual, por ejemplo, en libros de biología, pero no son el tipo de imágenes del que hablo.
Y ojo, no digo que sea malo mostrar desnudos. Simplemente cuestiono el hecho de que al hombre no se le muestre completo o no se le considere sensual.
No tiene nada que ver con si el hombre o la mujer son más bellos. Es algo completamente subjetivo. Si ambos sexos no fueran completamente atractivos y deseables nos habríamos extinguido como raza hace mucho tiempo. De nuevo creo que es una cuestión completamente discriminatoria y sexista: y nos afecta a hombres y mujeres.
El creer que el cuerpo masculino no es sinónimo de sensualidad es estipular que las mujeres no sentimos deseo.
«El cuerpo de la mujer es bello y sensual, por ende el hombre puede y debe sentir deseo hacia ella. El hombre no es bello ni sensual, de manera que la mujer no tiene porque sentirse atraída hacia él»
¿Ven el problema? ¡Es lo mismo de siempre! Si la mujer es el único sinónimo de deseo, sensualidad y atracción está bien que sea mostrada, explotada y deseada, pero como el cuerpo del hombre no tiene esa carga sexual no aplica lo contrario. Y eso va ligado al hecho de que es mal visto que una mujer desee y disfrute el sexo. Porque si la mujer es sensual, el hombre goza con ella, pero la mujer no debería sentir gozo al tener sexo con algo «vulgar» o poco atractivo.
Desde pequeños a los hombres se les enseña que una vagina, unos senos y unas nalgas son deseables, atractivos y preciosos de tener. Se les enseña a idolatrar el cuerpo femenino a buscarlo y a probar su masculinidad por medio de él. Por eso los hombres buscan el sexo, lo quieren, pagan por él, sufren por el. En cambio a las mujeres se nos enseña que una verga, unas nalgas y unas piernas varoniles son sucias, peludas, apestosas, desagradables, dañinas, vulgares y grotescas… ¿en cuántos foros han visto a hombres preguntar si su primera vez les va a doler?
Esta forma de pensar afecta todas muchas áreas de nuestra vida:
Como –supuestamente- las mujeres tenemos que ser bellas, deseables y atractivas somos presionadas a cumplir con los estándares de belleza que nos son impuestos. Lo cual es sinceramente nazi y descabellado, porque nadie puede cumplirlos a cabalidad. Como consecuencia muchas mujeres bellas y atractivas sufren viendo lo «imperfectas» que son. Sin embargo, aún las mujeres que son consideradas «feas» deben cuidar como se visten, evitar que los hombres se propasen, ser decorosas, castas y pueden ser insultadas sexualmente en la calle, porque el simple hecho de ser mujer las sensualiza. Es algo que me consta. En cambio los hombres no deben preocuparse por su apariencia, porque –en teoría- al mundo no le importa, ya que de entrada saben que no son deseables.
De hecho me viene a la mente y me parece interesante como las modelos femeninas son consideradas –por muchas mujeres- como referentes o ideales de lo que debería ser una mujer. En cambio los modelos masculinos –hombres bellos- son considerados afeminados o personas raras a los que los hombres «normales» no ven como ejemplos a seguir, sino más bien se guían por luchadores, deportistas y demás personajes que no necesariamente son «bellos»
Sensualizar solamente por el género es completamente injusto, porque priva al hombre del placer de ser deseado o considerado sensual. Es más, priva a la mujer de desear un cuerpo masculino por sí mismo –sin contar sentimientos, ideales…-
Hay hombres con serios sentimientos de inferioridad por el simple hecho de no sentirse cómodos consigo mismos. Y no hablo de si son bellos o no. Sino de creer que su cuerpo es como la sociedad piensa que es: sucio, desagradable y vulgar. Si en una fiesta una mujer enseña sus pechos probablemente reciba encomio, aplausos y alaridos de placer (aunque probablemente después vaya a ser considerada una puta); si en una fiesta un hombre exhibe su verga lo más seguro es que espante a unos cuantos, lo tachen de pervertido, urgido o incluso llamen a la policía.
Si buscamos en Internet las palabras «orgasmo», «placer» o «sensual» aparecerán cientos de imágenes de mujeres gimiendo, mostrando sus cuerpos desnudos o con miradas provocativas…y casi ningún hombre: no hay penes erectos o deliciosas explosiones de gozo. Y no debería ser así. Es enfermo y está mal. Porque un hombre tiene todo de derecho de ser admirado y deseado. Yo como mujer tengo todo el derecho a sentirme excitada ante la vista de una espalda, un trasero o una verga.
No se confundan, no digo que un hombre tenga que ser tal o cual para ser deseable. Simplemente de la misma manera que una mujer…digamos, con unos kilos de más, sin mucho busto –inserte cualquier otra característica supuestamente no tan bella- puede ser deseada y considerada sensual; de la misma manera un hombre que no necesariamente cumpla con el requisito de ser bello pueda ser considerado sensual.
Porque ser bello no tiene nada que ver con ser sensual o disfrutar del sexo.
Este post no es sobre lo que se necesita para ser un hombre bello o lo que significa ser apuesto. No. Ni siquiera es sobre el derecho a ser deseado. Es sobre el HECHO de que el cuerpo masculino –como idea, en general, idílicamente y en cada hombre- es igual de sensual que el cuerpo femenino.




















