28 marzo 2012

«El hombre llega hasta donde la mujer quiere»

Muchas personas rechazan autodenominarse feministas o la palabra les repele  porque piensan que es la creencia de que ser mujer es superior a ser hombre. De hecho es uno de los argumentos mas comunes contra el movimiento de equidad de género «Para que eliminas el machismo, si lo suplantas con el feminismo» y cosas por el estilo.

Yo uso estas palabras con mucha frecuencia, aunque también encuentro más descriptivo de mis ideas decir «anti-sexismo» o hablar de la «lucha contra el sexismo»

Aunque sin lugar a dudas a lo largo de la historia y el desarrollo de la vida en las sociedades patriarcales el sobajamiento a la mujer como género es innegable y ha derivado en degradaciones, discriminación y violencia verdaderamente marcados, lo cierto es que la existencia de una vida marcada por el sexismo resulta en discriminación e imposición de roles para todo el mundo: mujeres, hombres y personas de género (biológico o psicológico) indefinido, intermedio o distinto a los dos anteriores.

La lucha contra el sexismo va de lo obvio a lo sutil: del «no golpees o violes a una mujer, ella tiene tus mismos derechos» al montón de frases, acciones y mentalidades del imaginario social que pasamos por alto todos los días y que conforman la base misma del sexismo y que son incluso más urgentes e importantes; después de todo, no todos los hombres golpean a las mujeres…pero cuando comienzas a descubrir y luchar contra el sexismo desde su raíz es cuando encuentras comportamientos cada vez más inconcientes e intrínsecos a la sociedad misma.

Tengo unos cuantos días pensando en el tema, pero hoy casualmente escuché en el trabajo en la conversación de alguien cercano a mí la espantosa y lamentablemente conocida frase «El hombre llega hasta donde la mujer quiere» y me parece que es el perfecto ejemplo de estos tipos de sexismo: el doble (que afecta a ambos géneros) y el sutil (el que no es notable a simple vista y atañe a la idiosincrasia misma de la sociedad)