27 agosto 2012

Nuevo blog.

Como ya lo saben, este blog ha sido oficialmente clausurado, por lo que no actualizaré más (las razones, en este otro post.), pero si así lo desean, pueden seguir leyéndome en mi nuevo blog: «Cuando despertó, el humano seguía allí» y pueden suscribirse a la fanpage en facebook. Saludos.

24 agosto 2012

Final de un viaje

Empecé este blog en 2007, yo tenía 16 añitos, vivía con mi familia y pues no había mucho más, era la típica carajita rockera y mamoncilla que va por la vida haciendo dizque desmanes y preocupándose de poco. Desde entonces muchas cosas han pasado y a veces hasta me es increíble conciliar que soy esa misma personas, leo algunas cosas que ponía por acá y me siento como si leyera sobre una chica que no fui yo.

El blog me ha dado nada más que buenas cosas, me permitió expresarme y dejar registro de cosas que sentía y necesitaba decir, expresar mis gustos, mis ideas, pero sobre todo, conocer personas: aquí conocí a mi pareja actual, a la mujer que no me parió, pero como si sí y a innumerables amigos, conocidos y contactos, personas interesantes que han enriquecido mi vida de muchas maneras que nunca esperé.

Como quizá se dieron cuenta, el blog siempre ha tenido altibajos en cuanto a la frecuencia de publicación, pero desde 2011 se redujo muy drásticamente y este año es prácticamente nula. Hay una razones para ello.

Una de ellas es que las redes sociales me han brindado un escaparate más directo de comunicación y dispersión de las ideas. Otra es que ya no me siento identificada con la identidad que me movió a crear este espacio y aunque he cambiado el tono y temas de los que escribo, no siento el mismo sentimiento apelante de venir acá y expresarme así nomás. Una tercera, es que -sinceramente- la URL del sitio es de lo más cutre y no puedo cambiarlo sin echar a perder cientos de links, perder referencias, y tener que darlo de alta de nuevo en todos los motores de búsqueda. Una más es que, quizá por lo que menciono en el punto dos, siento que venir acá es extender y cargar con partes de mi vida de las que ya estoy lista para desechar, no todas ellas malas, claro, sino simplemente ya no adecuadas.

Por las razones anteriores y porque me ha pasado ya varias veces, necesitar escribir algo y no sentirme a gusto de hacerlo aquí, he decidido "clausurar" este blog. No será eliminado, ya que genera visitas en posts atrasados y sobre todo en posts que pueden estar siéndole útiles a terceros, pero no actualizaré más por acá.

A todas las personas que se tomaron algo de su tiempo y vinieron a acá en algún momento a leer algo que yo escribía, a los que gastaron un momento y se tomaron la molesta de comentar, a los que han estado por acá conmigo desde el comienzo (ex-mamarrachos, un abrazo), a los que conocí aquí, a los que me topé después en personas y me saludaron, a los haters y trolls que en algún momento se dieron la vuelta, a los que difundieron y me consiguieron más lectores: MIL GRACIAS.

Estoy por comenzar un nuevo proyecto que aún no está definido al cien por ciento, pero pronto (hablo de hoy a mañana) lo estará y pondré aquí mismo (update a este post, post aparte y links en el blog) la información para que los que así lo deseen puedan continuar siguiéndome la pista de aquí en delante.

Este blog, y por ende los que me acompañaron en el viaje con él, mis queridos sonsacados, se quedan en un pedacito de mi memoria al lado de una gran sonrisa. Muchos ciaos.

Actualización: Si así lo desean, pueden seguir leyéndome en mi nuevo blog: «Cuando despertó, el humano seguía allí» y pueden suscribirse a la fanpage en facebook. Saludos.

13 junio 2012

El sexo ridículo y feliz.

Tengo un amigo que hace mucho me dijo: “El sexo (el acto en sí, el coito) es de las cosas más poco sensuales, más ridículas y graciosas de ver” y nunca entendí a ciencia cierta que era exactamente lo que quería decir. Y ahora lo hago.

El se refería a (independientemente de lo placentero que pueda ser, que lo es) lo ridículo que es ver lo que hacemos durante el sexo, las tonterías que decimos en el calor del momento, las poses imposibles y los cuerpos contorsionados. Mi amigo no lo decía de manera negativa, como tampoco lo hago yo: de hecho me parece algo gracioso y me hace feliz.

Los medios nos dan a entender que el sexo es algo completamente serio, depredativo, casi violento (y a veces lo es, pero no de manera inherente). Algo en que tenemos que lograr un excelente rendimiento y performance, algo que se tiene que hacer con cuidado de no estropear las cosas (lucir bien, ser sensuales, satisfacer al otro, hacer las cosas “bien”) y no me gusta esa forma de pensar.

Me gusta el sexo feliz, me hace feliz tener sexo, compartir y dar placer con otra(s) persona(s), a veces me río, y siempre me había parecido extraño que mis compañeros lo tomaran como una burla o se detuvieran y preguntaran “¿porqué te ríes?” siempre me pareció bastante obvio, después de todo, si uno está feliz, sonríe.

Sin embargo, ese mensaje que nos dan los medios de que el sexo es serious business convierte a la sonrisa en algo desterrado del acto. Si uno ríe durante el sexo es que se está burlando, está nervioso o pensando en el chiste que le contaron hace rato.

Después de casi tres años de relación de pareja con mi actual compañero, creo que hemos llegado a un nivel de intimidad (física, personal, sentimental y por supuesto sexual) en el que nos vamos deshaciendo de todos esos pequeños tabúes (en realidad no tenemos ningún gran tabú) o nos vamos dando cuenta que nos hemos deshecho de ellos hace algún rato, precisamente debido a esa familiaridad.

Y puedo reírme todo lo que quiera durante el sexo, sabiendo que él sabe que no es una burla, sino que expreso la felicidad que él me da…y claro, que me dan gracia las tonterías que hacemos: la torpeza que algunas veces tiene uno, las poses que se ven super hot en la mente, la foto o el video y en la realidad no lo son, los ruidos, las tonterías cachondas que dice uno, y los pequeños incidentes, las ocurrencias de último momento… y un montón de anécdotas que probablemente no le contaré a mis hijos, pero de las que siempre nos acordamos con una sonrisa.

28 marzo 2012

«El hombre llega hasta donde la mujer quiere»

Muchas personas rechazan autodenominarse feministas o la palabra les repele  porque piensan que es la creencia de que ser mujer es superior a ser hombre. De hecho es uno de los argumentos mas comunes contra el movimiento de equidad de género «Para que eliminas el machismo, si lo suplantas con el feminismo» y cosas por el estilo.

Yo uso estas palabras con mucha frecuencia, aunque también encuentro más descriptivo de mis ideas decir «anti-sexismo» o hablar de la «lucha contra el sexismo»

Aunque sin lugar a dudas a lo largo de la historia y el desarrollo de la vida en las sociedades patriarcales el sobajamiento a la mujer como género es innegable y ha derivado en degradaciones, discriminación y violencia verdaderamente marcados, lo cierto es que la existencia de una vida marcada por el sexismo resulta en discriminación e imposición de roles para todo el mundo: mujeres, hombres y personas de género (biológico o psicológico) indefinido, intermedio o distinto a los dos anteriores.

La lucha contra el sexismo va de lo obvio a lo sutil: del «no golpees o violes a una mujer, ella tiene tus mismos derechos» al montón de frases, acciones y mentalidades del imaginario social que pasamos por alto todos los días y que conforman la base misma del sexismo y que son incluso más urgentes e importantes; después de todo, no todos los hombres golpean a las mujeres…pero cuando comienzas a descubrir y luchar contra el sexismo desde su raíz es cuando encuentras comportamientos cada vez más inconcientes e intrínsecos a la sociedad misma.

Tengo unos cuantos días pensando en el tema, pero hoy casualmente escuché en el trabajo en la conversación de alguien cercano a mí la espantosa y lamentablemente conocida frase «El hombre llega hasta donde la mujer quiere» y me parece que es el perfecto ejemplo de estos tipos de sexismo: el doble (que afecta a ambos géneros) y el sutil (el que no es notable a simple vista y atañe a la idiosincrasia misma de la sociedad)