30 junio 2011

El cuerpo masculino como objeto de deseo.

Por muchos comentarios que hago, mi forma de pensar y algunas acciones concretas, las personas suelen catalogarme como una feminista, si no fanática, (nunca sería fanática de nada) al menos bastante más «obsesionada» que la mayoría de las personas. Yo misma bromeo con el asunto o incluso me autodenomino de esa manera cuando estoy hablando en un modo relajado o no pienso ahondar en el tema. Pero la verdad es que no lo soy. 

Siendo estrictos con el lenguaje, feminismo vendría a ser el contrario del machismo: la superioridad de un sexo sobre el otro. La realidad es que ninguno es mejor que el otro y ambos son complementarios, necesarios y bellos. Al analizar mi manera de pensar y las cosas que me molestan o me gustaría cambiar, me doy cuenta que no solamente «lucho» contra el sexismo que afecta a las mujeres, sino contra el que afecta a cualquier humano, sea cual sea su género, preferencia o forma de vida.

No nos damos cuenta que cuando se impone un rol a uno de los sexos, automáticamente el otro debe corresponder o «encajar», complementar ese rol; de esa manera las mujeres son «débiles», porque los hombres son «fuertes»…Y aunque en principio no lo pareciera, para ellos también es una carga enorme el tener que llevar ese rol.

Aunque hay muchas mujeres a las que se les denomina «poco femeninas», el simple hecho de menstruar, tener –aunque sean pequeños- pechos, y ser capaz de embarazarte te dota de ese aire «femenino». En cambio la masculinidad siempre, SIEMPRE está en duda. Obligamos a los hombres a cada día tener que demostrar que son hombres, que son fuertes, que son heterosexuales, que son capaces, resistentes, dominantes y valientes. Y pobre de aquél diablo que falle en el intento.

Observando con detalle nos podemos dar cuenta, que de la misma manera como las mujeres somos juzgadas en base a prejuicios, los hombres también lo son. De esa forma tenemos a cientos de hombres que no pueden hacer cosas que quieren o necesitan, porque está en juego el demostrar su masculinidad.

Podría citar muchísimos ejemplos de esa clase de sexismo y cómo afecta a los hombres, pero el día de hoy me concentraré solamente en uno y a raíz de un comentario que me encontré en Facebook, cito:

«No es el hombre quien es la imagen de la sexualidad; si tuvieras que encarnar “la sexualidad” no sería hombre. No sería el falo: sería cabello largo cayendo hasta los senos, ojos grandes y labios abiertos; el falo es vulgar […]»


Siempre he tenido problemas con el hecho de la hipersexualización con que se ve a las mujeres. Así, como nos quiere ver el mundo nosotras somos puro sexo. Tetas, culo, coños, labios, cabello, escotes, faldas, virginidad, embarazos. Y eso deja al hombre en una gran desventaja, porque lo único con carácter sexual que se le atribuye es el pene.

En teoría se espera de una mujer el ser monógama y pura, la verdad es que todo el tiempo –sin importar cuan santa o «fea» se sea o estado civil tenga uno- lo que más salta a la vista de las mujeres es su supuesta carga sexual. En el trabajo, en la escuela, en la calle, en la casa: todo el tiempo se trata de un juego entre ser pura o puta, vista o ignorada, atractiva o vulgar. En cambio el hombre puede ser visto de muchas maneras y, APARTE, como un hombre sensualizado.

En principio parece algo favorable. Pero no lo es. Porque es la idea intrínseca de que el cuerpo masculino no es deseable.


Vivimos de tal manera que es poco probable que hombres y mujeres lleguen a la pubertad sin haber visto imágenes del cuerpo femenino completamente desnudo aún sin buscarlo o quererlo. En cambio un desnudo masculino o el pene en todo su esplendor es más difícil de ver. Para ver a una mujer desnuda basta con hojear revistas, videos musicales o cualquier película con clasificación para adolescentes (cualquiera puede hacerlo). Para ver una verga uno tiene que ver porno ya sea en revistas o películas (lo cual supuestamente está mal y solo los pervertidos/as hacen). Me refiero a un desnudo sensualizado. Obviamente podemos ver desnudos sin carga sexual, por ejemplo, en libros de biología, pero no son el tipo de imágenes del que hablo.

Y ojo, no digo que sea malo mostrar desnudos. Simplemente cuestiono el hecho de que al hombre no se le muestre completo o no se le considere sensual.

No tiene nada que ver con si el hombre o la mujer son más bellos. Es algo completamente subjetivo. Si ambos sexos no fueran completamente atractivos y deseables nos habríamos extinguido como raza hace mucho tiempo. De nuevo creo que es una cuestión completamente discriminatoria y sexista: y nos afecta a hombres y mujeres. 

El creer que el cuerpo masculino no es sinónimo de sensualidad es estipular que las mujeres no sentimos deseo. 

«El cuerpo de la mujer es bello y sensual, por ende el hombre puede y debe sentir deseo hacia ella. El hombre no es bello ni sensual, de manera que la mujer no tiene porque sentirse atraída hacia él»

¿Ven el problema? ¡Es lo mismo de siempre! Si la mujer es el único sinónimo de deseo, sensualidad y atracción está bien que sea mostrada, explotada y deseada, pero como el cuerpo del hombre no tiene esa carga sexual no aplica lo contrario. Y eso va ligado al hecho de que es mal visto que una mujer desee y disfrute el sexo. Porque si la mujer es sensual, el hombre goza con ella, pero la mujer no debería sentir gozo al tener sexo con algo «vulgar» o poco atractivo.

Desde pequeños a los hombres se les enseña que una vagina, unos senos y unas nalgas son deseables, atractivos y preciosos de tener. Se les enseña a idolatrar el cuerpo femenino a buscarlo y a probar su masculinidad por medio de él. Por eso los hombres buscan el sexo, lo quieren, pagan por él, sufren por el. En cambio a las mujeres se nos enseña que una verga, unas nalgas y unas piernas varoniles son sucias, peludas, apestosas, desagradables, dañinas, vulgares y grotescas… ¿en cuántos foros han visto a hombres preguntar si su primera vez les va a doler?

Esta forma de pensar afecta todas muchas áreas de nuestra vida:

Como –supuestamente- las mujeres tenemos que ser bellas, deseables y atractivas somos presionadas a cumplir con los estándares de belleza que nos son impuestos. Lo cual es sinceramente nazi y descabellado, porque nadie puede cumplirlos a cabalidad. Como consecuencia muchas mujeres bellas y atractivas sufren viendo lo «imperfectas» que son. Sin embargo, aún las mujeres que son consideradas «feas» deben cuidar como se visten, evitar que los hombres se propasen, ser decorosas, castas y pueden ser insultadas sexualmente en la calle, porque el simple hecho de ser mujer las sensualiza. Es algo que me consta. En cambio los hombres no deben preocuparse por su apariencia, porque –en teoría- al mundo no le importa, ya que de entrada saben que no son deseables.


De hecho me viene a la mente y me parece interesante como las modelos femeninas son consideradas –por muchas mujeres- como referentes o ideales de lo que debería ser una mujer. En cambio los modelos masculinos –hombres bellos- son considerados afeminados o personas raras a los que los hombres «normales» no ven como ejemplos a seguir, sino más bien se guían por luchadores, deportistas y demás personajes que no necesariamente son «bellos»

Sensualizar solamente por el género es completamente injusto, porque priva al hombre del placer de ser deseado o considerado sensual. Es más, priva a la mujer de desear un cuerpo masculino por sí mismo –sin contar sentimientos, ideales…- 

Hay hombres con serios sentimientos de inferioridad por el simple hecho de no sentirse cómodos consigo mismos. Y no hablo de si son bellos o no. Sino de creer que su cuerpo es como la sociedad piensa que es: sucio, desagradable y vulgar. Si en una fiesta una mujer enseña sus pechos probablemente reciba encomio, aplausos y alaridos de placer (aunque probablemente después vaya a ser considerada una puta); si en una fiesta un hombre exhibe su verga lo más seguro es que espante a unos cuantos, lo tachen de pervertido, urgido o incluso llamen a la policía.

Si buscamos en Internet las palabras «orgasmo», «placer» o «sensual» aparecerán cientos de imágenes de mujeres gimiendo, mostrando sus cuerpos desnudos o con miradas provocativas…y casi ningún hombre: no hay penes erectos o deliciosas explosiones de gozo. Y no debería ser así. Es enfermo y está mal. Porque un hombre tiene todo de derecho de ser admirado y deseado. Yo como mujer tengo todo el derecho a sentirme excitada ante la vista de una espalda, un trasero o una verga.

No se confundan, no digo que un hombre tenga que ser tal o cual para ser deseable. Simplemente de la misma manera que una mujer…digamos, con unos kilos de más, sin mucho busto –inserte cualquier otra característica supuestamente no tan bella- puede ser deseada y considerada sensual; de la misma manera un hombre que no necesariamente cumpla con el requisito de ser bello pueda ser considerado sensual.

Porque ser bello no tiene nada que ver con ser sensual o disfrutar del sexo.

Este post no es sobre lo que se necesita para ser un hombre bello o lo que significa ser apuesto. No. Ni siquiera es sobre el derecho a ser deseado. Es sobre el HECHO de que el cuerpo masculino –como idea, en general, idílicamente y en cada hombre- es igual de sensual que el cuerpo femenino.

29 junio 2011

Los animales como son: asesinos, xenófobos, violentos. Una patada a la versión Disney del Reino Animal.

Si me conocen un poco o han leído alguno de los posts que he escrito sobre el tema, sabrán que me encantan los animales. Mi gusto por ellos no se limita a decir «que bonito animalito» y ya: vivo con 5 de ellos y toda mi vida he tratado de hacer que las personas a mi alrededor reflexionen sobre la manera como ven a los animales y su relación con los humanos. Amo a los animales. No solamente los que viven conmigo, sino todos ellos: salvajes, callejeros, mascotas, extraños y comunes. Me apasionan y me hacen feliz con solo existir.

La exposición de ideas que prosigue a estas líneas es el producto de varios días de disertación y de confrontar, moldear y cuestionar algunas de mis propias ideas y actitudes. Después de meditarlo puedo decir con toda seguridad que aceptar esta forma de pensar no merma en ningún modo el cariño y aprecio que tengo por mis –por decirlo de alguna manera- animalitos y/o los demás seres vivos. Los sigo amando tanto como siempre, aunque creo que de una manera más realista y centrada. Dicho esto, prosigo.

Actualmente, una de las formas más comunes de propagación de la información y la desinformación es el tecnológicamente avanzado «de boca en boca» que ha mutado en una especie de «de teclado en teclado», «de mail en mail»…Ciertamente tiene sus bondades, pero como todo lo que es usable por el humano, también es por medio de estos sistemas de comunicación como se propagan datos erróneos, mitos y verdaderas tomaduras de pelo: la tecnología avanza, el hombre no.

¿Qué tiene todo esto que ver con los animales?

Si mezclamos la desinformación y la tendencia humana a propagar mitos y verdades a medias con el fanatismo lo que tenemos son videos sobre perros «anarquistas» o gatos que dan «masaje cardíaco» a sus amigos-gato moribundos, presentaciones en Power Point que nos hacen reflexionar sobre el «increíble ejemplo de amor eterno» que nos dan las cigüeñas y comentarios como este que vi hoy en Facebook:

« ¿Qué es la belleza?, ¿acaso los animales juzgan a sus iguales? La belleza es algo que los humanos inventamos. A los animales no les importa la belleza»

Y es cuando -de verdad- no puedo, no puedo, no puedo soportarlo más. No puedo soportar que se digan tantas ridiculeces de manera tan campante; incluso cuando, en teoría, son cosas que concuerdan con mi manera de pensar y mi amor a los animales.

Tengo que aceptar que supuso de mi parte un gran esfuerzo concebir este post, porque es más fácil no mirar ni reflexionar y decir «aww sí, que bonitos los animales» y seguir aceptando la versión linda de las cosas. Es más fácil ignorar la realidad porque son actitudes en las que yo misma he caído y escribir esto requiere que me haga una gran crítica a mí misma.

He llegado a la conclusión de que la forma en como los humanos vemos a los animales casi siempre es sumamente polarizada y fanática: están las personas que los tratan como bienes de consumo, objetos o como si fueran inferiores a nosotros y están las personas que los aman y crean mitos como los anteriormente mencionados. Mientras escribía esto, pensé en todos mis conocidos y las personas a las que pude colocar en un término medio fueron un porcentaje menor.

La triste verdad es que las personas que amamos a los animales hemos creado un mundo de fantasía donde los animales representan todo lo que queramos, pero poco de lo que realmente son. Y como una persona amante de la ciencia y la verdad no puedo soportar vivir pensando de esa manera.

Por mucho que los idealicemos, los animales no son –al igual que los humanos, recordemos que solamente somos una especie animal más, no una suerte de dioses superiores a todo otro ser viviente- como los pintamos. Y al decir esto hablo tanto de los animales salvajes como de las mascotas.

Parte del problema tiene que ver con que constantemente ignoramos el hecho de que los humanos somos animales, entonces –ya sea positiva o negativamente- nos consideramos como algo «aparte»: los animales son inferiores (para las personas comunes) o son ideales (para los amantes de los animales) nunca una forma de vida de un nivel semejante al nuestro.

Tendemos a atribuir nuestras virtudes y vicios a lo que llamamos «mente humana» o «humanidad» en vez de tratar de descifrar que procesos evolutivos y necesidades ecológicas pudiesen originar tal o cual comportamiento. Es así como la guerra, la envidia, los celos entre otras actitudes indeseables se toman como «cosa de humanos» inventos de la «inteligencia humana» que no se repiten en el mundo animal, porque ellos son «puros» y son motivados por el «simple» instinto.

La verdad es que ni ellos son tan «buenos» ni nosotros tan «inteligentes». Aún sin darnos cuenta, gran parte de nuestra conducta, acciones y pensamientos son dictados, dirigidos y originados por el puro instinto, porque somos animales. La inteligencia no es excluyente del instinto. Desarrollamos inteligencia, pero eso no significa que nuestra vida no sea dirigida por el instinto.

Nuestro cerebro es una combinación de factores ambientales a lo largo de miles de años que propiciaron su increíble desarrollo (y sus ventajas, lenguaje hablado, razonamiento abstracto…), de tal manera, que no es imposible que de presentarse las condiciones propicias para otra especie, esta también desarrollaría una inteligencia parecida o igual a la nuestra.



Si vemos objetivamente el reino animal –incluidos nosotros- podremos ver que muchos comportamientos «dañinos» tienen un trasfondo y una justificación evolutiva. Es así como varias acciones «grotescas» se repiten en varias especies y son técnicas exitosas de supervivencia, reproducción y confort.

La lucha de clases, infanticidio, hurto, violación, genocidio, xenofobia, represión, violencia, asesinato, canibalismo, envidias, rencor, exclusión de miembros débiles o indeseables, juzgar a los otros por su apariencia…no son conductas exclusivas o fueron creadas por «la sociedad humana». Son patrones de conducta que encontramos fácilmente en los animales y que a través de los milenios han sobrevivido y facilitado la reproducción, alimentación y vida de muchas especies.

Lo cierto es que los animales no son unos santos y en nombre de la propagación de genes, conseguir un estatus alto en la sociedad en la que viven y sobrevivir llegan a hacer cosas bastante feas de las que a veces no sabemos –o no queremos enterarnos-. Justamente como los humanos hacemos.

Son muchísimas (no quiero decir que «todas», porque no estoy segura de eso) las especies que hacen cosas que los humanos creemos vicios únicos de nuestra especie, aunque suele ser más perceptible en los las especies de grandes simios (simios antropoides o familia hominidae) debido a sus acusadas características antropomórficas. Los ejemplos que muestro a continuación son mayormente de simios porque es sobre estos animales de quienes más he leído. Como sea, cuando sea prudente y pueda citar ejemplos de otras especies lo haré.

  • Infanticidio
Cuando una mujer abandona a sus hijos, aborta o se deshace de un bebé es bastante común escuchar o leer comentarios como que «ni los animales hacen eso»o que «los animales tienen más instinto maternal»que esa persona. Curiosamente es muy raro escuchar que alguien diga eso de un padre que abandona a una mujer embarazada de él o a su familia.

Si bien en la naturaleza salvaje hay cientos ejemplos de madres y padres devotos que muchas veces sacrifican su vida por proteger a su progenie, también es cierto que muchos animales abandonan o asesinan a sus hijos sin pensarlo.

Las hembras –por ejemplo de gatos y perros- lo hacen cuando paren una camada numerosa y no tienen los recursos para ayudar a todas las crías a sobrevivir; a veces no solo los matan sino que, en aras de no desperdiciar nada, devoran o dan de comer los cuerpos de las crías muertas a sus crías sobrevivientes. Algunas hembras de simio (chimpancés y gorilas) no matan directamente a sus crías, pero si se ven amenazadas por un macho fuerte y violento muchas veces dejarán que el macho mate a su cría –que no soportaría ataques constantes del macho en cuestión- para aparearse con él y tener crías que tienen más probabilidades de ser agresivas y sobrevivir en el futuro.

En cuanto a los machos, es una práctica común en muchos mamíferos (leones, simios) que viven en jerarquías patriarcales cuando un nuevo macho consigue dominar a una población de hembras, mata a todas las crías, de manera que las hembras entren en celo nuevamente y producir descendencia propia.

  • Lucha de clases.
Por siglos el hombre a soñado con una comunidad donde todo sea de todos y vivamos entre los humanos como iguales y muchos incluso dicen que sería la forma más natural de vivir, sin detenerse a pensar que son poquísimas las especies que conviven de manera pacífica y en un entorno de igualdad.

Muchos animales (simios, hipopótamos, leones) viven en sociedades regidas por una jerarquía donde el más débil tiene menos privilegios (comida, sexo, protección) y los miembros con rango más alto pueden tomar lo quieran, como quieran, cuando quieran y con el mínimo de esfuerzo.

Sin mencionar que para los animales no existe algo como «igualdad» si hay oportunidad de subir en la escala social y eso conlleva causar prejuicio a otro individuo eso no importa. Ante todo se impone el egoísmo de propagar sus genes y procurar bienestar para el propio individuo y su descendencia. Aunque parezca crudo, el éxito reproductivo es lo más importante.

  • Genocidio, represión, xenofobia, violencia.
Este es de mis ejemplos favoritos, porque es del que más he escuchado comparaciones y mitos sobre el reino animal. Siempre que escucho de guerras, peleas, noticias violentas o racismo saltan a la vista comentarios como que «deberíamos aprender de los animales» o que «somos la única especie que mata por poder y dinero» Nada más alejado de la realidad.

Los animales no conocen lo que nosotros llamamos «tolerancia». La mayoría de los animales que viven en grupos jerárquicos (simios, leones, lobos, cocodrilos) dominados por machos son extremadamente xenófobos y atacaran, perseguirán y mataran a cualquier otro grupo que amenace no solo su fuente de alimento o hábitat, sino su jerarquía. En algunos chimpancés se ha visto como algunos machos de alto rango se aliaban con sus subordinados para perseguir y matar (incluso durante semanas) a grupos de simios extraños al clan.

Por razones parecidas algunos animales (simios, perros, lobos) pueden maltratar, acosar y torturar a otros miembros de su mismo grupo para mantenerlos subordinados. Y no hablo de unos cuantos golpes preventivos, sino de acoso sistemático con tal de reprimir al individuo en cuestión.

Algunas simias antropoides son capaces de matar a las crías de hembras del mismo clan si ellas suponen un riesgo para las propias o si creen que ellas podrían amenazar su estatus social o el de su propia cría en un futuro.

  • Exclusión de los «feos».
Esto es en parte respuesta al comentario sobre la belleza que cité al principio del post.

Entre los animales (aves en general y todas aquellas especies donde se hagan rituales de demostración o presenten dimorfismo sexual) , la mejor manera de elegir si una pareja apta para reproducirse muchas veces es mediante signos físicos externos (quien es más colorido, más fuerte, más rápido, más hábil) y para los individuos menos atractivos es más difícil encontrar pareja, de tal manera que no es extraño que algunos de ellos no encuentren pareja durante largos periodos (o incluso de por vida) y sean excluidos y rechazados. Esto se debe a que no cuentan con genes favorables y sus posibles parejas ven como indeseables para la siguiente generación los rasgos poco atractivos con que ellos cuentan.

Y esos son simplemente algunos ejemplos de entre tantos que se encuentran en el mundo animal.

No apoyo ni digo que esté bien en los humanos ninguna de las práctica anteriores. Simplemente que no son nada «antinatural» como a veces queremos pensar. ¿Cuál es la diferencia entre una madre que aborta porque no tiene los medio para mantener un bebé y las hembras que matan algunas de sus crías para que las demás sobrevivan?, ¿realmente es tan diferente iniciar una guerra por poder y dinero de lo que hacen los monos con clanes diferentes al suyo para mantener su estatus social?

Lo cierto es que nuestra inteligencia nos concede ventajas como el poder razonar y encontrar soluciones distintas a la violencia y el asesinato para distintos problemas (como la adopción y la diplomacia), pero eso no quita el hecho de que es algo completamente natural.

Y me doy cuenta que el problema es que queremos asociar la palabra «natural» con «bueno» a como de lugar. Sin siquiera detenernos a pensar en lo hostil, impredecible y violento que es el mundo «natural»

Ciertamente los animales hacen cosas sorprendentes y maravillosas. También es cierto que es muy difícil no otorgarles un significado simbólico a ciertas actitudes que vemos en ellos, pero no es lo único que son y como todo en la vida, tienen su «lado oscuro».

Eso sin contar que aun perteneciendo a una especie en particular, los animales son individuos diferentes -como nosotros- con capacidades distintas. Así como entre los humanos hay personas más rápidas, delgadas, fuertes, inteligentes, bondadosas, tímidas…entre los animales hay individuos excepcionales, que –aunque no sepamos bien porque- realizan hazañas y proezas asombrosas: como ovejas que adoptan bebés elefantes, gatas que entran una y otra vez a una casa en llamas para salvar a todos su gatitos, leones que juegan con gatos, perros que adoptan gatos. No son cosas de todos los días y no todos los animales –aún de la misma especie- harían lo mismo. Así como no todo mundo devolvería un maletín con un millón de dólares que se encuentre por la calle.

Aunque perpetrar sus genes sea el fin máximo de toda especie e individuo, también es cierto que muchas especies –sobre todos los mamíferos y aves- son capaces de «sentir» estímulos y tener respuestas muy similares a las humanas. Muchos animales viven el duelo de perder a un compañero o cría, se alegran, juegan, se enojan. Pero eso no quita el hecho de que pueden hacer un montón de cosas horribles, peligrosas y violentas.

No es ni bueno, ni malo, simplemente es. No pretendo esparcir miedo, odio o repulsión hacia algo que quiero tanto, simplemente no me agrada la versión Disney del mundo animal en la que queremos creer. Como menciono al principio del post. Toda esta racionalización no demerita de ninguna manera lo que siento por los animales. Me doy cuenta que no los amo por «tiernos», «buenos», «leales» o ninguno de los adjetivos que nos gusta colgarles, sino porque son majestuosos en todas sus maravillosas y excéntricas presentaciones.

Lecturas recomendadas, usadas o citadas indirectamente en el post:

1.- Desmond Morris. «El mono desnudo» que estudia al animal humano, justamente como se estudia a todos los demás animales. [A continuación dejo el link a un fragmento del libro que está relacionado con este post: Un estudio sobre los animales favoritos y menos favoritos de los niños y el porqué antropológico de estos gustos.] Y del mismo autor «El zoo humano» que analiza principalmente muchos de los vicios humanos y los comprara con los vicios que desarrollan los animales en cautividad.

2.- Carole Jahme. «Bellas y bestias. El papel de las mujeres en los estudios sobre primates» Donde se describen muchas de las conductas “maquiavélicas” de los simios antropoides

3.- José Enrique Campillo «La cadera de Eva» El rol de la mujer en la evolución humana; principalmente en el asombroso desarrollo del cerebro del homo sapiens.

24 junio 2011

Regios vs Chilangos.

Desde hace unos días he leído en varios blogs y en el muro de Facebook de algunos contactos posts y comentarios sobre el «eterno y siempre presente» desagrado mutuo entre regios (que proviene de Monterrey, México) y chilangos (originario del Distrito federal o Cd. de México).

Increíblemente los comentarios y posturas van desde el rencor personal, la ignorancia heredada a la xenofobia y el verdadero odio. Muy pocas personas se mantienen –inteligentemente- neutrales y ven las cosas como realmente son: a diario personas de todos los estados convivimos pacíficamente; hay poquísimas personas cuyas familias hayan estado en un solo estado de la República durante muchas generaciones y aunque así fuera, eso no nos hace ni mejores ni peores.

Ciertamente en algunas regiones del país –no nada más en Monterrey y el DF- algunas costumbres, tradiciones, formas y modos son más palpables que en otros estados, pero no son más que generalizaciones. En Monterrey no todas las personas son «trabajadoras y emprendedoras» y mucho menos todos son «codos (tacaños) y engreídos». De igual manera es imposible que en Distrito Federal todos sean «cultos y respetuosos con las tradiciones» o, como los pintan, «groseros y racistas».

En todo el mundo, en cada lugar, desde siempre ha habido personas de todo tipo de carácter y valores. Hablando específicamente de Monterrey y Cd. de México, cada una tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Una de las cosas que más pena ajena me da, es cuando leo o escucho a alguien decir que tal o cual ciudad/región/pueblo de dónde esa personas proviene es «la mejor de todos/as». Me da lástima ver personas que tienen la mente tan pequeña que no se permiten ver lo que hay más allá de su ranchito.

Yo he visitado muchos estados de la república y de EUA. Todos los pueblos y ciudades tienen puntos elogiables, pero también en todos lados hay personas flojas, rateras, deshonestas, sucias, violentas, corruptas…simplemente no se puede decir que un lugar sea mejor o peor que otro.

Es cierto que algunas ciudades tienen ciertos aspectos –tanto negativos como positivos- más marcados que otros, pero simpre, SIEMPRE, es una generalización. Hasta en la ciudad más trabajadora –como supuestamente es Monterrey- hay holgazanes.

Personalmente, a pesar de haber vivido más de la mitad de mi vida en Monterrey (por costumbre, soy regia) me encanta, que digo me encanta, AMO el Distrito Federal. Tengo muchos amigos por allá y las cuatro veces que he ido me he traído muy buenas experiencias. Igual mi ciudad me encanta. Y muchas otras del país.

No soy ingenua ni me ciego a las faltas o defectos de las personas. Ciertamente hay muchas cosas que me desaradan de la cultura en Monterrey, en Cd. de México, en Verazcruz, en Chiapas…pero no puedo ir a decir que tal o cual ciudad está llena de pendejos, nada más por que hubiese tenido una mala experiencia con algun(os) de sus habitantes. Y no puedo porque en todas esas ciudades he conocido personas, costumbres y modos encantadores.

No hay nada peor que no ser capaz de ver los defectos de uno mismo –como persona o como habitante de una ciudad- Es cierto que muchos regios son engreídos, agringados y doblemoralistas; pero NO TODOS lo son y hay de ese tipo de personas en todo México. Puede ser cierto que muchos chilangos sean flojos, groseros y corruptos, pero NO TODOS lo son y hay de ese tipo de personas en todo México.

Dejemos de ser tan cerrados de mente, tan territoriales y sobre todo, tan rancheros como para pensar que nada más en nuestro pedacito de tierra brilla el sol y todo lo demás es erróneo e indeseable.

13 junio 2011

«Puta» es un insulto.


Así de simple. Es un insulto. El significado de la palabra a través del tiempo y el imaginario social no es nada difícil de descifrar: «puta» es sinónimo de «prostituta», a veces por extensión se utilizada en casos donde el sexo no está involucrado en sí, pero siempre es usado como un insulto.

Están los casos cuando uno dice «puta» en un contexto coordial -amigos, conocidos, "en confianza"- y tiene un efecto no negativo, pero eso pasa exactamente con todos los demás insultos. De la misma manera que no surte el mismo efecto decirle «Pinche pendejo» a un desconocido que a un amigo, decirle «Puta» a una perfecta extraña es distinto que decírselo a -por ejemplo- tu hermana, pero eso es harina de otro costal. El punto es que «puta» es y siempre ha sido un insulto.

¿A qué viene todo esto? Este domingo se llevó a cabo en México la denominada «Marcha de las putas» movilización que «busca dejar en claro que las mujeres no son responsables de la violencia sexual ni agresiones por su forma de vestir, el lugar o la compañía, entre otros aspectos que se siguen empleando para justificar lo injustificable»

De entrada, como víctima de abuso sexual, violación y humillación machista en las calles estoy completamente convencida de que nunca, nada, bajo ninguna circunstancia justifica este tipo(o cualquier otro) de agresión. Los únicos responsables de la agresión son los agresores. Si la marcha hubiese sido solamente eso, hubiera asistido con gusto.

Con lo que nunca he estado de acuerdo y nunca apoyaré, es el querer "cambiar" el significado insultante de la palabra «puta»: el invento de un supuesto "orgullo de puta(slut pride)", el llamarse a una misma «una puta».


Veamos: Una «dama» es una mujer digna. Una dama puede [o debería poder] disfrutar del sexo, cambiar de pareja, vestir como le venga en gana, aprender, conocer y explorar su sexualidad SIN dejar de ser una mujer digna (una dama). «Puta» es sinónimo de prostituta y en otros contextos un insulto, por tanto, debería aplicarse individualmente a: 1)una prostituta, 2) cualquier otra mujer de nuestro desagrado justamente como aplicaríamos otros insultos como «pendeja», «imbécil», «estúpida»...

Estoy harta de que, tal vez en un intento de erradicar la discriminación hacia que una mujer sea sexualmente abierta, caigamos en laberínticos juegos de palabras que al final dejan a la mujer sujeta a las cadenas a las que siempre ha estado encadenada. El aceptarnos a nosotras mismas como «putas» no va cambiar el significado de la palabra: es, siempre ha sido y siempre será un insulto. El llamarnos a nosotras mismas «putas» es restarnos la dignidad que como damas nos merecemos. El sexo no me hace una puta, me hace una dama sexualmente activa y libre. 

Según la psicología social del lenguaje es más fácil añadirle un significado a una palabra [«Dama» incluyendo a toda mujer y su sexualidad] que quitarle o cambiarle la definición [Dejar de usar «puta» como un insulto], ya que el significado de una palabra está formado por los siglos de cultura que tiene adentro, la cual es acumulable, pero difícilmente sustraíble. 

No nos hagamos tontos: todos usamos insultos contra muchas personas y eso está bien. Es humano. Incluso está bien sentir aversión hacia un grupo de gente en específico (la gente que fuma, gays, nerds -o en mi caso- personas que tienen operaciones estéticas) lo que no está bien es iniciar campañas públicas de odio instigación o represión. Así como yo tengo derecho de sentir aversión por alguien o un grupo, esa persona o grupo tiene derecho a existir, convivir y ocupar el mismo mundo que yo, tiene derecho a expresar sus opiniones y sus aversiones. Entonces, todos tenemos derecho a llamar a quién sea «puta», «pendejo»...individualmente y nunca de manera sistemática o represiva. Vivir y dejar vivir. ¿Que es un pendejo?...pues déjalo que sea pendejo, ¿que es una puta?...pues déjala que sea una puta.

«Puta» es como cualquier otro insulto lo podemos y lo vamos a seguir usando, pero nunca, nunca, nunca va a dejar de ser un insulto y nunca tendrá una connotación positiva. Mujeres: dejemos de insultarnos a nosotras mismas por razones que no deberíamos hacerlo (llamar a alguien «puta» por disfrutar del sexo y no como sinónimo -real o metafórico- de «prostituta»)

Yo vivo mi sexualidad libre y plenamente. Eso no me quita dignidad (decencia), no me hace menos dama ni significa humillarme, gozar el sexo NO me convierte en puta. Al contrario, al vivir sin tapujos mi sexualidad, completo una parte de mí como mujer y eso me hace MÁS dama.

Me suscribo al «NO, significa NO». Pero, señores: eso no fue una «Marcha de las putas», fue una marcha de damas.

[Anteriormente había publicado algo relacionado al tema de este post «Damas y putas»; sírvanse leer ese post para ampliar los comentarios que aquí muestro. El final de este post es una variación del que muestro en el anterior.]

[Y como aclaración: no veo nada de malo en el ejercicio de la prostitución (pagar por/comprar sexo) y el oficio de las putas. En este post me refiero a la palabra «puta» en su sentido insultante, dirigido a una mujer que no es prostituta. Lo que deberíamos cambiar es la serie de vicios que rondan la prostitución: la trata de humanos, esclavitud, transmisión de ETS...

07 junio 2011

Siguiendo el XXI Encuentro Estatal de Teatro.- Reseña: "La habitación"


El día de ayer continué asistiendo a las funciones presentadas durante el Encuentro Estatal de Teatro. Las obras que vi fueron «La habitación» y «Amigas desgraciadas». La primera es la obra que les reseñaré a continuación, la segunda...si es posible, intentaré olvidar que la vi.

«La Habitación» es una producción del Grupo Teatral Fatum. La obra fue escrita por Bárbara Colio y ganadora del Premio Estatal de Literatura 2002 de Baja California. Cuenta con las actuaciones de Candelario Fermín (Él), Pamela Leal (Ella), Abigail Martínez (La de las llaves) y Roberto Cázares (El guardia). «La habitación» nos presenta las vivencias de cuatro personajes, que aunque parecen circunstancialmente relacionados, en principio sus historias nos parecen inconectas. Un hombre y una mujer en lo que parece ser una relación llena de obsesión, dependencia y falta de comunicación, la gerente y el guardia de un supermercado.

El ritmo de la obra es extrañamente rápido y la verdad es que el espectador tarda unos minutos en acostumbrarse y "captar" de que va la obra. Ciertamente esa misma confusión es necesaria para el tema de la obra, pero tal vez a la dirección le faltó integrar bien los elementos para que, desde un inicio, el espectador se sintiera parte de la puesta en escena.

En la sinopsis de la obra que se muestra en el folleto informativo del Encuentro se decía -a modo de presentación- que ésta presentaba «un hecho del cual todos participamos, pero nos empeñamos en no reconocer, o bien, le restamos importancia: estamos perdiendo nuestra humanidad. La comunicación y las interacciones con los otros resultan más satisfactorias mientras mayor distancia marquemos, en tanto podamos evitar mirar a los ojos a quien tenemos enfrente» Por raro que pudiese parecer -e inesperado- eso de «evitar mirar a los ojos» se lo tomaron muy en serio.

Resulta chocante -en el buen sentido- cuando, después de algunos minutos de comenzada la obra, el espectador se da cuenta que ninguno de los personajes está hablándole directamente a alguien. El resultado son "diálogos" o monólogos simultáneos en donde nadie está escuchando y todos le hablan -como comúnmente se dice- a la pared. Si bien es cierto que en algunos momentos es difícil seguir el hilo o entender de qué diablos se está hablando, el conjunto es especial e impactante. Sobre todo en el momento en que el auditorio se da cuenta que es parte de la confusión de los personajes.

Desgraciadamente la calidad de las actuaciones fue muy variable, había momentos muy bien logrados -sobre todo las escenas con Pamela Leal- y otros momentos que rayaban en la parodia y se veían plásticos o carentes de emoción, falsos e inconexos. En su totalidad, el trabajo de los actores fue bastante mediano y la obra salió a flote gracias a la increíble atmósfera que brindó la iluminación y el detalle de no mirarse a los ojos.

A propósito de la iluminación, es notable el trabajo de Raúl Escalona, ya que en todo momento las luces crearon diversos ambientes -asfixiantes, hasta cierto punto- que integraron al auditorio con lo que asaba en escena. Gracias a estos interesantes cambio de iluminación -que iban desde una luz totalmente clara a algo totalmente enrojecido- se facilitó bastante el que los personajes expresaran e irradiaran sus diversos estados y aumentó la intensidad de muchos parlamentos.

La escenografía era muy, muy simple -lo cual no necesariamente tiene que ser malo- y la musicalización no fue muy notable, pasó sin pena ni gloria.


La obra en sí no es mala, la literalidad con que se tomaron el tema de la fata de comunicación y el distanciamiento entre las personas fue notorio y una buena sorpresa. Las atmósferas logradas, diversos sentimientos y algunas escenas fueron muy buenas. Sin embargo, la tibieza en las actuaciones y el ritmo confuso del desarrollo hicieron que, al final, la obra no brillara en escena.


Las presentaciones teatrales dentro del marco del Encuentro Estatal de Teatro continuarán hasta el 11 de junio. Más información en el post que escribí sobre el evento donde también encontrarán los horarios en que se presentarán las obras y el enlace a la página oficial del Encuentro.

06 junio 2011

Siguiendo el XXI Encuentro Estatal de Teatro.- Reseña: "PD. No te suicides"


El pasado viernes comenzaron las puestas en escena de las 25 obras que participan en la edición de este año del Encuentro Estatal de Teatro. La primera obra en ser presentada fue «Dolores o la felicidad», dirigida por Gerardo Valdez; al igual que en años anteriores, la primera presentación fue en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad.

Por cuestiones de horarios y algunos compromisos que tenía -además algunos obras no me llamaron la atención- fue hasta ayer domingo cuando por fin asistí a ver «PD. No te suicides» y con ella inicié mi asistencia al evento.

«PD. No te suicides» es presentada por Mosqueteros Teatro, bajo la dirección de Jannett Juárez. La obra es protagonizada por Luis Guerrero (Héctor) y Elizabeth Ayala (Ana) y nos cuenta «la historia de Héctor, un joven desconcertado que no desea ningún compromiso con la vida y trata de vivirla sin complicaciones. A Héctor parece no afectarle nada: su mundo afectivo gira en una bruma con excepción de su amiga Ana quien, en un acto de afecto, lo invita a participar en una obra de teatro semejante a su vida»1


Al mismo tiempo que lidia con su existencia y trata de entender su soledad, Héctor debe intentar convivir con su madre alcohólica, quien vive atormentada por el miedo de que su hijo se suicide -así como hizo su esposo años atrás-. Al mundo de Héctor se suma su "amigo" un mujeriego empedernido que no hace más que insultarlo y aprovecharse de el. El título de la obra hace referencia a la carta que el abuelo de Héctor le dejó al momento de morir y dejarlo como único heredero. En ella el abuelo -además de confirmarle lo mucho que lo odió- le escribe a Héctor, al final de la misiva: «PD. No te suicides»


La obra se queda a medias y cae en el absurdo y la sobre-actuación. Desde un principio el tema de la obra se nos ofrece tentador, complejo y se da a desear. La trama, aunque a veces llega a caer en ciertos parajes conocidos y hasta obvios, es buena y da mucho material para explotar, sin embargo, la puesta en escena en conjunto le queda bastante baja a las expectativas. No es un desastre, ni de cerca, pero durante el transcurso de la presentación se dejan avistar varios elementos que por separado muestran gran talento y una buena idea de fondo, pero a la hora de amalgamarlo se hizo de la manera incorrecta.

Ciertamente el discurso es, aunque no original, interesante y en varias ocasiones se muestran comentarios, ideas y reflexiones bastante certeras e inteligentes sobre tópicos como la soledad, las relaciones de pareja y padre-hijo; pero al final de cuentas la forma de parodia en la cual nos es presentado el argumento le resta -si no es que quita del todo - peso al discurso que se nos ofrece. Aún tomando en cuenta que se trata de una comedia, la presentación se siente totalmente sobre-actuada e incluso ridícula. Es hasta cierto punto frustrarte ver que el tono de comedia innecesario hace que tres o cuatro momentos emotivos, fuertes, argumentalmente trascendentes y de los mejores de la obra se pierdan entre las risas inoportunas del público.

Cuando digo «risas inoportunas del público» me refiero a esas que, debido al tono de las escenas inmediatamente anteriores, se siguen y presentan en momentos en los que la obra necesitaba de atención, seriedad e incluso meditación. De esas veces que, como tienes todo el rato riéndote, terminas soltando la carcajada por todo y en todo momento, sea o no necesario.

En cuanto a las actuaciones, nadie destacó salvo por la importancia de su personaje. Aunque Luis Guerrero es bastante carismático, su presentación se vio algo desabrida y casi sin matices. Es interesante que, aunque el papel de la madre de Héctor estaba muy mal construido y no escapó del sinsentido de la sobre-actuación, Vicky de la Piedra dejó entrever talento, carisma y se nota «un no sé qué» que es interesante de ver: espero verla en alguna otro trabajo y pronto.

La escenografía estaba conformada por muebles comunes, sin embargo contaba con un buen nivel de detalle y estaba perfectamente acomodada. La distribución de los elementos creaba construcciones visuales armoniosas. Algo que se mostró bien trabajado fue el trazo de los movimientos que hacían los actores quienes fluían libremente y bien coordinados. La iluminación era correcta, agradable y adecuada al momento, aunque no muy memorable. La musicalización fue simpática, aunque en momentos sosa y distractora.


La producción contaba con una buena historia y un trasfondo interesante, sin embargo la sobre-actuación, la parodia y la inverosimilitud de algunas escenas la despojaron de mucho mérito y le restaron contundencia a su mensaje, dejándola como una parodia bastante olvidable.


Las fotos fueron tomadas por mí. Clic para ver en grande. Pueden encontrar más fotografías de la puesta en escena en la fan page en Facebook del blog

Las presentaciones teatrales dentro del marco del Encuentro Estatal de Teatro continuarán hasta el 11 de junio. Más información en el post que escribí sobre el evento donde también encontrarán los horarios en que se presentarán las obras y el enlace a la página oficial del Encuentro.

1.- Sinopsis tomada del folleto informativo del Encuentro.